ERC rechaza un pacto con el PSC tras las elecciones catalanas

Pere Aragonès aleja la posibilidad de un tripartito con los socialistas porque no defienden el derecho a decidir

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La precampaña electoral en Cataluña será larga para ERC -es el rival a batir y la fecha de los comicios está aún por determinar (se anunciará a partir del 18 de marzo)-, aunque desde el primer momento se ha volcado en zanjar toda especulación sobre un pacto con el PSC tras las elecciones autonómicas. La posibilidad de un nuevo tripartito que una a republicanos y socialistas –junto a los “comunes”- sobrevuela con intensidad desde hace meses y ha ido ganando fuerza en la medida en que la división del independentismo se ha ido agrandando mientras ha ido mejorando la sintonía entre Esquerra y el PSOE.

Ese hipotético escenario, sin embargo, puede castigar mucho electoralmente a ERC y, de hecho, JxCat lo está usando para desgastar a los republicanos en la pugna que mantienen por el liderazgo del espacio independentista. Contra esto, el vicepresidente de la Generalitat y probablemente candidato de ERC a las elecciones, Pere Aragonès, ha vuelto a descartar rotundamente esta mañana que vaya a pactar con el PSC tras las elecciones. “No tenemos nada que pactar con el PSC”, ha dicho durante su intervención en el 62 Congreso Regional de ERC Barcelona. “Esquerra es honesta y tiene palabra”, ha agregado.

Aragonès ha rechazado cualquier pacto postelectoral con el PSC porque no defiende el derecho a decidir y ha cargado también contra los socialistas por no participar en la comisión de investigación del artículo 155 en el Parlament, donde el martes pasado intervinieron los presos independentistas. “En el futuro necesitaremos grandes consensos. Hay partidos que se autoexcluyen de estos consensos, como el PSC que ni tan solo vino a ver a los presos”, ha reprochado, en referencia también a que el partido que lidera Miquel Iceta no se haya sumado tampoco al acuerdo para aprobar los presupuestos de la Generalitat.

De hecho, ha acusado al PSC de tener una “actitud conservadora y de bloqueo” porque exige elecciones anticipadas sin esperar a que se aprueben los presupuestos. Aragonès, que ha concentrado todos sus ataques en el PSC, también ha reivindicado a Esquerra como un partido que genera consensos y cohesiona a espacios políticos diferentes –en alusión, por ejemplo, al acuerdo presupuestario con el partido de Ada Colau y JxCat- y ha ratificado la hoja de ruta seguida hasta ahora para lograr la independencia: forzar al Estado a sentarse a negociar.

En este sentido, ha recordado que la mesa de negociación con el Estado fue un compromiso de campaña en las elecciones generales del 10 de noviembre y ha subrayado que la independencia “solo se consigue avanzando y no paralizando”, en una crítica velada a JxCat. “Avanzar es sentar al Estado a negociar”, ha dicho, y ha apelado al independentismo para superar el 50 por ciento de los votos en los comicios y así reforzar la posición del Govern en la mesa de negociación con el Gobierno.

Todas las encuestas pronostican una victoria de Esquerra, aunque el partido de Oriol Junqueras mantiene todavía muy presente el recuerdo de las últimas elecciones autonómicas -21 de diciembre de 2017- cuando se le escapó la presidencia de la Generalitat por un estrecho margen. Los republicanos son ahora el rival a batir.

La fecha de las elecciones está todavía por determinar y Quim Torra la anunciará una vez se hayan aprobado los presupuestos de la Generalitat -previsiblemente el 18 de marzo-.