Una vendimia con temporeros locales y más control para evitar rebrotes

Administraciones y agricultores trabajan para no caer en la improvisación de la campaña de recogida de la fruta que provocó un incremento de contagios en Lleida

Los temporeros que participan en la campaña de la recogida de fruta se convirtieron hace unas semanas en los protagonistas de la actualidad vinculada al control de la pandemia del COVID-19 por ser uno de los principales focos de contagio en Lleida.

Tras esa experiencia, ahora, a las puertas del inicio de la vendimia, las diferentes administraciones locales de poblaciones donde la vid está muy presente, así como los productores, trabajadores y agricultores trabajan para prevenir y evitar que se reproduzca una situación similar. Y ello pasa, en gran medida, por facilitar a estos trabajadores temporales todas las condiciones y herramientas necesarias para poder seguir las recomendaciones relativas a la prevención del contagio, pero también por la contratación y gestión de la forma más controlada posible de un colectivo que, por su itinerancia y temporalidad laboral, se expone a un alto riesgo de infección.

En primera instancia, hay que tener en cuenta que, a priori, las condiciones en las que se prevé que se desarrolle la vendimia no tienen nada que ver a las que en su momento se produjeron en Lleida Para empezar, «la dimensión es muy diferente. Para la vendimia se necesita a muchas menos personas y gran parte de la actividad está mecanizada. Cerca de la mitad de la vendimia se hace de forma automática», explica Damià Deàs, presidente de la Asociación de Elaboradores de Cava (AECAVA), quien además asegura que «una parte importante de la gente que se contrata como temporeros es de la zona y más ahora, que hay muchas personas que se han quedado sin trabajo a consecuencia de la pandemia».

En la misma línea, Neus Sanromà, presidenta del Consejo Comarcal de Terra Alta, recuerda que este año, «la cosecha no ha sido buena porque ha llovido mucho y hemos sufrido el Mildiu», un hongo que se instala en la vid y que esta temporada puede hacer bajar la producción entre un 25 y un 30%, de manera que no será necesario contratar a tantas personas para la vendimia, para la que, tal y como ella misma confirma, «los agricultores recurren a mano de obra de proximidad». En este sentido, Sanromà recuerda que, previamente a la recogida de la uva, se lleva a cabo la poda en verde, que este año se produjo en pleno confinamiento, de manera que, ante las restricciones de movilidad a consecuencia de esta excepcional situación, fue más necesario que nunca recurrir a mano de obra de la zona. Entonces, el Consejo Comarcal «creó una bolsa de trabajo a la que se podía apuntar toda la gente de la zona», por lo que ahora, de cara a la vendimia, «solo es necesario reactivar esa bolsa y así evitamos que llegue gente de localidades más lejanas y, por lo tanto, no habrá que habilitar albergues para acoger a los temporeros, como sí se ha tenido que hacer en temporadas anteriores».

Mismos temporeros y vecinos

Pero esta manera de actuar no es exclusiva de los viticultores de la zona de la Terra Alta. En Lleida, Raimat lleva años trabajando en la vendimia con temporeros de proximidad, los cuales suelen repetir temporada tras temporada. «Nuestros trabajadores son temporales, no temporeros, que hace años que trabajan con nosotros, algunos incluso una década, y son vecinos de Lleida», asegura Joan Esteve, director de Raimat, quien detalla que la bodega «contrata directamente a 85 personas como eventuales para hacer equipos fijos discontinuos anuales y éstos también participan en otras campañas como la de la poda». «Solo entre 5 y 7 trabajadores más se contratan a través de ETT, pero todos son vecinos de Lleida y repetidores de la casa», apunta.

En cualquier caso, si bien la proximidad de los trabajadores favorece la reducción del riesgo de contagio puesto que éstos cuentan con su propia residencia para alojarse y, por lo tanto, no han de pernoctar en espacios compartidos con otros temporeros, es imprescindible que en el puesto de trabajo se cumplan todas las medidas de prevención necesarias para evitar la propagación del virus en el entorno laboral.

En este sentido, Deàs, asegura que «mantener la distancia de seguridad en las viñas es fácil, puesto que están en un espacio exterior y las vides están separadas por al menos dos metros», pero en la bodega es necesaria una mayor planificación. Al respecto, Esteve comenta que en Raimat «al no trabajar en cadena, se hacen actividades variadas en diferentes puntos y organizamos a nuestros empleados temporales en tres turnos de 10 o 15 personas en diferentes áreas aisladas, por lo que quedan separados en grupos de 2 a 8 integrantes». Además, «a los trabajadores no se les permite compartir herramientas ni usar los vestuarios, por lo que han de venir cambiados de casa», añade Esteve para a continuación destacar que «en lo que se refiere al desplazamiento hasta el puesto de trabajo, muchos usan vehículo privado pero para los que no cuentan con esta opción, hemos alquilado autocares que garantizan la distancia».

Sin embargo, tal y como advierte Deàs, «muchas veces el problema no es lo que pasa en el puesto de trabajo, donde todo está muy controlado, sino que lo que más nos preocupa es cómo se comportan los temporeros fuera del horario laboral». En este sentido, desde AECAVA se ha propuesto al Departamento de Salud de la Generalitat que «se realicen PCR a toda la mano de obra antes de empezar a trabajar en la campaña, como ya hace Raimat, sin embargo, antes incluso de recibir respuesta por parte de la Generalitat, Deàs admite que esta medida no es del todo determinante, ya que cualquier trabajador «puede contagiarse durante el tiempo que está empleado en la campaña».

Por todo ello, para él es clave que, con el fin de evitar que la vendimia y las campañas de recogida de la fruta en general se conviertan en focos de contagio del coronavirus, «haya un control por parte de las administraciones» y, al parecer, tras la experiencia de lo sucedido hace unas semanas en Lleida, éstas están por la labor de actuar con una mayor previsión. Así pues, en el Consell Comarcal de l’Alt Penedès, la ya tradicional Comisión de la Vendimia, en la que desde hace 25 años trabajan conjuntamente los sindicatos, organizaciones agrarias y administraciones locales para garantizar que la recogida de la uva se desarrolle en las mejores condiciones posibles, se ha convocado este año a representantes técnicos del Departamento de Salud de la Generalitat, así como a representantes de los Departamentos de Agricultura y Trabajo, Asuntos Sociales y Familias con el fin de valorar la puesta en marcha de una serie de medidas destinadas a minimizar los riesgos de contagio con la llegada de temporeros de fuera de las comarcas tradicionalmente vitícolas. En este contexto, ya se ha acordado la creación de una comisión permanente que elaborará unos protocolos de actuación, en los que se podría incluir la habilitación de un albergue en Vilafranca del Penedès para dar acogida a esos temporeros sin alojamiento.

En el Consell Comarcal de Terra Alta se ha puesto en marcha una iniciativa similar, en colaboración con las autoridades competentes en materia de Salud y Agricultura, con «la idea de crear una comisión de seguimiento que contemple las necesidades que podrían surgir durante la vendimia en el marco de la pandemia, así como prever posibles actuaciones en caso de detectarse casos positivos», comenta Neus Sanromà.