Alarma en Lérida: la Generalitat espera un estallido de casos para el fin de semana y pide refuerzos sanitarios

Del "todo controlado" a más de 500 contagios nuevos en una semana. Con 14 rebrotes activos, cifra en 40.000 las personas vulnerables y prepara derivaciones hospitalarias a otras regiones

El viernes por la mañana, un día antes de que la Generalitat decidiera confinar el Segrià –lo anunció el sábado a primera hora tras una reunión en el Palau con el comité de expertos de la desescalada–, la titular de Salud, Alba Vergés, ofreció una entrevista a Rac 1 en la que negó plantearse cerrar la zona por el aumento de nuevos contagios de coronavirus: «De momento no planteamos confinamientos selectivos en Lleida». También descartó volver a la etapa de fases y evitó la comparación con el cierre quirúrgico de Igualada en el peor pico de la pandemia. Horas después, el propio president Quim Torra anunciaba el confinamiento de la comarca tras convocar a la Prensa pasada la medianoche del viernes. Un cambio de discurso en apenas 24 horas motivado por el aumento de contagios y después de que Salud pidiera esperar a las últimas cifras para tomar la decisión.

Ayer, cuatro días más tarde, la zona sumaba 74 casos nuevos de Covid-19 en sólo 24 horas notificados por el Departamento de Salud. Desde que estalló la pandemia, en la comarca del Segrià, que desde el sábado permenace confinada, se han contabilizado 2.615 casos, 853 en las dos últimas semanas. De ellos, 568 se han detectado en los últimos siete días, según la Consejería de Salud de la Generalitat, consciente de que el brote está en su apogeo y que duarante el fin de semana se espera un estallido de casos.

La primera alarma sonó semanas atrás coincidiendo con la verbena de San Juan, cuando la Generalitat descartó por primera vez confinar la región pese al segundo rebrote registrado y a la proximidad con Huesca, zona marcada en rojo en el mapa del coronavirus. Ahora, la incidencia de casos en la comarca del Segrià es 20 veces más alta que la media de Cataluña y hay 14 focos activos. «Nos hemos quedado cortos» en el refuerzo en vigilancia epidemiológica en salud pública, aseguró ayer sobre el Segrià el jefe de Epidemiología del Hospital Clínic, Antoni Trilla

Riesgo de colapso

La situación tampoco se prevé optimista de cara a los próximos días, cuando se espera un aumento notable del número de contagios debido a la transmisión natural del virus: el problema es que las cadenas de contagio han saltado de las empresas agroalimentarias a los domicilios y no se puede asegurar que haya casos asintomáticos sin detectar que puedan transmitir el virus. «Hay contagio comunitario y es difícil de controlar», admitía el lunes el jefe del servicio de epidemiología de Lérida, Alt Pirineu y Arán, Pere Godoy. Por tanto, la cifra podría alcanzar los miles de contagios entre los próximos 7-14 días.

A esto hay que añadirle la situación de saturación que podría sufrir el Hospital Arnau de Vilanova de Lleida, el centro de referencia de la región sanitaria que sumaba ayer 44 hospitalizados positivos en coronavirus y seis pacientes graves en la UCI, datos que se han disparado en los últimos días. De hecho, se ha tenido que habilitar una segunda planta con 30 camas destinada al Covid-19. En toda la región hay 68 hospitalizados. Además, la Generalitat se ha visto obligada a hacer un llamamiento al personal sanitario catalán para que acuda a la zona, una región con un notable desplazamiento de profesionales a Aragón por sus mejores condiciones.

Derivaciones y más médicos

En concreto, ayer a última hora cifró en 260 los sanitarios que han respondido de momento al SOS lanzado por Salud. Sin embargo, el CatSalut no ha concretado aún cuántos profesionales acabará reclutando para hospitales y ambulatorios leridanos. Y es que también el sistema de atención primaria está viviendo un momento de «alta saturación», explicó a Efe el gerente territorial del ICS en Lleida, Alto Pirineo y Aran y Gestión de Servicios Sanitarios (GSS), Ramon Sentís.

El CatSalut también derivará «con toda probabilidad» enfermos críticos de coronavirus y de otras enfermedades del Arnau de Vilanova a hospitales de otras ciudades, con la previsión de un aumento de casos de la Covid-19 en las próximas dos o tres semanas. Asimismo, desde el organismo público trabajan para proteger a las 40.000 personas “especialmente vulnerables” de las 200.000 a las que afecta el confinamiento perimietral del Segrià, ha detallado su director, Adrià Comella en una visita a la zona.

Cabe recordar que el Govern ha decretado además el uso obligatorio de la mascarilla en el Segrià, una medida que hoy puede extenderse a toda Cataluña.

Otro factor a tener en cuenta es el problema con la situación de los temporeros de la campaña de la fruta: 10 de los 14 focos son en empresas dedicadas a la fruta y verdura y en el punto de mira están las condiciones de precariedad en las que trabajan y conviven. El Govern ha habilitado ya varios espacios en pabellones e instalaciones municipales y trabaja junto a las entidades del tercer sector en este sentido.

¿Una decidión tardía?

El foco en Lérida tampoco ha estado exento de debate político. El director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES), Fernando Simón, compartió el lunes la decisión de confinar el Segrià aunque criticó que el Govern de Quim Torra se demorase en la fase final y tras el creciente aumento de contagios la semana pasada. Un extremo desmentido ayer por el propio Ejecutivo catalán: su portavoz, Meritxell Budó, trató de cerrar filas y defendió la actuación desde la Generalitat: «Nosotros hemos tomado la decisión cuando se tenía que tomar». Además, se mostró categórica con las palabras de Simón y le contestó directamente: «Sorprende que desde el Gobierno nos digan que vamos tarde. Sería cómico si no fuera una situación más grave: menos frivolidad y más corresponsabilidad».

Sin el responsable de Salud Pública

Aunque lo cierto es que Cataluña ha reforzado la atención primaria para detectar nuevos casos y multiplicado la capacidad para realizar test, no está siendo eficaz en el seguimiento de los contactos para poder cortar así la cadena de trasmisión. A día de hoy no hay nadie al frente de la Agencia de Salud Pública, que tiene las competencias de vigilancia epidemiológica, desde que dimitió su secretario, Joan Guix, el pasado 28 de mayo. Tampoco se sabe quién hace el seguimiento telefónico de los contactos, después de que a Ferrovial se le acabara el contrato adjudicado por la Generalitat el 8 de junio. Para poder controlar este brote de Lleida, la clave está en los temporeros que trabajan en el campo: hace falta una estrategia integral que vaya más allá del sistema sanitario.