¿Torra aparca la independencia de Cataluña?

El presidente catalán ha presentado un proyecto para dibujar la Cataluña del 2022 y ha evitado referirse al “procés”

La irrupción del coronavirus ha cambiado radicalmente las circunstancias y ha obligado, naturalmente, a ordenar las prioridades. En este sentido, pese a sus permanentes ataques al Gobierno y sus intentos de propaganda independentista, Quim Torra ha volcado también toda su atención en la crisis sanitaria, primero, y ahora en las consecuencias económicas y sociales. ¿Y la reivindicación de la independencia de Cataluña? De momento, parece haber quedado en un segundo plano.

Salvo en puntuales ocasiones, como hace ahora una semana y media cuando el president rescató el derecho de autodeterminación en la reunión con presidentes autonómicos y Pedro Sánchez, la independencia parece haberse difuminado de su discurso: tanto es así que hoy ha presentado un proyecto para dibujar la Cataluña de 2022 -”postcovid”- y ha evitado mezclarlo con el “procés” o referirse a la independencia. De hecho, ha explicado que el objetivo es construir un “futuro disruptivo”, “un país diferente”, pero en ningún momento se ha referido a la ruptura con España.

Poco más tarde, la portavoz de la Generalitat, Meritxell Budó, se ha expresado en esta línea en una rueda de prensa telemática desde el Palau de la Generalitat. Cuando ha sido preguntada por la independencia de Cataluña y el plan para 2022 -se activó ayer con un grupo de trabajo compuesto por 30 profesionales de diferentes ámbitos-, ha evitado unir una cosa con otra.

“Nosotros no hemos puesto ninguna premisa a todo el trabajo que tienen que hacer estos expertos”, ha dicho, en alusión a si los trabajos que deben de desarrollar estarán orientados también hacia una Cataluña independiente. “Desde el Govern lo que se ha querido es, además del ámbito de las formaciones políticas y los sectores sociales y económicos, buscar a aquellas personas y talento para que nos ayuden a repensar cuáles deben ser los diferentes horizontes que debe abordar la Cataluña de 2022. Pero sin ninguna premisa”, ha aclarado Budó.

Este alejamiento del “procés” del discurso responde a dos cuestiones: por un lado, ni los propios independentistas entenderían en estos momentos centrarse demasiado en la ruptura con España cuando hay prioridades sociales y económicas que atender; por otro lado, el Govern está trabajando en la reconstrucción de Cataluña y está tratando de unir fuerzas con la oposición y sectores sociales y económicos. En este sentido, algunos grupos de la oposición reconocen y destacan la predisposición de los miembros del ejecutivo catalán a atender sus propuestas. Torra puso en marcha el pasado 8 de mayo la Comisión del Plan para la reactivación económica y protección social con la intención de consensuar con actores sociales y económicos una hoja de ruta para la recuperación, y también tender la mano al resto de formaciones políticas.

Aunque ha dejado el derecho de autodeterminación en un segundo plano, así como todos sus planes de legislatura para avanzar hacia la independencia -proceso constituyente-, Torra también ha endurecido el discurso contra el Gobierno en el ámbito económico. En este sentido, ha vuelto a la reclamación del déficit fiscal –base sobre la cual se ha construido el famoso eslogan separatista de “España nos roba”-, que sitúa en 16.000 millones de euros, y una “deuda histórica” del Estado de 9.000 millones de euros.

Tampoco cabe olvidar que durante la fase más crítica de la epidemia del coronavirus, algunos dirigentes del Govern se han expresado con dureza contra la gestión del Gobierno -Budó y algunos consellers llegaron a decir o insinuar que una Cataluña independiente habría tenido menos muertos- o han alimentado la confrontación, por ejemplo, con la presencia del Ejército.

Por el momento, Torra parece aparcar la perspectiva hacia la independencia. Esquerra, por su parte, insiste en reactivar la mesa de diálogo, aunque con cierta timidez también: prueba de ello es que mañana se abstendrá en la prórroga del estado de alarma sin haber conseguido a cambio un compromiso del Gobierno por reanudarla.

De fondo, también están las elecciones catalanas, donde la campaña estará previsiblemente centrada en cuestiones más sociales y económicas a raíz de la crisis del coronavirus, mientras que el “procés” perderá espacio en el debate político.