Las enfermeras: “Nos estamos preparando para lo nunca visto”

Los hospitales catalanes ponen a prueba sus planes de contingencia con la llegada de los días más duros del Covid-19

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Las Urgencias de los hospitales se están llenando a un ritmo alarmante por el aumento de casos de coronavirus FOTO: Susanna Sáez EFE

Con preocupación, cansancio y sobre todo inquietud. Así es como afrontan los profesionales sanitarios los próximos días en Cataluña. Las estimaciones matemáticas y la experiencia de China, Italia y Madrid alertan de que vienen los días más duros del Covid-19. Entre este fin de semana y la próxima semana, los positivos seguirán aumentando, teniendo en cuenta que sólo hace siete días que cerraron las escuelas, cinco días que el Gobierno declaró el estado de alarma y que el tiempo medio de incubación del SARS-CoV-2 es de entre cinco y seis días. Y si las cifras de contagios suben, también lo hará el número de pacientes que necesitarán ingresar en un hospital. Un 15% de los enfermos requerirán ingreso hospitalario.

Raúl Ceresuela, delegado del Sindicato de Enfermería (SATSE) en el Hospital Vall d’Hebron, contaba ayer que las Urgencias “se están llenando a un ritmo alarmante”. En las últimas dos semanas, Vall d’Hebron había ingresado unas catorce personas por coronavirus. Ayer, había 200 personas ingresadas en planta y una treintena en la UCI. Vall d’Hebron tiene habilitadas ya tres plantas donde sólo atienden a enfermos de Covid-19, la planta sexta, la original, la décima y la cuarta. Pero hace días que la dirección se prepara para recibir un alud de pacientes con coronavirus.

Igual que en el resto de centros hospitalarios, por orden del CatSalut, se han suspendido intervenciones quirúrgicas y consultas no urgentes. Se han liberado camas y ucis en traumatología, pediatría y en centros adscritos. En el Pere Virgili, se han dado altas en los edificios Gregal y Mestral. Se ha liberado también el módulo quirúrgico donde se hacían cataratas. Además de liberar espacios, se libera a personal. Otra carta a favor de Vall d’Hebron, el hospital más grande de Cataluña, es que sólo hace dos años que estrenaron UCI nueva y tienen guardado el material de la antigua unidad de cuidados intensivos. Los casos más graves requieren ventilación mecánica, entre otras cosas.

“En el Vall d’Hebron, de momento no hay colapso, se atiende y se ingresa, pero se está empezando a saturar. La situación es preocupante”, dice Ceresuela. “No somos nada optimistas. Hay que prepararse para lo nunca visto”, dice. Y esta ciudad ha visto mucho. Ceresuela recuerda la epidemia del SIDA; a su tía, que en los 80 limpiaba en Hospital del Mar y murió de hepatitis, y la gripe A, que se llevó por delante la vida de enfermeras jóvenes. También recuerda sus 10 años en la UCI pediátrica, donde la bacteria que causa la meningitis acabó con la vida de muchos niños. Ceresuela destaca que hoy son menos, gracias a las vacunas.

“La gente se moría, pero no nos lo tomamos en serio”

Este enfermero admite que hace diez días “me ponía nervioso que no cerraran los colegios. Y que el sábado pasado aún se puso más nervioso cuando se asomó a la ventana y vio a un montón de gente haciendo cola para entrar en un Mercadona que tiene debajo de casa. “¡Había mucha gente mayor!”, dice con preocupación. “Aunque en la televisión veíamos que la gente se moría, no nos lo tomamos en serio”, lamenta.

Barcelona tiene 90.000 mayores que viven solos

Ceresuela sufre por la gente mayor. Barcelona tiene una población muy envejecida. Hay prácticamente 350.000 mayores de 64 años. Cerca de 90.000, un 21%, viven solas en su casa. Se trata de un máximo histórico. A partir de los 65 años, el sistema inmunológico se resiente, pero además, esta generación fue muy fumadora y muchos llegan a esa edad con patologías. Tampoco ayuda los niveles de sobrepeso de la población ni la proliferación de enfermedades autoinmunes que este enfermero relaciona, sobre todo, con el estrés, la alimentación y la contaminación.

Un centenar de pacientes en la privada y un hotel preparado

Cuando arrancó la crisis, todos los casos se centralizaron en el Hospital Clínic. Hoy, todos arriman el codo. La sanidad privada también. Cada hospital público tiene asignado un hospital privado para derivar pacientes. El Hospital Clínic ha empezado a derivar a la Clínica Dexeus. Hasta esta mañana, un centenar de pacientes habían sido derivados a centros privados, una veintena estaban ingresados en la UCI. Los centros privados cuentan con 3.000 camas de agudos, 100 camas de UCI y una cuarentena de camas que pueden reconvertirse en camas de reanimación o semicríticos que pueden transformarse en UCI.

El Cotton Hotel, Praktik Vinacoteca y Praktik Basics están preparados ya para alojar a enfermos.

El director del CatSalut, Adrià Comella, ya avisó de que, si fuese preciso, los quirófanos podrían transformarse en UCI.