¿Cómo se preparan las colonias de verano?

Las entidades trabajan ya en diferentes escenarios en función de las restricciones por el coronavirus

Coronavirus situation in Germany
Mannheim (Germany), 27/04/2020.- People wearing protective face masks walk on the so-called 'Planken' street in Mannheim, Germany, 27 April 2020, amid the ongoing coronavirus COVID-19 pandemic. From today on, the wearing of face masks is obligatory in Baden-Wuerttemberg and other federal states in Germany. Countries around the world are taking increased measures to stem the widespread of the SARS-CoV-2 coronavirus which causes the COVID-19 disease. (Alemania) EFE/EPA/RONALD WITTEKRONALD WITTEKEFE

Este año, más que nunca, se plantean como necesarias e imprescindibles las colonias, campamentos y otras actividades de ocio educativo durante el periodo estival. Los niños y adolescentes llevan ya dos meses confinados, sin posibilidad de disfrutar del juego al aire libre, pero sobre todo sin poder convivir y relacionarse con otras personas de su edad.

Paralelamente, es muy posible que aumente el número de familias que van a tener que recurrir a este tipo de servicios durante todo el verano, ya que con toda probabilidad habrá muchos padres que tendrán que trabajar durante los meses de julio y agosto. Por ello, las entidades del sector, pese a desconocer aún si podrán llevar a cabo las actividades programadas ni de qué manera o con qué restricciones, trabajan para estar a punto si finalmente se diera el visto bueno por parte de las autoridades sanitarias. “Todo el mundo tiene claro que este año las actividades de ocio educativo son más idóneas que nunca y nosotros intentamos estar preparados para cuando llegue el momento, conscientes de que dependerá de la casuística”, apunta en este sentido Albert Riu, portavoz de la campaña de verano de la Fundación Pere Tarrés. “Intuimos que alguna cosa se podrá hacer pero falta conocer qué exigencias o limitaciones se plantean, como por ejemplo la reducción de participantes, hacer las actividades por turnos, unos niveles de limpieza muy exigentes...”, comenta Riu para a continuación añadir que “estamos trabajando en diversos escenarios con diferentes condicionantes”.

Josep Maria Valls, portavoz de Fundesplai, constata que “cuando lo teníamos ya todo a punto para este verano, llegó el estado de alarma y hubo que parar toda actividad y llevar a cabo ERTOs, pero nuestra postura es la de adaptar las actividades para que, en el momento en el que las autoridades sanitarias nos den el visto bueno y establezcan las medidas y restricciones a tomar, podamos ofrecer a los niños el mejor verano de sus vidas”. “No sabemos cuándo acabará el confinamiento, pero cuando ello pase los menores necesitarán salir, correr, relacionarse, desconectarse de sus padres...y todo esto es lo que les ofrecen las colonias, campamentos y demás, que son el antídoto natural al confinamiento de la infancia”. “Estamos en un mar de incógnitas: ¿se podrán hacer las actividades?, ¿con qué restricciones?..., pero en cualquier caso nosotros no estamos con las manos en los bolsillos esperando a ver qué pasa”, señala Valls para a continuación apuntar que “somos conscientes de que nos podemos encontrar con mil escenarios diferentes, pero estamos preparados”. “Adaptaremos las actividades a lo que se pueda hacer, si es que se puede hacer algo, porque los niños y las familias lo necesitan”, concluye el portavoz de Fundesplai, para quien las actividades de ocio educativo de este verano serán para los menores un “espacio para reconectar con la realidad”.

Y por eso mismo, porque si finalmente en verano se pudieran llevar a cabo estas actividades que las entidades encargas de su gestión y organización saben que este año tienen un nuevo reto a afrontar. “Seguramente, seremos los primeros profesionales que estaremos en contacto con los menores tras el confinamiento, de manera que nos tocará recomponer las relaciones, las emociones...”, destaca Riu, mientras que al respecto Valls señala que “será necesario adaptar las actividades, dotándolas de un bloque para trabajar el tema de las emociones, que habrá que tratarlas de forma transversal”. Y ello es especialmente importante en el caso de aquellos niños de familias vulnerables, con carencias de recursos, que han pasado el confinamiento en espacios muy reducidos y condiciones poco adecuadas. “Es muy urgente trabajar con estos niños, de manera que si hay que priorizar, les daremos prioridad a ellos”, aclara Riu, quien sin embargo considera que es imprescindible “garantizar recursos para que todas las familias puedan tener acceso y participar de estas actividades”.

Vall es de la misma opinión. “Es imprescindible asegurar que este recurso llegue a todos los menores, algo que debe garantizar la administración”, señala y además constata que Fundesplai, como cada año desde 2011, ha “puesto en marcha una campaña solidaria para ayudar en este sentido a las familias más necesitadas”. “Este año, más que nunca, los niños necesitan tener este espacio de reconexión con la realidad que son las colonias, de manera que nos preocupa que, al no estar la educación en el ocio cubierta por la administración, los menores que lo han pasado peor durante el confinamiento no puedan disfrutar de estas actividades y eso es en lo que nos estamos empleando principalmente”.

En definitiva, las entidades del sector están trabajando para tener su propuesta preparada si finalmente se pudieran celebrar estas actividades de ocio, porque lo que está claro es que, como asegura Vall, “lo que se pueda hacer, lo haremos”. En la misma línea, Salvador Clarà, director comercial de Rosa dels Vents, asegura que “tenemos ya toda la programación hecha y ésta es la misma que teníamos prevista antes del decreto del estado de alarma”, aunque afirma ser consciente de que es posible que tengan que introducir cambios para adaptarse a las restricciones y condicionantes que en su día establezca la Dirección de Joventut, a instancia de las autoridades sanitarias, para las actividades de ocio educativo, aunque como los demás agentes del sector, espera que “esas limitaciones o requisitos impuestos por Sanidad sean asumibles”. “Hay instrucciones que en este tipo de actividades no se pueden llevar a cabo, como es por ejemplo mantener la distancia social ya que, para empezar, estamos hablando de que los niños duermen en habitaciones compartidas”.

Por su parte, Riu cree que “es obvio pensar que este verano hay actividades que no se podrán realizar como hasta ahora era habitual, como por ejemplo ir a la piscina y hacer juegos de agua con 200 menores a la vez, pero sí que quizá se podría hacer por turnos, tres al día”. En este sentido, Pedro de Haro, director de la Asociación de Casas de Colonias y Albergues de Cataluña, apunta que desde la organización piden “interlocución con la administración para aportar conocimiento a la hora de fijar las medidas a tomar y las restricciones a imponer a las actividades de ocio educativo de manera que éstas puedan ser viables”. “Estamos ya pensando en diferentes protocolos para adaptar las casas si eso fuera necesario”, constata Riu, quien apunta que “en cualquier caso, el distanciamiento social no es posible”. “Es importante que las administraciones pidan el feedback de quienes conocemos la realidad”, comenta al respecto para a continuación indicar que “deberíamos conocer si se van a poder celebrar estas actividades y de qué manera, sobre todo si hemos de poner en marcha medidas concretas”, algo en lo que coincide también Riu, quien además señala que “tenemos ya cierta urgencia porque el tiempo va corriendo”.

Además, el ritmo de inscripciones y reservas de plazas en estas actividades se está viendo afectado por esta incertidumbre que gira en torno al sector, ya que “las familias están a la expectativa de ver qué pasará”, admite Vall. Ello es especialmente evidente en estas actividades de proximidad, dentro del mismo territorio nacional o comunidad autónoma, puesto que las familias tramitan las inscripciones con menos margen de tiempo, pero en lo que se refiere a los campamentos de larga distancia, la situación es algo diferente. María, que tiene 12 años, tiene previsto pasar este verano tres semanas del mes de julio en un colegio en Suiza y su hermano Lucas, de 14, el mes entero en Canadá. Sus padres tuvieron que tramitar sus respectivas inscripciones con meses de antelación y ahora, ante la incertidumbre que genera el estado de alarma y la crisis del coronavirus, se plantean si deben anular. Sin embargo y pese a que a priori la distancia y la necesidad de recurrir al transporte aéreo parecen una dificultad añadida, en ambos casos la respuesta por parte de los respectivos campamentos ha sido la misma. Las actividades se mantienen y se van a tomar todas las medidas pertinentes para garantizar un mínimo riesgo de contagio.

Así pues, el sector tiene claro que este verano son más necesarias que nunca las actividades de ocio educativo, principalmente por los propios niños, pero también por la salud del sector. Y es que como pone de relieve Pedro de Haro, “toda la campaña escolar se ha ido al garete porque tuvimos que cesar la actividad cuando se decretó el estado de alarma y ello supone en torno al 60 o 70% de la facturación de todo el año, que ya está perdida”. “Si además ahora tampoco podemos hacer el verano, perderemos el 90% de nuestra facturación total”, añade De Haro, para quien “el sector de las casas de colinas y albergues está viviendo un momento de crisis, por lo que estamos pidiendo ayudas porque sino, no saldremos de esta”.