El Cristo Redentor de Río se hermana con el Cristo de Palencia

El acuerdo establece que la capital palentina y el Santuario compartirán conocimientos y prácticas relacionadas con el mantenimiento y puesta en valor de las dos estatuas

El cónsul español en Río de Janeiro, Luis Prados Covarrubias (d), saluda al sacerdote Omar Raposo hoy frente al Cristo Redentor en Río de Janeiro (Brasil). En la cima del cerro Corcovado, el Cristo Redentor de Río de Janeiro le ha tendido este martes la mano al Cristo del Otero de Palencia, en un acto que ha hermanado a dos representativos monumentos de la religiosidad de España y Brasil
El cónsul español en Río de Janeiro, Luis Prados Covarrubias (d), saluda al sacerdote Omar Raposo hoy frente al Cristo Redentor en Río de Janeiro (Brasil). En la cima del cerro Corcovado, el Cristo Redentor de Río de Janeiro le ha tendido este martes la mano al Cristo del Otero de Palencia, en un acto que ha hermanado a dos representativos monumentos de la religiosidad de España y Brasil FOTO: Antonio Lacerda EFE

En la cima del cerro Corcovado, el Cristo Redentor de Río de Janeiro le ha tendido este martes 10 de mayo la mano al Cristo del Otero de Palencia, en un acto que ha hermanado a dos representativos monumentos de la religiosidad de España y Brasil.

El acto fue encabezado por el cónsul español en Río de Janeiro, Luis Prados Covarrubias, y el sacerdote Omar Raposo, en su condición de rector del Santuario del Cristo Redentor, situado en esa montaña coronada con la monumental estatua, que tiene 30 metros de altura y está montada sobre un pedestal de otros ocho metros.

El acuerdo que hermana a ambos monumentos establece que Palencia y el Santuario compartirán conocimientos y prácticas relacionadas con el mantenimiento y puesta en valor de las dos estatuas, así como gestionarán actividades culturales y turísticas que puedan ser de interés para ambas partes.

Fotografía aérea que muestra en la cima del cerro Corcovado, el Cristo Redentor de Río de Janeiro (Brasil). En la cima del cerro Corcovado, el Cristo Redentor de Río de Janeiro le ha tendido este martes la mano al Cristo del Otero de Palencia, en un acto que ha hermanado a dos representativos monumentos de la religiosidad de España y Brasil.
Fotografía aérea que muestra en la cima del cerro Corcovado, el Cristo Redentor de Río de Janeiro (Brasil). En la cima del cerro Corcovado, el Cristo Redentor de Río de Janeiro le ha tendido este martes la mano al Cristo del Otero de Palencia, en un acto que ha hermanado a dos representativos monumentos de la religiosidad de España y Brasil. FOTO: Antonio Lacerda EFE

Prados Covarrubias, quien firmó el convenio que hermana a ambos monumentos en representación del Ayuntamiento de Palencia, dijo que este acuerdo permitirá “aproximar al pueblo de Palencia y al de Río de Janeiro, al de España y al de Brasil, países que tienen valores compartidos de cultura y religiosidad”, entre muchos otros.

El “primer paso” de este convenio, según el cónsul español, será un “viaje de representantes del Santuario del Cristo Redentor a Palencia y otro de representantes de Palencia a Río de Janeiro”, a fin de comenzar a estructurar la futura cooperación.

Ambas estatuas fueron inauguradas en 1931. La de Palencia, obra del escultor Victorio Macho, el 12 de junio, y la carioca, diseñada por un grupo de arquitectos, fue abierta el 12 de octubre.

Personas observan al Cristo Redentor en Río de Janeiro (Brasil). En la cima del cerro Corcovado, el Cristo Redentor de Río de Janeiro le ha tendido este martes la mano al Cristo del Otero de Palencia, en un acto que ha hermanado a dos representativos monumentos de la religiosidad de España y Brasil
Personas observan al Cristo Redentor en Río de Janeiro (Brasil). En la cima del cerro Corcovado, el Cristo Redentor de Río de Janeiro le ha tendido este martes la mano al Cristo del Otero de Palencia, en un acto que ha hermanado a dos representativos monumentos de la religiosidad de España y Brasil FOTO: Antonio Lacerda EFE

Durante el acto, el Cristo fue iluminado con los colores de la bandera española, que pudieron ser vistos desde buena parte de Río de Janeiro, sobre la que la estatua se alza con sus brazos abiertos a una altitud de 700 metros sobre el nivel del mar.