Economía

España, a la cabeza en presión fiscal por renta per cápita

El director de la Escuela de Negocios de la UCAV, Ricardo Reier, explica esta circunstancia

El profesor de la UCAV, Ricardo Reier
El profesor de la UCAV, Ricardo Reier UCAV

El director de la Escuela de Negocios de la Universidad Católica de Ávila (UCAV), Dr. Ricardo Reier, explica por qué España está se encuentra a la cabeza europea en cuanto a presión fiscal.

“Aunque seguimos escuchando de forma recurrente que la presión fiscal en España es anormalmente baja (principalmente desde el Gobierno, bien es cierto), los datos de expertos vienen a demostrar justamente lo contrario”, asegura Reier. Desde organismos internacionales como Tax Foundation o el Instituto de Estudios Económicos ponen de manifiesto que en el pasado año 2022 España se situó en el puesto 34 de los 38 países analizados en materia de competitividad fiscal – Índice de Competitividad Fiscal (ICF)-. Del mismo modo, según la Comisión Europea (Taxation trends in the European Union, Edition 2022) España fue el país que más subió los impuestos en época de pandemia con casi dos puntos porcentuales, seguido de Lituania y Portugal.

Este aumento del 2% continuó incrementándose llegando hasta un 3,7% si tomamos en cuenta el año 2021. Por otra parte, contamos con uno de los tipos impositivos más altos del mundo en los impuestos de sucesiones y donaciones, así como en el impuesto del patrimonio (impuesto que prácticamente no existe en casi ningún país). Así, heredar sin ser familiar directo puede llegar a suponer más de un 70% en ciertos lugares de España –la misma situación se gravaría con cero impuestos en el caso de, por ejemplo, Suecia-, explica el Dr. en Economía de la UCAV.

Para evitar bonificaciones en el impuesto del patrimonio (en vez de premiarlas), se ha inventado –también en máximos mundiales- el denominado nuevo tributo contra las grandes fortunas –también conocido como Impuesto de la Solidaridad-. En definitiva, según la Unión Europea España es considerado el cuarto país que más grava la riqueza en cualquier forma dentro de la UE, muy cerca de los primeros (Bélgica encabeza esta clasificación).

Por todo ello, Reier se pregunta, ¿cómo es posible que sigamos pensando que en España se pagan pocos impuestos? Aquí está el quid de la cuestión. Es cierto que la presión fiscal en España en el año 2022, aun aumentando hasta el 39% de la riqueza personal, está ligeramente por debajo de la media europea -en torno al 41,7%-. La explicación es que “presentar este dato “en bruto” supone en cierta medida “hacernos trampas al solitario””, reconoce el profesor.. De hecho, el último informe del Instituto de Estudios Económicos, dependiente de la CEOE, indica que los contribuyentes españoles realizamos un esfuerzo fiscal un 52% superior que le media de la UE, el mayor entre las grandes economías avanzadas. La razón es que para poder medir correctamente la presión fiscal de los contribuyentes hay que tener en cuenta la propia idiosincrasia de cada país -a partir de la renta per cápita- que es lo que supone que en España estemos en niveles récord.

En primer lugar, España tiene una tasa de paro mayor –más del doble- que la media comunitaria (del 12,5% mientras la media europea es del 6%). Del mismo modo, el poder adquisitivo de los ciudadanos españoles se encuentra también un 6% por debajo de la media europea. Estos dos datos suponen que, al tener más parados y un poder adquisitivo –sueldos- menor, el dato global de ingresos fiscales sobre el PIB se registra aparentemente bajo en relación con la verdadera carga fiscal.

En segundo lugar, continúa Ricardo Reier, el tejido empresarial español está constituido de forma mayoritaria por PYMES –un 72% del empleo frente a la media europea del 66,6%-. Este dato supone, debido a la menor productividad del tejido empresarial, un menor índice de beneficios lo que conlleva unos ingresos fiscales menores, aunque la fiscalidad soportada sea muy elevada.

La tercera razón viene derivada de la economía sumergida. Se estima que España tiene un porcentaje de economía sumergida, casi un 20%, sensiblemente superior a la media europea de un 13%. Aunque pueda parecer lo contrario, esta economía sumergida se contabiliza en el PIB, aunque no tributa.

El director de la Escuela de Negocios de la UCAV analiza que “todas estas razones suponen que España cuente con una presión fiscal normativa muy superior a la media europea -sin tener aún en cuenta las nuevas figuras tributarias que se pondrán en vigor en el año 2023- y que actualmente nos encontremos a la cabeza de la Unión Europea en presión fiscal sobre la renta”. Con todo lo indicado “no es de extrañar que el pasado año 2022 sea el récord histórico de la serie en cuanto a ingresos tributarios, independientemente de la guerra de Ucrania, la inflación, los precios de la energía o similar, todas ellas situaciones que, lógicamente, están sufriendo los contribuyentes y no la agencia tributaria”, concluye Reier.