El regalo de Dalí a su hijastra Cécile

Una galería de Lyon vende un dibujo que representa un homenaje a Rafael que el pintor surrealista realizó para la hija que tuvo su musa Gala con el poeta Paul Éluard

La obra se vende en una galería de Lyon
La obra se vende en una galería de LyonSTEPHANE BRIOLANT PHOTOGRAPHE PARIS TEL 0611074797

Hay obras que ocultan muchos secretos y que van más allá de lo que tiene ante sí el espectador. Eso es lo que pasa con un desconocido dibujo de Salvador Dalí que actualmente está en venta en una galería de Lyon. Es una impresionante dedicatoria, un delicado dibujo que el genio de Figueres realizó en las páginas de una edición ilustrada por él del «Macbeth» de William Shakespeare. Allí, a tinta china, trazó con pulso firme un homenaje a su admirado Rafael que, a su vez, era un tributo a su hijastra Cécile. Para entender todo esto tenemos que contar una pequeña historia.

A Gala, la rusa que fue esposa y musa de Dalí, no le entusiasmaba mucho dedicarse a ser madre. Su matrimonio con el poeta surrealista Paul Éluard tuvo como fruto a una niña llamada Cécile a la que cuidó en los primeros años. Pero a Gala le interesaban otras cosas como vivir su vida sin nada que le ponga freno, sin que el tener que estar pendiente de una niña, cambiando de parejas con mucha facilidad.

Paul Éluard le habló un día a su esposa de un joven artista que había conocido, que tenía mucho potencial, que valía la pena verlo, que había que ir a verlo a su paisaje natural en Cadaqués, un pueblo perdido en la Costa Brava. Fue a principios de agosto de 1929 cuando la familia Éluard, junto con otros amigos como Luis Buñuel, llegó para conocer a Salvador Dalí. El artista, casi un analfabeto en lo de mantener relaciones con una mujer, se enamoró perdidamente de Gala. «Su cuerpo tenía todavía el cutis de una niña. Sus clavículas y los músculos infrarrenales tenían esa algo súbita tensión atlética de los de un adolescente. Pero la parte inferior de su espalda, en cambio, era sumamente femenina y pronunciada y servía de guión, infinitamente esbelto, entre la decidida, enérgica y orgullosa delgadez de su torso y sus nalgas finísimas, que la exagerada esbeltez de su talle realzaba y hacía mucho más deseables», escribió el pintor en su autobiografía «Vida secreta». Gala se separó de su marido y de su hija para dedicarse solo a Dalí.

Por el epistolario de Éluard a su ya ex pareja sabemos que el poeta le fue informando sobre su hija, pero la pequeña no entraba en los planes de su madre y no se fue con ella a vivir con Dalí.

Pese a la distancia, tal y como hace años explicó al autor de estas líneas Enrique Sabater, secretario del artista, Gala fue enviando algunas ayudas puntuales a su hija. Igualmente Dalí, a espaldas de su mujer, hizo lo mismo y trató de hacerles algunos regalos. ¿Había sentimiento de culpa? ¿Era su manera de ayudarla económicamente? Nunca lo sabremos, pero sí van apareciendo algunas pruebas de la generosidad daliniana hacia su hijastra Cécile. Es el caso del dibujo que nos ocupa.

En un ejemplar del «Macbeth» que había ilustrado en 1946 para Doubleday & Co., el artista dibujó una escena protagonizada por la Virgen y el Niño a la manera de Rafael, uno de sus referentes pictóricos. Para que no haya dudas, Dalí escribe «Homenaje a Rafael» en uno de los extremos de la página. En la otra página, además de dibujar algunos elementos naturales del paisaje en el que se desarrolla la escena, el pintor inscribe «Para Cécile, con mil almas de felicidad. Salvador Dalí. 1947».

El dibujo fue conservado por Cécile Éluard hasta el final, hasta su muerte en 2016. A su madre la vio poco. Ella siguió sin querer ver a la persona que le recordaba su pasado. Ese rechazo a su hija se tradujo en su mismo testamento en el que no dejó ni una moneda a Cécile. La llamada «troika», el grupo que rodeaba a Dalí en 1982, año de la muerte de la musa, se apresuró a llegar a un generoso acuerdo con Cécile para que en el futuro no impugnara el testamento de Dalí, quien fallecería en 1989. La «troika» le entregó, entre otras cosas, el retrato que Dalí pinto de Paul Éluard y las muchas misivas que el poeta escribió a Gala. Cécile lo fue vendiendo todo, a excepción de la obra que nos ocupa.

La pieza se vende en Autographes des Siècles, una galería de Lyon dedicada a los manuscritos y las obras de arte. Su precio es de 45.000 euros, pero el drama que tiene tras de sí es mucho más caro porque nos ofrece una visión distinta de Dalí y que nada tiene que ver con los focos de los medios de comunicación. Nos habla de la compasión que un día sintió el padre de los relojes blandos por la hija que nunca tuvo. Nada mejor que homenajear a Rafael para visualiar el tributo del artista surrealista a Cécile Éluard.