Nuevo giro de Torra: desobedecer al Tribunal Supremo

El presidente de la Generalitat amaga con atrincherarse en el cargo pese a ser destituido por el Alto Tribunal

Las divergencias entre Quim Torra y Carles Puigdemont en torno al desenlace de la legislatura en Cataluña siguen haciéndose evidentes. El presidente de la Generalitat ha cerrado hoy de nuevo la puerta a alargar el mandato más allá de su inhabilitación, que da por hecha, mientras que el expresidente, desde Bélgica, continúa urdiendo planes para tratar de alejar al máximo la fecha de las elecciones. Torra, en una entrevista en TV3, ha fijado su posición: por un lado, ha lanzado un desafío al Tribunal Supremo al advertir que baraja desobedecer la resolución que le va a destituir definitivamente del cargo; por otro lado, ha asegurado que hará uso de su facultad para convocar los comicios y tomará él la decisión de cuándo se celebran.

«He desobedecido dos veces y no creo que sea la última vez que lo haga», ha amenazado Torra, quien ha rechazado que el Supremo vaya a marcar el calendario electoral. En este punto cabe reseñar también que sus abogados contemplan diseñar una estrategia jurídica orientada a dilatar al máximo la inhabilitación, ya que la resolución podría estar lista a inicios de octubre. El president ha asegurado que ya conoce la fecha de las elecciones –suena con fuerza el 15 de noviembre, como adelantó este diario–, aunque matizó que estará siempre condicionada a la evolución del coronavirus. Ya dio por agotada la legislatura el 29 de enero en una declaración institucional y su posición no ha variado: pretende convocar las elecciones cuanto antes y en cuanto las circunstancias sanitarias lo permitan.

Si bien, ese es un escenario que no comparte Puigdemont, que tiene también sus propios planes electorales. Tanto en público como en privado en JxCat aluden a las circunstancias sanitarias y sus derivadas económicas y sociales como principal causa para retrasar la cita con las urnas, pero el objetivo también es tener margen suficiente para que el nuevo partido empiece a despegar tras unos inicios algo accidentados –sobre todo, marcados por el divorcio con el PDeCat– y poder presentarse a las elecciones con garantías de poder vencer y seguir gobernando en la Generalitat. Así, Puigdemont planea nombrar a un sucesor de Torra tras su inhabilitación para evitar una convocatoria electoral antes de finales de año: en estos momentos, se plantea situar como candidato a Ferran Mascarell, como ha adelantado hoy este diario.

Esta maniobra permitiría a Puigdemont dos cosas: por un lado, ganar tiempo; por otro lado, desgastar a ERC y la CUP –también ya en la diana de las críticas de ciertos sectores independentistas radicales por su tibieza– ya que les obligaría a posicionarse y el candidato fijado tiene un perfil más transversal –por su pasado en el PSC–. Sin embargo, Torra rechazó ayer de plano este escenario, y además públicamente: «Yo solo espero que se preserve la dignidad de la presidencia de Cataluña y no se escoja a ningún otro president. Solo faltaría». «No entendería de ninguna de las maneras que ningún partido independentista presente un candidato», aseveró.

En el «mientras tanto», Torra se dedicará a gestionar la pandemia y tiene previsto mantener un contacto con Pedro Sánchez para abordar el estado de alarma y el subsidio para los padres que tengan que cuidar de los hijos por Además, tampoco ha descartado reactivar la mesa de diálogo con el Gobierno, aunque ha asegurado que solo acudiría en caso de que en el orden del día aparezca el referéndum.