Torra improvisa un plan exprés superado por los rebrotes

El nuevo secretario de Salud Pública, Josep Maria Argimon, admite contagios comunitarios, pero habla de una "tendencia a la estabilidad"

Un mes después de despedir el estado de alarma y de que las Comunidades Autónomas cogieran las riendas de la gestión de la “nueva normalidad”, Cataluña ha completado el equipo que debía de gestionar el presente y futuro de la covid-19. La Generalitat ha nombrado hoy al médico epidemiólogo Josep Maria Argimon al frente de la secretaría de la Agencia Salud Pública, un cargo que llevaba vacante desde mayo, cuando Joan Guix abandonó por problemas de salud. Sin una autoridad sanitaria al frente de salud pública, desde junio Cataluña ha actuado como un ente sin cabeza. Con titubeos y sin tomar decisiones. Tenía que poner en marcha la estrategia para testar y buscar contactos. Pero los rebrotes en Lleida cogieron al departamento de Salud con el pie cambiado, cuando no había acabado de tejer su plan anticovid. Los contagios se desmadraron, primero en Lleida y luego en L’Hospitalet de Llobregat, desde donde el virus se adentró en Barcelona por los barrios limítrofes de Sants y Montjuïc, donde los contagios ya son comunitarios. Hoy, en siete de las 69 áreas de salud básica que tiene la ciudad ya se detectan más de 100 casos por cada 100.000 habitantes: Poble Sec, La Bordeta, Sants, Sants-Badal, Sant Antoni, Roma y Univesitat.

“Las cosas no se han hecho bien”

Argimon llega para poner orden y echar una mano a Jacobo Mendioroz, nombrado director de la Unidad de Seguimiento de la Covid-19, cuando los primeros brotes detectados entre los jornaleros que se habían desplazado a Lleida para la cosecha de la fruta se descontrolaron.

Lo primero que ha dicho tras su nombramiento es que las cosas “no se han hecho bien”. Para reconducir la situación en Cataluña reforzará la detección precoz y de los contactos. Ayer, el último informe de la “Situación de Covid-19 en España”, que publica el Instituto de Salud Carlos III, dio un varapalo a Cataluña. Denuncia que no es capaz de detectar a más de dos contactos de cada persona diagnosticada de covid-19 para hacer el seguimiento de la enfermedad, frente a los 27 que es capaz de identificar Canarias. Argimon ha dicho que ya están poniendo soluciones para detectar entre 10 y 15 contactos en un plazo de una semana. Ya se han reclutado 214 gestores covid de los 500 que se van a incorporar en los próximos días en la atención primaria para descargar trabajo a los médicos y acelerar la detección de nuevos positivos. Mañana empezarán una formación para saber qué preguntas deben hacer a los pacientes que llegan al CAP con sospecha de covid y familiarizarse con un nuevo aplicativo para recabar información. La semana que viene se incorporará el resto.

El gestor covid atenderá a la persona con sospecha de covid en el mismo CAP después de la visita con el médico de familia. Recabará información de los contactos que trasladará a los “scouts” para hacer el rastreo telefónico y al sistema de vigilancia epidemiológica, que busca el origen de los contagios para detectar brotes y tomar medidas. Esta unidad, que cuenta con 180 trabajadores, también se reforzará en las próximas semanas con más profesionales del sector de la salud o máster en salud pública.

De 8.000 a 30.000 PCR

En paralelo, se harán más PCR. Si sólo miramos la situación epidemiológica, podemos pensar que estamos como a mediados de febrero. Pero lo cierto es que en cinco meses “han pasado cosas”, ha dicho Argimon. Entonces, sólo se hacían entre 4.000 o 5.000 PCR al día. Ahora, se hacen 8.000, aunque Cataluña tiene capacidad para hacer 24.000 pruebas diarias. Y la semana, esta capacidad será de 30.000. Argimon ha avanzado que están instalando pequeños robots para agilizar las pruebas. Si se suma la capacidad privada, Cataluña puede llegar a hacer 40.000 PCR diarias.

Pese a los esfuerzos por mejorar la detección de los positivos y sus contactos, el nuevo secretario de Salud Pública ha subrayado que las PCR no son la panacea. “No hay vacuna ni tratamiento contra la covid”, ha recordado antes de certificar que “la única vacuna, por ahora, es la distancia física, la mascarilla y la higiene”.

Solidaridad con los vulnerables

Consciente de que el virus sigue circulando, pero sin intención de huir de sus responsabilidades, Argimon ha hecho una llamada a la solidaridad de todos para proteger a los más vulnerables, no sólo a los mayores, también a las personas con menos recursos a las que un nuevo confinamiento puede dejar tocados y hundidos. Como epidemiólogo sabe que tras la enfermedad que más castiga a la sociedad no hay un virus ni una bacteria, porque es la pobreza. “No podemos cerrar cada vez que tengamos rebrotes, socialmente es muy complicado y afecta a nuestra salud”, admite. “El problema no es tanto si me voy a la segunda residencia o no, sino cómo me expreso en la segunda residencia y qué tipo de vida social puedo hacer”, ha comentado antes de pedir rebajar la actividad social.

El 45% es asintomático

Por ahora, con excepción de Lleida, la situación epidemiológica en Cataluña no tiene un impacto en el sistema sanitario. Hay 58 enfermos de covid ingresados en una UCI, nada que ver con los cerca de 2.000 pacientes que llegaron a ingresar durante el pico de la pandemia. El Lleida, los rebrotes sí han impactado sobre sistema sanitario. Se han trasladado enfermos al Hospital Vall d’Hebron, donde se han habilitado 24 camas para traslados.

Argimon ha explicado que la edad de los enfermos ingresados ha aumentado ocho años respecto a los primeros días en la comarca del Segrià. Ahora, entre el 40 y 45 por ciento de los nuevos contagios son asintomáticos y se concentra entre los 20 y los 40 años. Pero hasta el viernes pasado no se hacía PCR a los contactos de infectados si no presentaban síntomas.

Aunque por tercer día consecutivo los contagios van a la baja, hoy se han detectado 590 positivos, Argimon prefiere esperar a tener más perspectiva. De todos modos, visto el comportamiento de la curva en Lleida, se atreve a hablar de “tendencia a la estabilidad”. Sin embargo, no descarta tomar medidas si la curva se descontrola. “Si me equivoco y tengo que dar un paso hacia atrás, lo haré. Lo que no perdonarían los ciudadanos es que no demos pasos al frente”, ha zanjado.