Reapertura de fronteras: cómo proteger la salud si vas a ir al extranjero antes, durante y después del viaje

Los médicos recomiendan llevar mascarilla, gel hidroalcohólico, termómetro y beber agua en el avión

Europa da hoy un paso más hacia la llamada nueva normalidad. Abrirá las fronteras exteriores a un reducido número de países. España lo hará en cuanto salga publicado en el Boletín Oficial del Estado (BOR). Ciudadanos y residentes de quince países elegidos podrán moverse por todo el territorio de la Unión Europea. El flujo de viajeros será recíproco: los ciudadanos europeos también podrán viajar a esta selección de destinos. Entre los países que reanudarán vuelos con el viejo continente están Argelia, Australia, Canadá, Corea del Sur, Japón, Georgia, Marruecos, Montenegro, Nueva Zelanda, Ruanda, Serbia, Tailandia, Túnez y Uruguay. En el caso de España, se mantendrán las fronteras cerradas con China, Argelia y Marruecos por falta de reprocidad.

Además de estos doce países -quince menos tres-, los españoles pueden viajar a una veintena más. Para los que piensen en coger aviones, la principal recomendación es verificar cuál es la situación del país en el momento de hacer el viaje porque en función de cómo evoluciones la epidemia, los países cambiarán sus condiciones de acceso a los turistas. Hay páginas web con información como Covid Controls. Mientras que Reopen EU ofrece información sobre los países de la Unión Europea. La web del Ministerio de Asuntos Exteriores es otra opción. Por ejemplo, para ir a destinos tradicionalmente turísticos como las Seychelles, Túnez, Chipre, Grecia, Jamaica, Camboya, Laos o Islandia hace falta hacerse pruebas. En Islandia, uno de los países más reclamados este verano,hay que hacerse la prueba al aterrizar y cuesta 115 euros.

Para contener la propagación del virus, sólo en abril se redujo un 90% el número de vuelos. Pero la reapertura de fronteras, después de cuatro meses, una pandemia y un confinamiento despierta recelos entre los viajeros. ¿Es seguro? ¿Qué hay que hacer para proteger las salud de los viajeros antes, durante y después del viaje? El riesgo cero no existe, pero los doctores Natalia Rodríguez-Valero, médica del Servicio de Salud Internacional y Medicina Tropical del Hospital Clínic de Barcelona, y el doctor José Muñoz, jefe del Servicio de Salud Internacional del Hospital Clínic de Barcelona, ambos investigadores del Instituto de Salud Global (ISGlobal), centro impulsado por la Fundación “la Caixa”, han elaborado un documento para ISGlobal en base a la información científica que disponen para responder dudas.

Antes del viaje

Antes de viajar al extranjero, se puede concertar una visita telemática con un centro médico que disponga de servicio de salud internacional o de atención a los viajeros para recibir consejos. Los viajeros que necesiten vacuna deberían ser visitados presencialmente. Ahora, es importante viajar con un seguro que cubra la COVID-19, así como asegurarse de que la póliza cubra los gastos de repatriación.

Si la persona tiene síntomas compatibles con el nuevo coronavirus, en ningún caso debería viajar. Si presenta síntomas durante el viaje o a la vuelta, debe ponerse en contacto con un servicio médico.

En el botiquín del viaje se recomienda llevar mascarillas, gel hidroalcohólico y termómetro.

En el aeropuerto y en el avión

AENA recomienda mantener la distancia de seguridad en las colas. No llegar con más de 90 minutos de antelación y mejor no ir acompañados para evitar aglomeraciones. También revisar los horarios de vuelo.

En el avión, muchas compañías obligan a llevar mascarilla. Se recomienda lavarse las manos a menudo con geles antibacterianos y beber agua para mantener hidratadas las mucosas, porque el ambiente dentro del avión es seco.

El aire dentro de la cabina es 100% fresco o recircula de un 10% a un 30%. En la mayoría de compañías modernas el aire pasa por filtros microbianos HEPA similares a los de los quirófanos.

Se aconseja no moverse del asiento si no es estrictamente necesario, usar los baños designados del área donde se está sentado y contactar con el personal de cabina en caso de encontrarse mal.

Al llegar al destino

Mejor no visitar mercados ni tener contacto con animales porque pueden ser una fuente de enfermedades, al margen de la COVID-19. Evitar zonas concurridas o aglomeraciones donde no se puedan mantener las distancias de seguridad.

Optar por alojamientos que cumplan la normativa, sobre todo en materia de áreas compartidas.

En el caso de personas más vulnerables, evitar el transporte compartido. Seguir las normas de las autoridades sanitarias de destino.

Si aparecen síntomas durante la estancia y sobre todo en el momento de regresar, las aerolíneas pueden poner impedimentos al viaje de vuelta. Por lo tanto, siempre hay que consultar con un médico ante cualquier tipo de síntoma. Sabiendo, eso sí, que si se viaja a un país vulnerable los sistemas de salud pueden estar colapsados y ser más difícil acceder a una atención y tratamientos.

Si se ha estado en contacto con casos sospechosos o confirmados de COVID-19 hay que comunicarlo a las autoridades sanitarias que corresponda para decidir cómo actuar.

De regreso a casa

Si se ha viajado a un país que registra mayor número de casos que España, sería prudente hacer un control. Hay que seguir las pautas indicadas en cada lugar y ajustarse a las recomendaciones de las autoridades.

Ante cualquier síntoma, hay que consultar con un médico e informar a las autoridades o agencias de salud si se ha tenido contacto con un caso sospechoso o confirmado de COVID-19

Si se viaja a zonas tropicales y subtropicales, y en general tras cualquier viaje internacional, lo más recomendable es consultar con un especialista en Salud Internacional o Medicina Tropical, porque hay enfermedades como la malaria que podrían ser muy graves si no se tratan rápidamente.

Los doctores Rodríguez-Valero y Muñoz también recuerdan que las personas que viajan se pueden infectar de SARS-CoV-2 u otras enfermedades en el lugar de destino pero que también pueden infectar a otras. “Es fundamental cumplir con las recomendaciones y asegurarse de que no se está poniendo en riesgo a otras personas”, subrayan. Porque es importante poder hacer un seguimiento y la trazabilidad de los contactos en caso de positivo.