Cataluña

El independentismo se queda lejos del 50% de los votos

Las fuerzas separatistas logran el 42,5% de los sufragios, aunque vencen por la mínima al bloque constitucionalista (39,8%). El partido de Colau cosecha el 14,1% de los apoyos

La sentencia del «procés» ha impulsado al independentismo en Cataluña, aunque se ha vuelto a quedar lejos del 50 por ciento de los votos. En conjunto, las tres fuerzas separatistas (ERC, JxCat y la CUP) se han quedado en el 42,5 por ciento de los votos –tres puntos más que el 28-A– y vencen por un estrecho margen al bloque constitucionalista (PSC, PP, Vox y C’s), que ha cosechado el 39,8 por ciento de los votos y retrocede con respecto a abril. El partido de Ada Colau, que prácticamente ha diluido su defensa del derecho de autodeterminación durante la campaña electoral y se ha limitado a apostar por el diálogo entre Generalitat y Estado, ha logrado el 14,1 por ciento de los sufragios. La participación ha alcanzado el 72 por ciento, ligeramente menor que en las últimas (77 por ciento).

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Las fuerzas independentistas, asimismo, se han hecho con 23 de los 48 escaños que había en juego en Cataluña. El partido liderado por Colau ha logrado siete, mientras que los constitucionalistas han alcanzado 18.

Las elecciones generales se han convertido en el primer termómetro para medir la capacidad del independentismo de capitalizar la indignación tras la sentencia del «procés». De hecho, la influyente Asamblea Nacional Catalana había fijado en mayo su hoja de ruta y abogaba por declarar la independencia si se superaban el 50 por ciento de los votos en unas elecciones catalanas -previstas, entonces, para antes de unas generales- tras el fallo del Tribunal Supremo. En la misma línea, el separatismo, en general, ha dado máxima importancia a estos comicios, que ha usado como una vía para intentar exhibir músculo como respuesta a la sentencia.

Los resultados, además, arrojan un leve retroceso entre las fuerzas que apuestan por el diálogo y el entendimiento para dar una salida a la crisis política en Cataluña. ERC ha perdido dos escaños, mientras el PSC (12) y los «comunes» (7) se mantienen como estaban -tanto republicanos como socialistas han perdido votos, mientras los morados han crecido-. El resto de partidos, que han optado por vías menos pactistas, han logrado más peso. JxCat avanza un escaño y la CUP irrumpe con dos. El PP avanza uno, hasta lograr dos, y Vox, también logra dos –tenía uno–. C’s se hunde también en Cataluña y pierde tres parlamentarios.

El 10-N también tendrá influencia sobre la política catalana, ya que el avance de JxCat da una inyección de optimismo a los neoconvergentes, que han vencido a las encuestas en unas circunstancias difíciles por la concurrencia de la CUP, mientras que siembra dudas en ERC. Bien es cierto que los republicanos, con esta victoria, dan un paso más en la consolidación de su posición hegemónica en el bloque independentista.

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En el lado constitucionalista, el PSC se asienta como el partido de referencia y toma el testigo de C’s.