El precio de los alimentos se dispara por las nuevas medidas de seguridad

Un informe de la OCDE revela que el coronavirus ha provocado la mayor subida mensual desde 2012

Tras el confinamiento gastamos mucho más en comida que antes, un 37%
Tras el confinamiento gastamos mucho más en comida que antes, un 37%KAI FÖRSTERLINGEFE

Al margen de los efectos sobre el sistema sanitario que ha tenido la pandemia, el coronavirus ha afectado a muchos otros aspectos de nuestra cotidianidad. Y uno de ellos, ha sido, sin lugar a dudas, sobre el mercado de la alimentación. Los consumidores no son los mismos que eran hace unos meses y el mercado, tampoco. Los primeros estudios apuntan a que el nuevo consumidor ha perdido el miedo a comprar por internet, es más infiel a las marcas de toda la vida y ha vuelto al pequeño comercio. El dinero en metálico también se ha resentido en virtud del pago con tarjeta. No obstante, pese a todas esas novedades, una sensación que comenzó a gestarse durante el confinamiento persiste en la desescalada. Hacer la compra es mucho más caro que antes.

La conversación se repite por toda la geografía española: “He comprado cuatro cosas y me han costado veinte euros”. Y es cierto. Dos aspectos contribuyen a esta sensación. Por un lado, gastamos mucho más que antes, un 37%, según Kantar. Y, por otro, las nuevas medidas de seguridad también han supuesto un incremento de precios. Tal y como ha concretado la ACN, en el caso de Cataluña, al menos, durante el mes de abril los precios subieron un 3,9% respecto al mismo mes del año anterior. Se trata de la mayor subida desde 2013. Según un informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), mientras los precios de la energía cayeron un 12,2% en abril, los alimentos se encarecieron un 4,2% en este mismo mes, la mayor subida mensual desde 2012.

En este contexto, según datos de Kantar, los supermercados de barrio o regionales y las cadenas con más presencia en barrios ganaron cuota en el mercado de gran consumo frente a los grandes hipermercados. Los patrones de compra cambiaron de forma radical, pues visitamos menos los supermercados, pero cuando lo hacemos gastamos más.

El incremento en los precios, en cualquier caso, ha venido dado por un aumento de la demanda y una reducción de la mano de obra en el campo durante el estado de alarma. Pero, según los expertos, también hay otro factor: la inversión de los supermercados en medidas de prevención ante el Covid-19 también se ha trasladado a los precios en forma de costes salariales y logísticos. Ante el escenario actual, los expertos coinciden en que el incremento de precios se ha producido principalmente en la última parte de la cadena de distribución. Sin embargo, la mayoría destacan que el importe de los productos alimenticios ha evolucionado de manera “estable” y que las cadenas han conseguido evitar escenas de desabastecimiento.

Desde el sector, sin embargo, niegan que hayan hecho negocio con esta crisis. "Durante las últimas semanas, los supermercados no hemos hecho en agosto, sino que hemos tenido que hacer frente al reto logístico de nuestra historia", asegura Ignacio García, director general de la Asociación Española de Distribuidores de Autoservicio y supermercados.

Los principales mercados mayoristas de alimentos no han detectado incrementos desmesurados en el precio general de los productos y hablan de "normalidad". Ingrid Buera, directora de negocio de Mercabarna, recuerda que todo varía en función de la ley de la oferta y la demanda. Productos como las naranjas o las peras -alimentos frescos que tienen piel y se conservan más tiempo- se han encarecido un 35% y un 30%, respectivamente, por el aumento de la demanda, mientras que otros como el pescado fresco -alimentos que suelen consumir en restaurantes- registraron bajadas de precio de hasta el 42%.

El profesor de los estudios de Economía y Empresa de la UOC Juan Carlos Gázquez-Abad explica que los supermercados han hecho un esfuerzo muy importante en materia laboral, multiplicando turnos e incrementando los costes salariales. Aparte, la compra de mascarillas y mamparas protectoras cuando aún había escasez de material o la reorganización de la misma superficie comercial han generado un gasto muy significativa, según el experto.