El padre que destapó los abusos de los Maristas: “Vamos en serio”

Una comisión independiente de tres personas, dos psicólogos y un abogado, evaluará cada caso

El tribunal reprocha a los maristas “falta de control” sobre Joaquim Benítez, el profesor de Educación Física
El tribunal reprocha a los maristas “falta de control” sobre Joaquim Benítez, el profesor de Educación Física

Después de una fuerte polémica, un comunicado del Instituto de los Hermanos Maristas y de la asociación Mans Petites, impulsada por Manuel Barbero, anuncia que se firmó un acuerdo para constituir la comisión de acogida a las víctimas de abusos sexuales de casos prescritos, lo que derivará en posibles indemnizaciones. En Barcelona, son ocho los casos, pero en el resto de Cataluña ascienden a 31.

Barbero, el padre que destapó los hechos, ha explicado a LA RAZÓN que se “ha tratado de un proceso muy largo”. Además, ha recordado que “se trata de una comisión de reconocimiento y reparación, es pionero en España, se trata de una comisión de expertos”. Estará formada por dos psicólogos y un abogado, todos independientes, que evaluarán la ayuda económica caso a caso. Aún es muy pronto para calibrar los costes.

La comisión de reparación de las secuelas causadas por abusos en el seno de la institución comenzará evaluando a 31 víctimas de Mans Petites,. En total el escándalo vinculado a los centros Maristas en Cataluña acumula 51 denuncias contra 18 docentes, 12 de ellos hermanos religiosos, aunque la mayoría están prescritas.

Según el comunicado de este martes de Maristas, el objetivo de la comisión creada este lunes ante notario es evaluar la plausibilidad de los hechos denunciados y las secuelas que presenten las víctimas, estudiar el daño psicológico en el pasado y las secuelas posteriores o actuales derivadas de los hechos, y en su caso determinar indemnizaciones en compensación de dichas secuelas.

Desde la institución aseguran que su voluntad "ha sido siempre, desde el primer momento, acoger a las víctimas, escucharlas y no desentenderse", y recuerdan que en 2016 se puso en marcha una comisión de atención a las víctimas de casos prescritos.

Añaden que la comisión creada es una vía para que las personas que han acudido a ellos a través de un colectivo determinado puedan "expresarse y sentirse acogidas".

Maristes recalca que el acuerdo entre las dos partes prevé la confidencialidad de las tareas de la comisión, que pide “poder trabajar con tranquilidad y lejos de la presión mediática”, y se comprometen a hacer públicos los resultados una vez concluida.