Frédéric Beigbeder: la vuelta al mundo en busca de la inmortalidad

El escritor regresa a la novela con «Una vida sin fin» la historia histriónica de un hombre en busca de la vida eterna a partir de todos los últimos avances biomédicos y estudios espirituales de la actualidad

El escritor Frédéric Beigbeder presenta su nueva novela 'Una vida sin fin' en Barcelona
El escritor Frédéric Beigbeder posa antes de la presentación de su nueva novela 'Una vida sin fin' de la Editorial Anagrama, en el Institut Francès de Barcelona (España), a 20 de febrero de 2020. 20 FEBRERO 2020 David Zorrakino / Europa Press 20/02/2020 David Zorrakino Europa Press

Cuando Chlöe Beigbeder tenía ocho años, le preguntó a su padre seria y preocupada, «¿todo el mundo se muere, papi?». El hombre, un célebre escritor que creía que una sóla palabra servía para transformar un gran día en un día horrible, lo pensó y se dio cuenta que no sabía qué contestar. Él no estaba muerto, eso lo sabía. También sabía que conocía a muchas más personas vivas que personas que había conocido que estuvieran ahora muertas; y que todas las personas muertas en la historia que él nunca había conocido, pues tenía que hacer un acto de fe para creer que habían vivido en realidad porque, para qué alguien iba a inventarse algo así. «Hija», dijo, «la verdad es que no sé si todo el mundo se muere.En realidad, nadie lo sabe, pero la gente, a pesar de no saberlo, se seguirá muriendo. Déjame escribirte un libro en que alguien quiere no morirse nunca y veamos si lo consigue».

Así nació, más o menos, la novela «Una vida sin fin», (Anagrama), del escritor francés Frédéric Beigbeder, la quijotesca aventura de un hombre en busca de su propia inmortalidad a partir de todos los avances científicos, religiosos y hasta paranormales en la materia. El autor de «13,99 euros» vuelve a mezclar realidad y ficción en una especie de tour de force histriónico que incluye, entre muchas otras cosas, listas de gente que ha muerto demasiado joven, pero también otras que han muerto demasiado viejos. «Es una especie de viaje al futuro y al corazón de la humanidad. Cuanto más avanza la biotecnología más nos podemos hacer preguntas sobre el futuro del ser humano y, si para vencer enfermedades, estamos dispuestos a renunciar a ser humanos», aseguró ayer Beigbeder.

La novela está protagonizada por un triunfador, un hombre que se codea con la creme de la creme de Hollywood, y que no tiene ninguna duda que vivir así para siempre no parece algo descabellado. Viajará a Ginebra, Viena, Jerusalén, Nueva York, Harvard, San Diego, Los Ángeles y otros lugares para entrevistarse con las personas que más saben del asunto, y pronto se dará cuenta que si los seres humanos mueren, pero de repente dejan de morirse, entonces ya no serán seres humanos, porque los seres humanos mueren. «La inmortalidad es un asunto muy novelesco y contado miles de veces, aunque en este caso me centro en la exploración de las técnicas científicas más novedosas para lograrlo. La verdad es que todos estos descubrimientos dan miedo, y plantean preguntas como si algún día la humanidad aceptará la creación de órganos artificiales o de animales, la fabricación de bebés genéticamente modificados y la modificación final de la condición humana», asegura el escritor

Un hombre de palabra

A espera de que alguien le convierta en inmortal, él se contenta con la escritura, una voluntad de perdurar en el tiempo. Como escritor, sabe que una sola palabra sirve para convertir un día grande en uno horrible, así que mejor escribir y convertirte en inmortal, por supuesto. «Si puedes elegir entre el hedonismo de una vida breve o la larga noche de una vida eterna, prefiero la primera solución. Pero es mejor un hedonismo eterno», dice.