El arte de coleccionar pintura en Hollywood

La muerte del actor Allan Rich recuerda la relación entre muchos intérpretes con autores como Warhol o Basquiat

El pasado lunes falleció el actor Allan Rich, conocido por sus apariciones en películas como “Serpico”, “Frances” o “Amistad”. Rich fue uno de los nombres de Hollywood que quedó tocado por la llamada “caza de brujas”, es decir, por la paranoia que se adueñó de Estados Unidos de buscar comunistas por todas partes, todo ello gracias a las malas artes del senador Joseph McCarthy. Eso hizo que Rich tuviera que reinventarse antes de poder volver a la gran pantalla. Así que probó suerte, y con éxito, como agente de bolsa y, sobre todo, como galerista. De esta manera llegó incluso a contratar al mismísimo Salvador Dalí para que realizara una carpeta con una serie de litografías. El intérprete fue un entusiasta del surrealismo y eso algo que quiso dejar claro tanto como marchante como coleccionista.

Pero la historia de Hollywood ha estado también vinculada a la del coleccionismo del arte. A medida que sus estrellas veían que sus ingresos se alzaban hasta cotas demasiado elevadas, también ascendían sus ganas de gastar en el mundo del arte. El primer gran coleccionista fue Edward G. Robinson, ese actor que pasó a ser uno de los rostros más reconocidos del cine negro de todos los tiempos. Robinson fue uno de los primeros que invirtió buena parte de sus beneficios en la gran pantalla en la creación de una de las más importantes colecciones de arte de todos los tiempos. El actor reconocía que si en el cine “no me hubiera convertido en un asesino, no habría tenido los medios para satisfacerme” como coleccionista. De esta manera pudo crear un fondo formado por casi un centenar de trabajos de nombres como Toulouse-Lautrec, Van Gogh, Picasso, Matisse o Modigliani, además de ser uno de los primeros en comprar obra de Frida Kahlo. A diferencia de otros nombres de Hollywood que adquirían pintura y escultura gracias a asesores, Robinson se encargaba personalmente de la ampliación de su colección.

Vincent Price es uno de los grandes referentes del cine de terror, todavía hoy querido y reverenciado. Pero además de la interpretación, a Price le fascinaba el mundo del arte y le gustaba coleccionar desde lo antiguo a lo más moderno. Fruto de ese interés es el museo de arte que lleva su nombre en Los Ángeles y donde se puede ver el fondo de piezas precolombinas que pudo reunir el actor. Pero a Price, quien se había formado en historia del arte por la Universidad de Yale, también le interesaba el arte más moderno y llegó a tener dos cuadros de Dalí de temática religiosa.

En mayo de 2010 se conoció la noticia de la muerte de uno de los grandes rebeldes de Hollywood. Dennis Hopper falleció dejando a sus herederos una importantísima colección formada por más de 300 obras. El actor siempre había estado interesado por sus contemporáneos, hasta el punto de ser amigo de Andy Warhol o Julian Schnabel. Hopper fue propietario de uno de los retratos de Mao y Marilyn por Warhol, así como de originales de Marcel Duchamp, Gerhard Richter, Annie Leibovitz, Helmut Newton, Kenny Scharf, Viggo Mortensen y Jean-Michel Basquiat. La obra de este último fue vendida por diez millones de dólares en la subasta que Christie’s organizó en enero de 2011 con la colección de Hopper.

En este mundo también aparecen asesores extraños, algunos de ellos con derecho a película propia. Es el caso del galerista Tod Volpe quien acabó condenado a dos años de prisión por estafar a coleccionistas de arte como Jack Nicholson o Barbra Streisand. Tras pagar su deuda con la justicia, escribió un libro de memorias -inédito en nuestro país- en el que expone los secretos del coleccionismo de arte en Hollywood. Volpe presume de haber asesorado para que compren arte a nombres como Bruce Willis, Madonna, Richard Gere, Harvey Keitel o Joel Silver, entre muchos otros. La revista “Vogue” lo define como “el Oráculo”.

En la actualidad, probablemente sea Leonardo DiCaprio quien lidere el coleccionismo de arte en Hollywood. En los últimos años ha adquirido piezas muy importantes de Frank Stella, Robert Crumb, Salvador Dalí, Pablo Picasso, Jean-Michel Basquiat y Takashi Murakami.

No todo se limita a decorar salones de mansiones. Desde hace años uno de los mejores coleccionistas de arte de Estados Unidos, George Lucas, trabaja en la creación de un museo en el que pueda verse todo lo que ha adquirido a lo largo de su vida. Es su manera de explicar cómo ha evolucionado la narrativa visual. Será en Los Ángeles, en un edificio diseñado por Ma Yansong, a partir de enero del próximo año cuando se mostrarán, además de una sala permanente dedicada a “Star Wars”, obras desde cerámica de la Grecia Clásica pasando por Norman Rockwell o Walt Disney.