
Cultura
La costumbre medieval que ha salvado el mayor pinar de Europa: se encuentra entre Soria y Burgos
Ha convertido a los propios vecinos en los mejores guardianes del pinar

En pleno corazón de la península, entre Soria y Burgos, se encuentra el mayor pinar silvestre de Europa, más de100.000 hectáreas de bosques comunales que, a diferencia de otros montes españoles, apenas conocen el fuego.
Y esto se debe a una tradición medieval que ha llegado intacta hasta nuestros días, llamada la Suerte de Pinos.
Una herencia que viene del medievo
El sistema tiene su origen en las Cartas Reales de los siglos XIII y XVI, cuando los monarcas impulsaron la repoblación de territorios poco fértiles para la agricultura.
A cambio de instalarse, los vecinos recibían el derecho de aprovechar los recursos forestales. Con el tiempo, esa concesión se institucionalizó en un sorteo anual que reparte entre los habitantes lotes de madera, pastos, setas o piedra.
Hoy, en pueblos como Quintanar de la Sierra, cada 1 de mayo se sortean los pinos secos y cada 1 de octubre los verdes. A quien le toca, no solo recibe madera, sino también la obligación de cuidar del monte.
Antonio Martín Chicote, agente forestal durante 36 años en Quintanar, lo resume con pasión: «Esto es pura riqueza. ¡De aquí salió madera para la Catedral de Burgos y los barcos de la Armada!». Su testimonio, recogido porEl Mundo, ilustra la fuerza de un sistema que ha convertido a los propios vecinos en los mejores guardianes del pinar.
Un bosque vivo frente a un país que se quema
La diferencia con el resto de España es abismal. Mientras incendios devastadores arrasan cada verano miles de hectáreas en muchas partes del país, en esta comarca de Pinares apenas se registran fuegos graves.
Cuando el monte forma parte de la subsistencia, la comunidad no lo abandona. La Suerte de Pinos encarna lo que debería ser una verdadera política forestal en España, un sistema que mantenga vivo el vínculo entre la gente y su territorio.

Reconocimiento cultural y retos de futuro
La importancia de esta tradición no ha pasado desapercibida. En diciembre de 2024, la Junta de Castilla y León declaró la Suerte de Pinos Bien de Interés Cultural de carácter inmaterial, reconociendo tanto los documentos históricos como las herramientas y ordenanzas asociadas.
El objetivo es ahora más ambicioso, conseguir que sea reconocida como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO.
Sin embargo, el sistema no está exento de problemas, hoy los beneficios económicos son cada vez menores. Tras impuestos y costes de gestión, un vecino apenas percibe unos 150 euros anuales por su lote. Además, la despoblación rural y el envejecimiento ponen en riesgo la continuidad de la tradición.
Un modelo con lecciones para España
Pese a las dificultades, la Suerte de Pinos sigue siendo un ejemplo de gestión forestal sostenible. Un modelo que demuestra que la mejor herramienta contra los incendios no siempre son los helicópteros, sino la implicación directa de las comunidades.
Como señalan sus defensores, este sistema no solo reparte madera, reparte responsabilidad, arraigo y futuro.
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