Los acusados del “crimen de la Guardia Urbana” borraron todas las pruebas

Los peritos aseguran que la víctima sufrió al menos dos golpes o dos disparos

La comitiva judicial del crimen de la Guardia Urbana se desplaza al escenario del crimen con los acusados en Barcelona
La comitiva judicial llega con los acusados, Rosa Peral y Albert López al escenario del crimen de la Guardia Urbana para la inspección ocular en la casa de Rosa Peral en Cubelles (Barcelona) y realizar el recorrido que supuestamente hicieron los acusados la noche del crimen y el punto donde se halló el cadáver, en Barcelona (España), a 24 de febrero de 2020. 24 DE FEBERO Pau Venteo / Europa Press 24/02/2020 Pau Venteo Europa Press

El juicio por el conocido como «crimen de la Guardia Urbana» empezó ayer a encarar otra etapa, en esta ocasión referente a las pruebas periciales, una fase que puede ser determinante de cara al veredicto.

Un día después de que ambos acusados, acompañados de agentes de los Mossos d’Esquadra, visitaron las inmediaciones del pantano de Foix, donde apareció el cuerpo calcinado de la víctima, Pedro Rodríguez, empezó una especie de debate entre los peritos.

La principal conclusión es que ambos acusados, Rosa Peral y Albert López, intentaron borrar al máximo las pruebas que les puedan incriminar. No es la primera vez que esta situación aparece en el juicio.

Los peritos de los Mossos insistieron ayer en que, por ejemplo, el coche de López estaba «increíblemente limpio» durante su investigación, además de que «olía a combustible».

Es importante lo del domicilio de Peral. De hecho, los investigadores que inspeccionaron el piso que compartían la acusada Peral y la víctima, y creen que las salpicaduras de sangre pueden ser de golpes en el sofá.

Concretamente, las salpicaduras de sangre que se encontraron en el domicilio «son compatibles» con dos golpes a la víctima tumbada, que estaría tumbada en citado sofá.

El jefe de Homicidios de la zona explicó que encontraron tres salpicaduras de sangre en la puerta de la misma habitación, en la que presuntamente murió Rodríguez.

Al comparar la estancia con fotografías que los investigadores encontraron en el móvil de Peral, fechadas dos semanas antes del crimen, se observó que la pintura de las paredes era distinta y que el sofá ya no estaba en el momento del registro: «Debía haber existido algún indicio más. Teniendo en cuenta que antes había un sofá, es posible que hubiera habido algún indicio biológico», relató un agente de la Policía Científica.

También declararon los policías que inspeccionaron el coche que se halló calcinado con el cadáver, quienes explicaron que, al ponerlo en el maletero, el fuego tuvo un «efecto destructivo mayor» en el cuerpo que si hubiera estado en la zona de los asientos, ya que es un espacio pequeño pero donde entra aire, y también consideran que avivó las llamas que las ventanillas estuvieran bajadas.

Los peritos detallaron los dos factores que incrementaron el efecto del fuego, y uno de ellos ha dicho sobre las ventanas bajadas: «Tiene mucha incidencia. En cualquier incendio, un elemento muy importante es la presencia de oxígeno. Las ventanas delanteras estaban abiertas, la combustión fue constante y la circulación de aire seguramente avivó las llamas».

Además, señalaron la gran afectación del fuego a todo el vehículo de la víctima, incluyendo cristales, ruedas y llantas, y que el incendio dejó el cadáver «en estado de mucha degradación», y lo identificaron gracias a una prótesis que Rodríguez llevaba en la columna. Faltan ahora unos días de pruebas periciales, que pueden ser importantes. Aunque faltan aún las declaraciones de los dos principales acusados.