The Wall: la obra maestra que dividió a Pink Floyd

Convirtió al líder Roger Waters en el dictador que odiaba las dictaduras

¿ Una ópera rock con película? ¿ El motivo de la disolución de Pink Floyd? ¿Uno de los mejores discos de la historia del rock? La triste muerte de Alan Parker y recordar sus mejores películas es un buen motivo para trasladarse a 1979, año en el que vio la luz el doble álbum “The Wall” de Pink Floyd, para muchos su obra cumbre, y también el film del citado director británico.  

Sólo había pasado un año desde la publicación de otro de los mejores trabajos de la banda, “Animals”, disco conceptual con cinco temas y cuyos textos y portada lanzaban un claro mensaje contra la especie humana. Pero el líder megalómano y genial de Pink Floyd, Roger Waters, ya tenía in mente un proyecto más ambicioso aún, y eso también incluía una carrera en solitario.

Los otros miembros del grupo, David Gilmour, Richard Wright y Nick Mason, ya habían grabado en solitario o colaborado con otros músicos. Faltaba Waters, y no tardaría mucho en hacerlo, pero antes quería grabar un disco que muchos fans consideraron posteriormente una obra 100 % del líder, a todos los niveles.

Tan ambicioso como talentoso, Waters fue creando en solitario dos proyectos. Se llamaban “Bricks” -la primera pieza del muro- y “The pros and cons of hitch hiking”. Reunió a la banda y les hizo escuchar estas demos, para saber cual de las obras querían grabar.

Con muy buen criterio, Gilmour, Wright y Mason se decantaron por “Bricks”. “The pros...” se publicaría bajo el nombre de Waters en 1984, con discretos resultados artísticos. Estaba naciendo uno de los mejores álbumes conceptuales de la historia de la música, comparable al “Sgt. Pepper’s” de The Beatles o “Tommy” de The Who.

Roger Waters tuvo una infancia marcada por la posguerra británica de los años 50. Poco a poco fue desarrollando una fuerte fobia hacia las dictaduras, pese a que irónicamente en muchas ocasiones se comportó de manera muy autoritaria en el seno de Pink Floyd, lo que derivó en su huida. Por lo tanto, la temática de “The Wall” sería una feroz crítica hacia los dictadores -sobre todo Hitler- , pero también una alegoría hacia los muros.

Los muros que él veía en todas partes. Los que dividían a la sociedad, a los humanos, a las parejas....y por supuesto el muro de Berlín y el que separa a los músicos de sus seguidores. De esta idea nació una de las puestas en escena más imaginativas y sorprendentes de la historia de la música, aún no superada.

Se pudo ver en los siete únicos conciertos de la gira del álbum. Mientras la banda tocaba, se construía un muro con ladrillos blancos en el escenario, que terminaba por separar a los músicos de los seguidores, que únicamente podían intuir lo que ocurría en escena.

La idea surgió en la cabeza de Waters durante el último show de la gira de “Animals”, en Montreal. Se fijó en un fan de las primeras filas que en su opinión le estaba agobiando. Se acercó y le escupió en la cara. El concierto finalizó con stándares del rock y ningún tema propio. El lider de Floyd se fue a su casa inglesa y decidió que algo tenía que separar el grupo de sus fans en los conciertos.

El citado fan se convirtió en Pink, el protagonista de la película “The Wall”, dirigida por Alan Parker. También era claramente el alter ego de Waters, mostrando todas sus filias y fobias, como el odio hacia las dictaduras, traumas familiares, unos profesores represores etc.

Antes de la polémica película, grabaron el doble álbum y directamente aplastaron a sus fans. Después de una increíble racha que empezó con “Meddle”, “The Dark Side of the Moon”,”Wish You Were Here” y “Animals”, el disco-muro superó todas las expectativas. Un viaje alucinógeno a la mente de Waters acompañado de unos músicos en permanente estado de gracia.

Mucho se habla de la mítica “Another brick in the wall part 2″, pero ya desde el inicio con “In the flesh” empieza una obra cumbre, maestra, con una música casi imposible de describir. Tristeza y opresión infinita es lo que inspira - “Nevermind” de Nirvana y “Ok Computer” de Radiohead parecen Beach Boys a su lado- .

Entre las numerosísimas joyas del disco, la de la corona es “Comfortably numb”. Su segundo solo de guitarra, de Gilmour, está considerado el mejor de la historia junto al de Jimmy Page (Led Zeppelin) en “Stairway to heaven”, sobre todo ambos en directo.

También destacan la tristeza infinita de “The thin ice”, “Hey you”, “Vera” y “Nobody home”, las desgarradoras “Young lust” y “Run like hell” y la acústica y preciosa “Mother”, un viaje a través de Pink Waters sin desperdicio, y además muy bien orquestado por Michael Kamen. Se grabó durante seis meses en tres estudios de Inglaterra, Francia y Los Ángeles, con producción del mago de las mezclas Bob Ezrin. El éxito fue inmediato y ya ha vendido más de 35 millones de copias, récord entre los discos dobles.

Otro aspecto que marcó a “The Wall”, fue la censura. Las tijeras de muchos gobiernos pasaron por la lupa algunos de los fragmentos y letras del disco. En especial, la emblemática estrofa de “Another brick in the wall part 2″, “we don´t need no education, we don’t need no thought control”. Obviamente, el sistema educativo de muchos países se mostró muy crítico.

El coro que cantó en este tema estaba formado por 23 niños de entre 12 y 14 años. Todos ellos eran estudiantes de la escuela Islington Green que se encontraba en las cercanías del estudio que tenía el grupo en Islington, llamado Britannia Row.

El diseño de producción de la gira y la escenografía corrió a cargo de Mark Fisher. En el impresionante escenario se mezclaban, proyección de imágenes, fuegos artificiales y gigantescos muñecos que representaban algunos de los protagonistas, como por ejemplo el estricto maestro. También se recreaba un muro construido con 340 bloques de cartón piedra. 

En uno de los momentos más impactantes, un caza de combate sobrevolaba las cabezas del público durante el show. Esto era en recuerdo del padre de Roger Waters que fue piloto de la R.A.F. (Royal Air Force) y falleció en pleno combate durante la segunda guerra mundial.

La gira fue en 1980. Sin casi soportes tecnológicos para hacer frente a las imaginativas pero desmesuradas ideas de Fisher y Waters. Debido a la elaboradísima y costosa producción, con varios días de montaje y desmontaje, finalmente la gira se concentró en cuatro ciudades. Dos de ellas en Estados Unidos (Nueva York y Los Angeles), una en Alemania (Dortmund) y una en Inglaterra (Londres). Así, repartidos entre estas cuatro ciudades, Pink Floyd llegó a dar 29 conciertos.

Aunque ahora parezca extraño, la gira fue un desastre económico, por culpa de unos gastos imposible. El éxito artístico fue indudable, con miles y miles de fans extasiados, y la crítica a sus pies.

Tras un merecido descanso, Waters decidió directamente que tomaba del todo las riendas del grupo, escudándose en que había firmado casi exclusivamente los 26 temas del disco. Irónicamente, el doble álbum anti dictaduras acrecentó la megalomanía y autoritarismo del líder de Pink Floyd.

Para Waters, “The Wall” era “su obra”, lo que disgustó sobremanera al resto de la banda. llas, ese músico es David Gilmour, quien arrima el hombro compositivo para terminar de dar forma a ‘Young Lust’, ‘Run Like Hell’ y la memorable e icónica ‘Comfortably Numb’. Mientras que el productor Bob Ezrin, echó una mano en ‘The Trial’.  

Con Wright tuvo varias diferencias que llegaron a ser insalvables y Waters ejerció su poder sobre Gilmour y Mason para conseguir finalmente la salida del primero, teclista del grupo. Tiempo después, Wright fue contratado como músico asalariado y varios años más tarde, ya sin Waters en Pink Floyd, volvió a pertenecer a la banda como miembro oficial. 

El grupo, no obstante siguió adelante y grabaron el último disco con Waters, el discreto “The Final Cut”, en 1983. Finalmente, un no muy contento Waters inició su carrera en solitario, cuyos mejores momentos han sido los discos “Radio KAOS” y “Amused to Death”.

Por su parte, Pink Floyd, ya sin Waters, sorprendió con grandes discos como “A Momentary Lapse of Reason” (1987) y “The Division Bell” (1994), hasta ahora su última obra en estudio. Ambas giras fueron memorables con un espectacular Gilmour a la voz y la guitarra. En 1990 ofrecieron un concierto basado en “The Wall” en Berlín, poco después de la caída del muro.