¿Estuvo en Barcelona el asesino de Kennedy?

Un informe del FBI revela que se buscó en la ciudad a Sam Giancana a quien muchos señalan como responsable del magnicidio

Sam Giancana, jefe de la mafia de Chicago
Sam Giancana, jefe de la mafia de ChicagoLa Razón

En marzo de 1969, a las oficinas del FBI llegaba un aviso alarmante: el jefe de la mafia de Chicago, Sam Giancana, estaba en Barcelona. Contra él pesaba desde hacía tiempo una orden de búsqueda y captura, por lo que el gángster había decidido huir lo más lejos posible. Así que no era extraño que Giancana hubiera decidido escaparse a miles de kilómetros de su ciudad. Nacido el 15 de junio de 1908, nuestro protagonista era un hombre temido y venerado a partes iguales. Se sabía de su fascinación por codearse con estrellas, hasta el punto de ser un íntimo amigo de Frank Sinatra. Precisamente gracias al cantante había tratado de influir en los más altos despachos de Washington, especialmente en la Casa Blanca de John F. Kennedy. Pero el presidente no había hecho caso de sus cantos de sirena, pese a que incluso habían compartido una amante llamada Judith Campbell. El hecho de no haber recibido favores de Kennedy y que esa administración hubiera ampliado su lucha contra el crimen organizado, pudo acabar pasándole factura al político hasta el punto de morir asesinado el 22 de noviembre de 1963.

De todo ello hay eco en los archivos del FBI, pero este diario ha consultado los papeles centrados en la búsqueda de Giancana por Barcelona, todo un reto para la policía española de aquel tiempo. Curiosamente los federales barajaban la hipótesis de que el mafioso estuviera o en la capital catalana o en Cuernavaca. Pero Giancana era demasiado escurridizo como para dejarse atrapar tan fácilmente.

Dicen que su carrera empezó como uno de los pistoleros de Al Capone en Chicago, su ciudad. En realidad los primeros pasos de Giancana en el crimen organizado se iniciaron con su ingreso en el 42 Gang, una organización dirigida por un corrupto político italiano llamado Joseph Esposito que acabaría muerto a tiros. Giancana se fraguó pronto una reputación como el conductor necesario para poder salir de cualquier problema a todo gas y, sobre todo, de asesino sádico porque no le importaba desenfundar la pistola y disparar contra aquel a quien le encargaran llevar al otro barrio. La primera vez que fue detenido en 1925 por robo de vehículos, aunque poco después -y con solamente 20 años- ya era objeto de tres investigaciones vinculadas con un asesinato. Finalmente en 1929 las cosas se pusieron serias al ser condenado por robo y hurto a cumplir cinco años en prisión, aunque solamente estuvo en la sombra tres años y nueve meses. No fue la última vez que estuvo entre rejas porque en 1939 fue otra vez condenado, esta vez por contrabando, lo que lo obligó a pasar cuatro años en la prisión de Leavenworth y en el correccional de Terre Haute.

Una vez cumplida la condena, en 1942, Giancana se propuso que las cosas tenían que irle bien y eso significaba ganar dinero, mucho dinero. Empezó a ganar enteros haciéndose con el control de no pocos agentes de la policía de Chicago, además de controlar la lotería local. A una gran velocidad la importancia del mafioso, en ocasiones a través de oscuros acuerdos con jefes de otras organizaciones de Estados Unidos. Su influencia era tan importante como el miedo que muchos le tuvieron. A mediados de los años 50, Sam Giancana era imparable. Muchos se acercaron a él pidiéndole ayuda, como fue el caso de Frank Sinatra que le fue fiel hasta el final, aunque el cantante en público tratara de minimizar la influencia de esa amistad en su vida y en su carrera.

Volvamos a Barcelona. El 19 de marzo de 1969 llegaba una nota a las oficinas del FBI en Chicago donde se apuntaba que “la Policía Nacional Española, en Madrid, España, condujo una investigación con resultados negativos en el intento de verificar la presencia de GIANCANA en Barcelona, España. La investigación en Cuernavaca. México, ha establecido que la casa en Nubes número 2, en Cuernavaca, que había sido ocupada por GIANCANA en los últimos dos o tres años ha sido puesta en venta pero no ha sido todavía vendida o sacada del mercado. La investigación para localizar a GIANCANA continúa”. El mismo documento, con el sello de “CONFIDENTIAL”, admitía que, pese a todo, la policía española seguía llevando a cabo la búsqueda del mafioso por el área de Barcelona.

Si se bucea en los papeles del FBI sobre Sinatra se verá que aparece la sospecha de que él fue el correo entre Giancana y la familia Kennedy. Se dice, aunque nunca se ha podido probar documentalmente, que el gángster llegó a un acuerdo con Joe Kennedy, el patriarca del clan, para lograr que su hijo John alcanzara la presidencia en las elecciones de 1960. Hay quien asegura que Giancana se encargó de que los resultados electorales fueran favorables al candidato demócrata en la ciudad de Chicago, un feudo importante. Nunca han existido pruebas.

Lo que sí han existido son grabaciones de teléfonos pinchados durante la época de la administración Kennedy, curiosamente ordenadas por Robert Kennedy, hermano del presidente y secretario de Justicia. En las transcripciones se hace evidente el enfado de Giancana, especialmente al comprobar que no ha podido sacar ningún provecho. A ello se le sumaba, Si eso era así, como él mismo decía, la única posibilidad era “cortar la cabeza de ese perro. Cortar la cola no sirve de nada. Se tiene que cortar la cabeza”. ¿Era la manera de referirse a asesinar al presidente de los Estados Unidos? Muchos creen que sí, entre ellos los miembros de una comisión del Senado estadounidense que en 1975 determinó que Kennedy fue víctima de una conspiración manejada por la mafia. Si alguien podía aclarar el misterio era el propio Sam Giancana que fue llamado a declarar, pero nunca lo hizo. Poco antes de ir a Washington se lo encontraron muerto en su casa con cinco disparos a la boca, un aviso a navegantes a otros para que no hablaran. La mafia había dicho su última palabra.