“Nosotros ya estábamos acostumbrados a las medidas de higiene y precaución”

La población de riesgo de las familias que habitan la casa Ronald McDonald

Mario y su mujer son unas de las dieciséis familias que convivien estos días en la Casa Ronald McDonald de Barcelona. Su pequeño Kilian David nació el pasado 10 de diciembre, un mes y medio antes de la fecha inicialmente prevista para el nacimiento, por parto inducido ya que al bebé, que sufre una cardiopatía congénita, le detectaron una hemorragia cerebral. Desde entonces, las idas y venidas al hospital Vall d’Hebron han sido continuas.

En los pocos meses de vida del Kilian, el matrimonio, de origen hondureño pero residente en Girona desde hace años, ya se ha alojado en varias ocasiones en la Casa Ronald. Una de ellas fue cuando el niño tuvo que ser intervenido del corazón y otra, para tratar la hemorragia cerebral con la colocación de una válvula interna. Pero el pasado viernes, justo el día en el que saltaban todas las alarmas por el coronavirus, Mario y su mujer tuvieron que regresar de urgencia a Vall d’Hebron ya que el bebé sufría una infección en la válvula, que le tuvo que ser retirada.

Desde entonces, Kilian David permanece ingresado en la Unidad de Cuidados Intensivos del hospital, mientras que sus padres han regresado a la Casa Ronald McDonald, donde las medidas de higiene y prevención de contagio de enfermedades han estado siempre presentes, pero ahora se han intensificado antes el riesgo que supone para los niños que allí se alojan una posible infección por el COVID 19.

En este sentido, la gerente de esta vivienda, Mari Carmen Toledo, explica que “en la casa trabajamos tres personas y tenemos el mínimo contacto posible con las familias y, cuando lo tenemos, tomamos todas las medidas necesarias: guardamos distancia, llevamos guantes y mascarillas…”. “Si antes cada mañana, cuando llegábamos, entrábamos en la casa a saludar a todas las familias, ahora lo hacemos desde lejos e intentamos no salir de nuestra zona de trabajo”, añade Toledo, quien además indica que “tomamos todas las precauciones posibles y en este sentido desinfectamos todas las instalaciones a diario, ventilamos continuamente, hemos cerrado la zona de juegos por la imposibilidad de mantener en todo momento los juguetes desinfectados, hemos suspendido la actividad de los voluntarios para reducir al máximo las entradas en la casa y hemos proporcionado a las familias el material necesario, como guantes, mascarillas y desinfectantes, para poder cumplir con las medidas de prevención”.

En cualquier caso, Mari Carmen Toledo recuerda que “estas familias, por su situación personal y particular, ya están siempre muy pendientes de tomar todas las medidas necesarias para proteger a sus hijos, de manera que son muy conscientes de la necesidad de prevenir posibles contagios”. “Quizá la amenaza del coronavirus lo que les ha hecho es aislarse más en sus espacios privados, sus habitaciones, que son como las de un hotel”, una apreciación que Mario confirma.

“Nosotros ya tomábamos medidas de higiene y prevención mucho antes de que se decretase el estado de alarma: estamos acostumbrados a usar mascarilla, guantes, a salir poco de casa, a lavarnos las manos continuamente…”, recuerda Mario, quien sin embargo admite que desde que se conoce el riesgo que entraña el coronavirus para ciertos colectivo de la población con patologías previas, tanto ellos como el propio Vall d’Hebron han extremado ciertas medidas. “Todas las familias de la casa Ronald McDonald nos aislamos más y las zonas comunes ahora parecen zonas fantasma. En nuestro caso, solo nos desplazamos al hospital para ver a nuestro bebé, que está sedado, y aunque apenas hay un kilómetro de distancia entre la casa y Vall d’Hebron, vamos siempre en nuestro coche para evitar la calle”, explica. En lo que se refiere a las medidas de prevención tomadas por el hospital, Mario comenta que “si bien antes podíamos entrar mi mujer y yo a la vez a visitar a nuestro hijo en la UCI, ahora solo nos dejan hacerlo de uno en uno, por turnos”.

Así pues, para este matrimonio, así como para la mayoría de familias que se alojan estos días en la casa Ronald McDonald, tanto de Barcelona, como de Valencia, Málaga o Madrid, y en otras instalaciones de similares características, el coronavirus apenas ha cambiado sus vidas. “Al vivir una situación mucho más complicada que el coronavirus en lo que se refiere a la salud de nuestros hijos, nosotros ya extremamos los cuidados y medidas de precaución desde hace tiempo, de manera que la actual crisis por el virus la hemos sabido gestionar mucho mejor que el resto de la población”. “Nosotros ya estamos concienciados acerca de las medidas de higiene y prevención ante posibles infecciones, pero es muy importante que todo el mundo se conciencie de ello y asuma su responsabilidad a nivel individual”, reclama