Peralada convoca a María Pagés, Carlos Álvarez y Chassol para que la música siga este verano

La programación reducida de este año incluirá diez citas para la última semana de julio

Los festivales se resisten a darse por muertos y buscan nuevas formas para seguir celebrando la cultura. El último caso es el Festival de Peralada, el gran certamen veraniego de la Costa Brava, que después de anunciar que se veía obligado a cancelar su celebración, ayer presentaba su metamorfosis para que los amantes de la música no se queden del todo huérfanos este verano. “Desde que nuestros padres fundaron el festival hace 34 años,, nunca se había suspendido y era algo que queríamos evitar en su nombre. Por eso, hemos ido rápidos en no suspender, sino en crear una nueva programación reducida que se adapta mejor a la situación insólita que estamos viviendo, una programación que estará cargada de emoción”, afirma Isabel Suqué, presidenta del festival.

De esta forma, habrá diez citas, tres de ellas donde unos 120 a 140 personas podrán disfrutar presencialmente, que intentarán cubrir el enorme hueco que ha dejado el coronavirus en las artes en vivo. “Un festival era hasta ahora una celebración de las artes que unía en un mismo espacio a los amantes de la cultura. La contención obligada en estos tiempos nos obliga a la reflexión y queremos que el arte sirva también para esto, para reflexionar y seguir buscando la bellerza”, asegura Oriol Aguilà, director artístico del festival.

El arranque de esta insólita edición correrá a cargo de la bailarina y coreógrafa flamenca María Pagés. Presentará “Dentro del jardín”, un montaje especial creado especialmente para Peralada durante el confinamiento y que unirá flamenco con poesía mísitica. “Será una pieza muy especial dedicada a los difíciles momentos que estamos viviendo todos. Es una bocanada de aire fresco que habla de nuestro necesario reencuentro con la naturaleza y búsqueda de la felicidad que todo jardín sugiere”, señala Pagés, que asegura que en el escenario habrá siete personas, seis músicos y ella.

La segunda propuesta tendrá como protagonistas a dos ilustres artistas que debían participar en la edición de este año, la soprano Sondra Radvanovsky y el cantante Rufus Wainwright. Juntos realizarán en streaming, que se podrá ver en la web del festival, una conversación sobre cómo están viviendo esta situación y lo que piensan del futuro de la música una vez pase la pandemia. EL 24, el diálogo en vivo correrá a cargo de Pagés, que en esta ocasión hablará con el director de la orquesta del Liceu, Josep Pons, y otro ilustre de la ópera, el barítono Carlos Álvarez

El día 25 de julio la Orquesta Sinfónica del Lico, dirigida por Pons, interpretará la “Séptima sinfonía” de Beethoven, así comolos “fuegos artificiales” de Haendel. Mientras suene la música, el pintor Santi Moix realizará al fresco una obra en un muro del festival. “Sabemos que Haendel hizo esta pieza muy ruidosa, con muchos metales, para que se escuchase por encima de los fuegos artificiales. A nosotros no nos hará falta porque en lugar de fuegos tendremos a Moix”, señala Pons.

Después de una conferencia sobre lied entre compositores contemporáneos y la presentación del nuevo disco de Alfonso de Vilallonga, dedicado a la chançon francesa, llegará el turno al homenaje a Josep Carner en el 50 aniversario de su muerte. David Alegret ha organizado una velada que confronta a compositores del siglo XX que utilizaron versos del llamado “príncipe de los poetas”, con una serie de compositores del siglo XXI que han intentado tomar el relevo. Así, veremos en directo composiciones de Eduard Toldrà o Joaquim Serra confrontadas con otras de Albert Guinovart, Alberto García Demestres o Miquel Ortega.

Le seguirá un recital de Carlos Álvarez que incluirá una segunda parte con roles que nunca ha interpretado en escena de compositores como Saint-Saëns, Massenet o Leoncavallo. “No hemos podido realizar el montaje de “Aida” como estaba previsto, pero el festival ha tenido la amable idea de ofrecerme hacer un recital. Así que acompañado al piano realizaré un programa muy especial con todos los roles que nunca canté, en lo que es un divertido guiño a lo que nos está pasando”, afirma Álvarez.

Por último, “para no perder la siempre vital presencia internacional en el festival”, el francés, originario de la Martinica, Chasson, presentará las canciones de su último disco, “Ludi”, en una puesta en escena que une audiovisuales con la música en directo.

Un artista premonitorio

El responsable del cartel de este año es Pablo Genovés, que asegura haber sido “premonitorio” con lo que está pasando con una imagen del festival triste y oscura, pero de la que brota una luz de esperanza. “El arte puede parecer que tiene que ver sólo con el placer o el ensueño, pero también está obligado a enseñar y amar todos los problemas del hombre. Porque, el arte es toda la complejidad del ser humano. Yo me siento un transmisor de emociones que creo que todo el mundo siente, por eso me salió una obra gris y oscura, que contrapone la naturaleza al obsesivo control del ser humano!, señala Genovés