Sánchez y Torra pactan coordinarse y activar “todos los mecanismos posibles” para revertir el cierre de Nissan

El president de la Generalitat llama a un frente común y no da por definitiva la decisión de la compañía japonesa

Conjura institucional para tratar de darle la vuelta o encontrar una salida al anuncio de Nissan de cerrar las tres plantas barcelonesas -Zona Franca, Montcada i Reixach y Sant Andreu de la Barca- a finales de año. En una comparecencia institucional desde el Palau de la Generalitat, QuimTorra ha explicado que activará junto al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, “todos los mecanismos e iniciativas posibles” con el fin de resolver “el grave problema” que puede suponer el cese de la actividad de la factoría nipona en suelo catalán.

Así lo han acordado esta mañana Sánchez y Torra en una conversación que han mantenido con el objetivo de coordinarse y poner a trabajar de inmediato a todos los ministerios y consejerías implicados, según ha indicado el jefe del Ejecutivo catalán. De hecho, el president ha insistido en su comparecencia en la necesidad de crear un “frente común” para tratar de revertir un cierre que el Govern no da por definitivo.

En esta alianza entre el Gobierno y la Generalitat, Torra ha sumado también a los alcaldes de los municipios afectados y al Consorcio de la Zona Franca de Barcelona: “Todas las administraciones tenemos que trabajar unidas", ha reiterado en varias ocasiones.

“No damos por definitiva en absoluto la decisión de Nissan, nos ponemos a trabajar para revertirla”, ha avisado Torra antes de anunciar que esta misma tarde él mismo y los consejeros Pere Aragonès (Economía), Àngels Chacón (Empresa) y Chakir El Homrani (Trabajo) se reunirán con los representantes de los trabajadores, y posteriormente con sindicatos y patronales para analizar la situación.

De hecho, el Govern pondrá en marcha “inmediatamente” una oficina técnica para hacer seguimiento en tiempo real y trabajar en propuestas que eviten el cierre de las plantas de Nissan en la Zona Franca, Montcada i Reixac y Sant Andreu de la Barca, todas ellas en Barcelona. Así lo ha explicado el vicepresidente Pere Aragonès, quien ha advertido a la factoría nipona de que “no puede irse como si nada”. "Tiene que asumir la responsabilidad de las personas y las empresas que quieren dejar atrás”.