Coronavirus Cataluña: “Estamos al límite de nuestra capacidad asistencial”

Las enfermeras ingenian batas con bolsas de basura y las mascarillas se reutilizan

Cataluña es la autonomía donde la propagación del coronavirus está alcanzando mayor velocidad, ahora mismo, cada tres días se dobla el numero de casos. Aunque también es cierto que hay una pequeña esperanza de que se corte esa tendencia después de que ayer el número de contagios y muertos registrados fuera ligeramente inferior al del día anterior. Se estabilice o no la curva de contagios y fallecidos, el número de pacientes graves, que requieren hospitalización y recursos del sistema sanitario no se ha estabilizado en las últimas horas y ha obligado al Govern a pertrecharse rápidamente. “Estamos al límite de nuestra capacidad asistencial", admitía este mediodía la consellera de Salud, Alba Vergés.

Cataluña ha ampliado las Unidades de Cuidados Intensivos en los últimos días y la previsión es seguir haciéndolo en las próximas semanas: ahora hay 1.406 camas de UCI, de las cuales 1.016 están ocupadas por pacientes con Covid-19 –863 requieren ventilación mecánica invasiva, la principal complicación de un enfermo de coronavirus es una neumonía bilateral-. Para seguir ampliando capacidad, se están incorporando profesionales sanitarios –jubilados, MIR sin plaza asignada y estudiantes de sexto curso- y se están dotando de medios. Vergés ha informado de que hoy han han llegado 500.000 mascarillas quirúrgicas; 208.000 de mayor protección para atención directa (FFP2 y FFP3); y 20.000 batas más.

Mañana también llegarán centenares de respiradores, una de las armas más valiosas para combatir al virus. Los hospitales empezarán a probar los respiradores low-cost construidos en 3D por el Consorcio de la Zona Franca. Vergés también ha anunciado que en las próximas horas llegarán 50.000 tests rápidos adquiridos por la Generalitat, mientras que en los próximos días está previsto la llegada de otros 200.000.

Con estas estrategias, el Govern trata de actuar con celeridad ante la imperiosa necesidad de material, que impide a los sanitarios trabajar en las condiciones de seguridad más óptimas. “Una de las cosas más duras está siendo trabajar sin el material adecuado”, admitía una doctora de la UCI del Hospital del Mar. La historia se repite en todos los centros. “Mira lo que tuvimos que hacer ayer porque se nos han acabado las batas. Nos vestimos con bolsas de basura. Es tristísimo”, explicaba hoy a través del whatsapp una enfermera de la UCI de Vall d’Hebron a una colega de otro centro hospitalario de Barcelona. Ninguna de las dos quiere dar el nombre, no sea que les pase como a la doctora del Hospital Álvaro Cunqueiro de Vigo, que fue destituida tras publicar en las redes sociales una crítica a las insuficientes medidas de protección con la que están trabajando los profesionales de la salud. La enfermera de Vall d’Hebron acompaña el texto con una fotografía. Le ha hecho tres agujeros a una bolsa de basura azul para pasar la cabeza y los brazos. En los dos extremos, se ha puesto dos bolsas amarillas que agarra con cinta aislante y en la cintura se ha hecho un cinturón con un plástico negro, “queda mono y la bolsa no vuela”, bromea. El humor ayuda a sobrellevar el estrés que viven los profesionales de la salud.

“Los profesionales sanitarios que están en primera línea tienen un estrés elavadísimo porque les faltan recursos -no hay batas, respiradores ni mascarillas-, tienen un gran número de pacientes a los que atender y en un futuro pueden enfrentarse a dilemas éticos”, cuenta el jefe del Servicio de Psiquiatría del Hospital Vall d'Hebron, Josep Antoni Ramos Quiroga.

Este hospital, el más grande de Cataluña, ha puesto en marcha dos servicios para dar apoyo a sanitarios y a la población que sufren síntomas de estrés y ansiedad a causa del coronavirus.

La fotografía de personal sanitario haciendo virguerías para suplir la falta de material se repite en otros centros. Hace una semana, en el Hospital del Mar utilizaban una mascarilla cada vez que entraban en un box y ahora una mascarilla les sirve para toda la semana.

El material sigue sin llegar a los hospitales. Hay pocas existencias y muchos compradores esenciales.

En el acopio de material, faltó previsión. En el despliegue de camas UCI, menos. Cataluña encaraba esta crisis, cuando aún no se ha recuperado de los recortes del gobierno de Artur Mas. La partida destinada a Salud en los presupuestos de 2020 era de 9.789 millones de euros. Pero pese a llevarse la porción más alta del pastel, la cifra sigue siendo inferior a la de 2010. Entonces se invertía en salud 9.875 millones. Si bien es cierto que hace diez años, en Cataluña vivían 7.462.044 personas y hoy viven 7.619.494. Además, la población es más anciana, hay más enfermos con patologías crónicas y, por lo tanto, hay más necesidades. El Sindicato de Metges de Cataluña recuerda que mientras Cataluña destina un 3,7% de su pib a la salud, los 15 de la Unión Europea dedican una media de 7,2%.

Cataluña arrancó esta crisis con una de las ratios de UCIS por habitante más bajas de Europa: 8 camas por cada 100.000 habitantes. Pero los planes de contigencia de los hospitales -hace dos semanas que se han suspendido las cirugías y visitas no urgentes- han ganado espacio para UCIS. Desde el lunes, Cataluña trabaja como una única UCI. El 15% de estas camas sigue atendiendo otras patología -ictus, infartos, accidentes-. El resto se dedicará a enfermos de Covid-19. El Hospital de Sant Pau, por ejemplo, dedicará el 98% de sus camas de UCI a estos pacientes, el Hospital de Terrassa el 95%, Vall d'Hebron, que ha pasado de unas 40 a 200 camas, el 73%.

Las situaciones más críticas las viven los hospitales regionales, el Hospital de Sant Pau i Santa Tecla, en Tarragona, tenía una ocupación de camas de UCI del 111% y el Moisés Broggi, en el Baix Llobregat, del 100%.

Para duplicar el número de UCIS a finales de esta semana y triplicar la que viene, se están adaptando cuatro pavellones deportivos cerca de los principales hospitales de Barcelona: Sant Pau, Vall d’Hebron, Clínic y Hospital del Mar. Esta manaña, el Hospital Arnau de Vilanova de Lleida ha empezado a instalar también pacientes en un gimnasio. Y Sant Andreu de la Barca, con ayuda de Médicos Sin Fronteras, también ha montado un hospital de campaña.

Barcelona ha instalado ya en hoteles a pacientes recuperados por coronavirus pero que aún necesitan supervisión clínica o aislamiento.

Y el Hospital de Bellvitge ha enviado médicos y enfermeras al Hospital de Igualada, donde un fuerte brote tiene confinadas a 70.000 personas y hay 140 sanitarios contagiados y asilados. En total, Cataluña suma ya 1.996 profesionales sanitarios infectados. He ahí la importancia de que llegue material.