Lleida urge personal sanitario para atender a críticos y semicríticos tras confirmar un nuevo brote

Estrena un dispositivo anticovid-19 en los municipios de Alcarrás y Aitona para garantizar que los temporeros contagiados hagan bien la cuarentena

Las medidas para contener la propagación del virus en Lleida llegan por capítulos. El confinamiento perimetral, el uso obligatorio de mascarilla o el SOS que la región lanzó el lunes para reforzar la plantilla de sanitarios con profesionales de otros puntos del territorio no es suficiente. Esta mañana, tras la reunión del gabinete de crisis, el gerente del Institut Català de la Salut (ICS) en Lleida, Ramon Sentís, ha admitido que la situación es preocupante. El último balance es de 69 hospitalizados por covid en los dos hospitales públicos y los tres privados, y nueve enfermos en la UCI. La mitad de las 75 camas habilitadas en el Hospital Arnau de Vilanova para atender a pacientes covid ya están ocupadas. “La presión empieza a ser notoria y los días que vienen podríamos llegar a tener el sistema saturado”, ha reconocido. El número de hospitalizaciones corrobora una curva que va “in crescendo”: en cinco días, de viernes a miércoles, se ha pasado de 27 ingresos por covid a 69.

Para evitar la saturación de los hospitales, se está actuando desde diferentes flancos. Vuelven las medidas extraordinarias para reforzar el sistema sanitario como solicitar voluntarios de otros puntos del territorio. Aunque cerca de 260 profesionales han respondido a la llamada que el lunes hizo el departamento de Salud para trabajar en la comarca del Segrià, Sentís ha reclamado esta mañana personal sanitario especializado para atender a críticos y semicríticos. Cifra en 20 médicos y 50 enfermeras el personal que necesitan en estos momentos. El gerente del ICS en Lleida ha admitido que esta crisis les ha cogido con el pie cambiado. “No hay personal sanitario para atender un previsible aumento de casos”, ha reconocido. “Pensábamos que el próximo brote sería en octubre y pedimos a los profesionales que tras el estado de alarma cogieran vacaciones entre el 1 de junio y el 30 se septiembre”, ha explicado.

Si bien se han recuperado dos plantas en el Hospital Arnau de Vilanova para atender a pacientes covid, no se frenado apenas la actividad del resto del hospital. Sí se ha hecho una pequeña desprogramación de cirugías pequeñas no urgentes, pero toda la cirugía urgente no demorable se sigue haciendo. Además, se siguen atendiendo ictus, infartos y otros accidentes. Al margen de perfilar un plan de contigencia para redistribuir al personal sanitario, reforzar los centros hospitalarios, los equipos de rastreadores y la atención primaria, vuelve a estar en marcha el hotel salud que funcionó durante la pandemia para facilitar la rehabilitación de los enfermos y el “impass” entre el alta hospitalaria y el alta definitiva de enfermos que no tengan una vivienda en condiciones para recuperarse.

En caso de tener que derivar a pacientes fuera de la comarca del Segrià, se apoyarán en los hospitales de Manresa e Igualada.

15 brotes, 11 en empresas del sector de la fruta y la hortaliza

Otro frente en el que se está actuado es con los jornaleros. La gerente de la región sanitaria de Lleida, Divina Farreny, ha confirmado un nuevo brote. Ya son quince los focos, once en empresas del sector de la fruta y las hortalizas en las que trabajan uno de los colectivos más perjudicados por esta oleada de contagios: los temporeros. Más allá de garantizar la seguridad del resto de la comunidad, hay que revertir la situación de precariedad en la que viven. En los últimos días, han llegado 30.000 migrantes en busca de empleo en la campaña de la recogida de la fruta. Las comarcas de Lleida necesitan cada año 35.000 trabajadores para la cosecha de la fruta. El problema es que este año, la producción ha caído y “sólo se necesitan unos 20.000 jornaleros”, ha explicado la consellera de Agricultura, Teresa Jordà. Voces como las del médico Oriol Mitjà, reclaman test masivos para este colectivo. El 80% de los infectados son asintomáticos, pero pueden transmitir la enfermedad. Por ahora, para garantizar que puedan hacer una cuarentena en condiciones, la Generalitat, de la mano de los municipios y entidades sociales, ha organizado un dispositivo para facilitar espacios. Este dispositivo ha arrancado en Aitona y Alcarràs, dos municipios que viven del sector hortofructícola. La portavoz del gobierno catalán, Meritxell Budó, en la rueda de prensa posterior a la reunión del comité del Plan de Protección Civil de Cataluña (Procicat) ha anunciado que inyectará liquidez a los ayuntamientos para garantizar el buen funcionamiento de estos equipamientos.

Para coordinar gestión de la pandemia en esta región y la atención a este colectivo, se creará también un Procicat Lleida. Lo coordinará el delegado del Govern, Ramon Farré.

La consellera de Salud, Alba Vergés, ha añadido que su departamento reforzará la vigilancia epidemiológica con 15 efectivos extra que se sumarán a las nueve personas que formaban hasta ahora el equipo encargado del seguimiento de contagios.

“Ahora, es clave la transmisión comunitaria y los servicios sociales son piezas claves para llegar a algunas comunidades. Todo lo que estamos viendo, pasó hace siete días”, ha constatado Sentís.

Salud hará un cribado en todas las residencias geriátricas que hay en la zona del Segrià. Por ahora se han explorado cuatro de las 33 que hay.

Pero para romper las cadenas de contagios también es clave la responsabilidad individual. El confinamiento domiciliario está sobre la mesa. Por ahora, las autoridades sanitarias sólo emplazan a la la ciudadanía a reducir las interacciones sociales y la movilidad.