Sandra Ollo: «Ser independiente es tener libertad para elegir los títulos de tu sello»

Entrevista con la editora de Acantilado y Quaderns Crema

Esta semana dos sellos referentes de la edición independiente celebrarán sus respectivos cumpleaños. Quaderns Crema cumple 40 y Acantilado 20 años. Los dos sellos, creados por el desaparecido editor Jaume Vallcorba, siguen funcionando de la mano de Sandra Ollo.

–Resulta inevitable preguntarle por cuál es el legado de Jaume Vallcorba a los cinco años de su muerte.

–El legado son dos catálogos extraordinarios que creo son una joya y una maravilla de la historia de la literatura catalana y castellana. Una manera de entender la edición y el oficio de escritor que nos ha impregnado a todos los que estamos en esta casa. Eso es lo fundamental. Es la sensación de un trabajo bien hecho, con una editorial respetada y querida por los lectores, además de comprendida, lo que no es poco.

–Llegan los dos sellos a sus aniversarios en un momento en el que parecen enanos en un país de Gullivers. ¿Se puede ser independiente?

–Sí, se puede asumiendo cual es tu tamaño, tu estructura y dependiendo de la vocación que tengas, lo que quieras conseguir. Ser independiente supone tener la libertad absoluta de poder elegir los títulos que forman parte de tu sello. Para bien o para mal tú eres el responsable y no tienes que rendir cuentas con nadie. Es verdad que no tienes el respaldo económico de un gran sello, pero sabes cuál es la estructura de tu casa, la que quieres mantener. Sí, el panorama es el que hay. Ni bueno, ni malo. Los editores son muy libres de tomar las decisiones.

–Tras la muerte de Jaume Vallcorba, ¿le han salido novios a Quaderns Crema y a Acantilado?

–Bueno, no tanto como novios. ¿Algún pretendiente? Tal vez, pero nada de novios formales. No tengo interés en vender. Siempre digo lo mismo: mientras tenga salud, ganas e ideas no se me ocurre un sitio mejor en el que estar, en el que trabajar como es este proyecto intelectual y vital tan extraordinario.

–Desde luego el mercado es esencial para que una editorial siga funcionando. ¿Es así en cuanto a ventas para Acantilado y Quaderns Crema?

–El mercado para nosotros está funcionando bien, tan bien como siempre. Sin embargo, en nuestro sector, el mundo de la cultura, especialmente el de los libros, es muy frágil. La situación de incertidumbre política y social le afecta muchísimo, no solamente en inversiones sociales sino que al lector no le apetece ir a la librería porque necesita tener el día a día de la información. Todo lo que ha pasado este otoño nos afecta. No hablaría de una crisis del mundo del libro. Editoriales como la nuestra tienen años mejores o un poquito peores, pero siempre te mueves en una línea con la que podamos ser viables. Esto quiere decir que pueda escoger títulos basándome no en criterios económicos sino de idoneidad. También esto es un proyecto que tiene una parte prosaica como son los sueldos, la luz, el gas, el papel... Hay que equilibrarlo todo.

–¿Podemos dibujar un perfil del lector de Quaderns Crem y Acantilado?

– Sí, podemos, pero resultará muy genérico. No sé hasta qué punto este perfil es un desiderátum que una realidad. Creo que por lo que veo y por lo que me cuentan los libreros es que nuestro lector es exigente, con formación y con mucha curiosidad y ganas por acercarse más al mundo que lo rodea.

–¿Cómo se hace para convertir un libro como «Comedia», que han publicado en nueva traducción de José María Micó, en un éxito de ventas?

–Se hace teniendo una traducción extraordinaria como la que ha firmado José María Micó. Después es importante que sea una edición que se acerque al lector, que no lo aparte. Lo que pretendimos fue acercar un libro maravilloso al lector, un libro del que muchos han oído hablar, pero muy pocos han leído. Hemos querido borrar de la cabeza la idea de que es un texto inasequible. No era el momento ni el lugar para hacer una edición académica y sí lo era para decirle al lector: «tú puedes leer a Dante y además te va a divertir, y además vas a descubrir que te habla a ti».

–Una de las marcas de la casa ha sido la recuperación de clásicos. El caso más conocido es el de Stefan Zweig. ¿Hay algún nombre en el horizonte que quisiera recuperar?

–Ahora mismo no, pero es que en su momento Jaume no se planteó recuperar la obra completa de Zweig. Él quiso hacer «El mundo de ayer», «Carta de una desconocida» y «Momentos estelares de la humanidad» y de ahí se fue recuperando el resto de textos. Es lo mismo que con Joseph Roth o Fernando Pessoa. Ahora estamos publicando a Bassani, que es uno de mis autores favoritos de la literatura italiana, y el próximo año concluiremos su ciclo «Novela de Ferrara». En 2020 seguiremos con Colette que empezamos a publicar el año pasado. En catalán hemos hecho lo mismo con Trabal, aunque no es una recuperación sino una actualización dentro del mismo sello.

–¿Qué consejo echa en falta de Jaume Vallcorba? ¿Se ha preguntado si un título lo habría publicado o no?

–No me hago son preguntas que no tienen respuesta. Sí tengo presente que me decía que no me equivocara al compararme porque él también fue un editor de 37 años, la edad que yo tenía cuando me quedé sola en la casa. Es muy buen consejo.