Patrimonio

La pequeña villa que cuenta con la calzada romana mejor conservada de España

Se trata de un tramo de 1.600 metros de longitud

Calzada del Valle de Losa
Calzada del Valle de LosaDiputación de BurgosDiputación de Burgos

El sabio refranero español dice que todos los caminos conducen a Roma. Pero hay algunos que se encuentran en mejor estado que otros. Es el caso de la calzada romana mejor conservada de España, que se encuentra en una pequeña, pero preciosa villa de poco más de 500 habitantes. Los romanos tuvieron mucha importancia en nuestro país. Numerosos son los monumentos que aún se conservan. Todos podemos pensar en el Acueducto de Segovia, el Teatro de Mérida o el Puente de Salamanca. Pero en esta ocasión nos vamos a centrar más en las calzadas.

Las calzadas romanas eran el modelo de camino usado por el Estado romano, y se construyeron desde aproximadamente el año 300 a. C. hasta la expansión y consolidación de la República Romana y el Imperio Romano. Proporcionaban medios eficaces para el transporte terrestre de ejércitos, funcionarios, civiles, comunicaciones oficiales y mercancías.

Las calzadas eran de varios tipos, desde pequeñas vías locales hasta amplias carreteras de larga distancia. Solían estar conformadas por varias capas de materiales de distinto tamaño —solo presentaban enlosado las vías urbanas—, y contaban con sistemas de drenaje. Discurrían a lo largo de trazados topográficamente precisos, y atravesaban colinas o cruzaban ríos y barrancos sobre puentes.

Como no podía ser de otra manera Hispania, España en la época romana, también contó con numerosos recorridos que han llegado hasta nuestros días. En estos momentos España cuenta con una extensa red de calzadas romanas, algunas de las más importantes son la Vía Augusta y la Vía de la Plata. La Vía Augusta bordeaba el Mediterráneo desde Cádiz hasta los Pirineos, mientras que la Vía de la Plata conectaba Mérida con Astorga. Otros ejemplos notables son la Vía del Norte y la Vía XVII.

Vía Augusta es la calzada romana más larga de la Península, con aproximadamente 1.500 kilómetros. Conectaba Gades (Cádiz) con los Pirineos bordeando la costa mediterránea, pasando por ciudades como Tarragona, Valencia y Sevilla.

Calzada Romana mejor conservada

Pero de todas ellas, la calzada romana mejor conservada de España se encuentra en un pequeño pueblo de la provincia de Burgos, más concretamente en el Valle de Losa, que pertenece a la Vía Romana que comenzaba en Castro Urdiales (Flaviobriga) y llegaba hasta Osma de Álava (Uxama Barca).

La vía tiene una extensión de 115 kilómetros, antiguamente comunicaba Castro Urdiales, la antigua Flaviobriga con algunas localidades del interior, como Osma de Álava (Uxama Barca). Llega desde el Valle de Mena, pasando por la Junta de Traslaloma y atraviesa el Valle de Losa de oeste a este. Aquí es donde se encuentra la calzada romana mejor conservada de España. Se trata de un tramo de unos 1.600 metros continuos perfectamente conservados, no han sufrido transformaciones por ningún tipo de maquinaria, y que cuenta con unos 2.000 años de antigüedad.

Su descubrimiento es reciente, pues hasta hace bien poco no se sabía exactamente lo que era; por esta razón, hasta los años 80 el tramo era de más de siete kilómetros, pero la actividad agrícola y la concentración parcelaria lo acabaron reduciendo a los 1.600 metros actuales. Se pueden distinguir porque muchas veces se encuentran sobre la plataforma de rellenos a cierta altura, esta Vía del Valle de Losa está sobre un terraplén de más de un metro de alto.

El Ayuntamiento de Valle de Losa trabaja para proceder a la señalización de esta impresionante vía que sin duda puede convertirse en uno de los recursos turísticos más potentes de la zona.

Las Merindades

Y es que el Valle de Losa forma parte de Las Merindades, que según epxlica la página web de la Diputación de Burgos, el río Ebro, las cumbres de la Cordillera Cantábrica y una parte de la Meseta Castellana conforman este contrastado territorio; un espacio natural caracterizado por una gran diversidad vegetal que presenta un diferente colorido en cada una de las estaciones del año.

En definitiva: un paisaje de ensueño. Una continua sucesión de amplias depresiones, coloridos páramos, valles glaciares, escarpadas montañas, grandes cavidades, desafiantes desfiladeros, espectaculares saltos de agua, caudalosos ríos, empinados pastizales y frescos hayedos.

Un territorio donde los diferentes pobladores han dejado un importante legado patrimonial: desde el hombre paleolítico que vivió en Ojo Guareña hasta quienes fueron testigos en Valpuesta de aquellas primeras palabras escritas en un idioma universal como el “Castellano”. En la Edad Media la comarca jugó un papel crucial, siendo el núcleo original del Primitivo Condado de Castilla.

Enigmáticos dólmenes, numerosas necrópolis, eremitorios altomedievales y varios yacimientos arqueológicos salpican el mapa comarcal. A lo largo de la historia, calzadas y puentes romanos y medievales han sido testigos del continuo tránsito de ejércitos, mercaderes, arrieros e incluso de algunos peregrinos que se dirigían a Santiago.

El arte románico tiene aquí nombre propio con numerosas iglesias y ermitas, de reducida dimensión y buena unidad de estilo. No nos olvidamos de excelentes iglesias y monasterios dónde el arte gótico domina sobre el resto de estilos. Los abundantes castillos, torres defensivas y casas fuertes confirman su belicoso pasado. Palacios y casonas blasonadas son el símbolo del esplendor económico de varios siglos. En sus pintorescos pueblos y en sus conjuntos monumentales encontramos una singular arquitectura popular. Fiestas, gastronomía, muesos, prácticas deportivas son otros motivos para acercarte a Las Merindades.

El otoño transforma el escenario natural de Las Merindades en una sublime paleta de color que se extiende por un paisaje cambiante. Recorrerlo es una experiencia sensorial imposible de olvidar, gracias al espectáculo de sus muchas cascadas y zonas de baño, a los bosques infinitos que se contemplan desde la cima del Alto de la Mazorra y en cuyas entrañas se alzan iglesias románicas como la de Puente Arenas o San Pantaleón de Losa, el monasterio de Santa María de Rioseco del siglo XII habitado durante siglos por monjes cistercienses o singulares pueblos como Puentedey con su imponente puente natural excavado en la roca.