El independentismo más radical celebra la muerte de Rosa Maria Sardà: “Una española menos”

Un asesor de Puigdemont carga contra TV3 por dedicarle “demasiado tiempo” a su fallecimiento en los informativos

La actriz barcelonesa Rosa María Sardá
La actriz barcelonesa Rosa María Sardá

Los dos tenían en común que eran artistas y catalanes. También que no le bailaban el agua a los independentistas y mucho menos a los gobiernos de la Generalitat. La una defendía su españolidad a través de la catalanidad, el otro le veía poco sentido al individualismo que encarna el nacionalismo. Y eso, con apellidos catalanes por en medio, cuesta trabajo de asimilar por parte del independentismo más echado al monte. El reciente fallecimiento de Pau Donés y de Rosa Maria Sardà ha destapado el lado más mezquino del independentismo. Al cantante de Jarabe de Palo le reprochan que no cantase en catalán. Las críticas a la actriz, sin embargo, fueron mucho más allá.

Con estos mimbres, uno de los primeros en encender la mecha fue Josep Lluís Alay, responsable de la oficina de Carles Puigdemont en Bélgica. No pudo evitar lamentarse del tiempo que TV3 dedico a la actriz a modo de homenaje póstumo. El microcosmos que se ha creado en estos circuitos, con Twitter, o más bien los usuarios de tu cuerda, elevado a la categoría de excelso telediario, es cuanto menos curioso. Sólo hace falta echar una ojeada a las respuestas de este tweet para darse cuenta. Hay quien asegura que el problema de TV3 es que no hay alternativa. “Los catalanes estamos huérfanos de televisiones que ofrezcan información y noticias en clave de país” (sic). Otros se vanaglorian de ver en casa la CNN, BBC, Euronews o France 24, pero “TV3 es ahora mismo insoportable en todo lo que hace”.

Sobre Sardà, en concreto, el reguero de tweets celebrando su muerte es notable. No le perdonan que se manifestase junto a Sociedad Civil Catalana contra el “procés” o que devolviese la cruz de Sant Jordi a la Generalitat. Así, entre insultos de fascista y anticatalana valgan como muestra estos ejemplos. Por un lado, le dio la espalda a Cataluña y, por el otro, “una española menos”.

Respecto a Pau Donés, el odio vertido en las redes respondía al idioma de sus canciones. De poco sirvió que la asociación independentista Òmnium templase gaitas y lamentase su muerte. Twitter saca lo peor de cada persona. Sobre todo de aquellos que no consideran catalán a todo aquel que no utilice la lengua de Pompeu Fabra las 24 horas del día.