Los organizadores del Mobile hablan de "causa de fuerza mayor” para anular la cita y eludir indemnizaciones

La autoridades españolas confirman que no hay motivos de salud pública para cancelar el certamen, pero la GSMA dice que se sentía responsable de movilizar a 100.000 personas

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Los que estuvieron esta mañana en la reunión de los organizadores del Mobile World Congress (MWC) con las administraciones para estudiar las consecuencias de cancelar un congreso de estas dimensiones comentaron que vieron a John Hoffman, la cara más visible de la feria, «tocado». No ha sido una decisión fácil cancelar un certamen que tiene un impacto económico en Barcelona de unos 492 millones de euros y genera 14.100 trabajos temporales. Más, cuando en otras ferias, como la que organiza estos días en Ámsterdam la industria de sistemas de imagen y sonido, Intel y Sony, empresas que se han dado de baja en Barcelona, han exhibido allí sus novedades. Pero, sobre todo, cuando las autoridades sanitarias han insistido en que «no hay ningún motivo de salud pública para suspender el encuentro».

Entonces, ¿por qué se ha suspendido? A la GSMA, la asociación de operadores que organiza el congreso, le hubiera ido de perlas que España hubiera declarado la alerta sanitaria, porque ahora tendría más garantías para hacer frente a un alud de reclamaciones por la cancelación. Pero el riesgo real de contraer el coronavirus en Barcelona, a día de hoy, es bajo. En la Península, no habido ningún contagio. Además, la Organización Mundial de la Salud (OMS) tampoco ha llegado a declarar el riesgo de pandemia global. Y hoy mismo, los españoles repatriados de Wuhan han recibido el alta después de haber pasado el periodo de cuarentena en un hospital militar de Madrid.

Para las administraciones se ha suspendido porque la epidemia del miedo al coronavirus ha conseguido tumbar la cita. Pero los máximos responsables de la GSMA, Hoffman y Mats Granryd, el director general, lo explicaron con otras palabras, dijeron que se han visto forzados a suspender el congreso por «una causa de fuerza mayor». Es un matiz importante para ellos. Porque el Código Civil libera de responsabilidad por daños en casos fortuitos que están fuera del control de los organizadores de un certamen, como un conflicto bélico o una causa de fuerza mayor, ya sea un incendio o el pánico generado por el coronavirus que motivó la cadena de bajas de los participantes. Este es el comodín de la organización para no pagar a expositores y proveedores.

Hoffman y Granryd tejieron el argumento de su defensa para conseguir que se analice la cláusula de fuerza mayor que tienen en los contratos, frente a posibles reclamaciones.

Por ahora, ni el GSMA ni Fira de Barcelona saben quién pagará la fiesta que Foment del Treball cifra en 500 millones de euros. «Es una cantidad muy significativa que vamos a asumir los empresarios de la hostelería, la restauración, la movilidad y los que han participado en la construcción de las instalaciones», lamentó su presidente, Josep Sánchez Llibre. Para Fira de Barcelona, la cancelación del MWC es un duro golpe. Este congreso supone un tercio de su facturación, que el año pasado fue de 215 millones. Pero, por ahora, prefiere negociar otras compensaciones como alargar el contrato que acaba en 2023.

Ni Ada Colau, ni la Generalitat ni el Gobierno tampoco hablaron de compensaciones. Las administraciones donan cada año 15 millones a la Fundación Mobile World Capital. Pero su matrimonio es una historia de 14 años de éxito y no quieren que el dinero estropee la relación. Las administraciones cerraron filas con la GSMA, expresaron «respeto» por su decisión y se emplazaron para organizar la mejor edición del MWC en 2021. «Anhelamos acoger a todos nuestros socios aquí en 2021», aseguró Hoffman. «Hoy es un día muy oscuro. Pero sabemos que el sol brillará. Esto va de futuro, va de nuestro futuro juntos», reiteró.

Los intentos para salvar la cita fracasan

«No ha sido una decisión en contra de Barcelona o España, ha sido una decisión de fuerza mayor», insistió Granryd. Hoffman detalló que el Mobile recibe 8.000 presidentes de empresas de todo el mundo, que muchos entraron en pánico y decidieron no venir, y el miedo se extendió a todos los niveles. No sólo había miedo al contagio, también a que se les obligara a permanecer en cuarentena tras el congreso y no poder hacerse cargo de sus respectivos negocios. Además de las grandes compañías, empresas pequeñas y medianas, sin tanta gesticulación también se dieron de baja. «Cuando el ecosistema para hacer negocio se ve alterado, no tiene sentido reunirse», concluyó Hoffman.

El intento para salvar el Mobile también fracasó. «Pensamos en reducir el congreso, pero los clientes nos dijeron que no vendrían. Luego, pensamos en aplazarlo, pero era imposible saber cuándo remitirá el coronavirus. Por lo tanto, decidimos no celebrarlo, esa era la única opción», concluyó Hoffman.

Los representantes de las diferentes administraciones, ayuntamientos de Barcelona y L’Hospitalet, Generalitat y Gobierno, coincidieron en que esta crisis ha servido para aunar esfuerzos y se han emplazado a trabajar desde ya para que la de 2021 sea la mejor edición de la historia del MWC.