Esquerra avisa a Pedro Sánchez ante la mesa de diálogo: si no hay resultados, vuelta al 1-O

Los republicanos mantienen la mano tendida a la negociación, pero advierten de que plantearán un “embate democrático” si se encuentran a un Estado “inmovilista”

En su estrategia hacia la independencia, Esquerra tiene ahora el diálogo con el Estado como vía prioritaria. Si bien, el partido de Oriol Junqueras también está pagando un coste por tratar de transitar este camino menos popular para ciertos sectores del separatismo y, por ello, tampoco está dispuesto a dar un margen infinito a Madrid. De hecho, hoy ha advertido a Pedro Sánchez de que si la mesa de diálogo no da resultados, recurrirán a la unilateralidad y a situar un nuevo 1-O en la agenda.

“Iremos a esta mesa de negociación sin renuncias ni ingenuidad, representando los grandes consensos de nuestro país. ¿Y qué pasará si esto no funciona y nos encontramos el Estado inmovilista, irreformable, que ya nos hemos encontrado en otras ocasiones? Pues que lo tendremos que volver a hacer y eso el Estado lo tiene que saber. Deberemos de generar la posibilidad de poner las urnas en el centro de la agenda política para que sea la ciudadanía de nuestro país, en un embate democrático, quien acabe decidiendo qué es lo que quiere hacer”, ha asegurado esta mañana la secretaria general de Esquerra, Marta Rovira, en un acto del partido en Manresa, justo en un momento en que la mesa de diálogo vuelve a estar más cerca de su reactivación. Sánchez y Quim Torra hablaron el lunes para empezar a trabajar sobre un orden del día.

Estas palabras se enmarcan en la ronda de actos públicos que ha iniciado Esquerra para presentar el libro publicado por la propia Rovira y Junqueras, que tiene la intención de convertirse en la hoja de ruta y programa de los republicanos para el “procés”. El planteamiento central pasa por explorar la vía del diálogo con el Estado y tratar de ampliar la base penetrando en sectores de la población dubitativos en torno al proyecto de ruptura con España -es decir, acercarse, principalmente, al electorado de Podemos y parte del PSC-, poniendo en el centro el “buen gobierno” y la gestión del día a día como fuente de atracción de votantes. La unilateralidad quedaría relegada a la última opción.

El libro también ha aparecido en un contexto de plena recomposición del independentismo tras tres años marcados por las desavenencias estratégicas y con las elecciones catalanas en un horizonte inminente. En este sentido, Esquerra ha dibujado su plan, pero también JxCat. Carles Puigdemont ha publicado también un libro -dos tomos-, donde relata su experiencia política desde enero de 2016 cuando es escogido president hasta hoy, y al hilo del impulso de su nuevo proyecto político configurado en torno a JxCat -constituido recientemente como partido-, ha fijado su nuevo horizonte estratégico, que pivota en torno a la confrontación con el Estado y la materialización de la independencia lo más pronto posible.

“Asumimos el riesgo de ir a convencer a los que dudan y no a los que ya están convencidos”, ha planteado el vicepresidente de la Generalitat y candidato de ERC, Pere Aragonès, en alusión al desgaste que están sufriendo los republicanos por ese giro pragmático que ha dado y que se ha traducido en una mayor contemporización y distensión en el camino hacia la independencia. En este sentido, los republicanos no dudan tampoco en hacer autocrítica sobre el “procés” y han introducido conceptos como la “empatía” para dirigirse hacía los sectores de población que disienten del proyecto rupturista y tratar de atraerlos. “El independentismo es visto hoy como una opción excluyente, y poco integradora”, ha llegado a reconocer Rovira. “Hay que ir a por la gente que quizás aún no sabe que es independentista, pero lo acabará descubriendo cuando sepa que compartimos unos ideales de más prosperidad económica, más igualdad social, más justicia social”, ha añadido.

“Necesitamos ser muchos más”, insisten una y otra vez los republicanos, que contraponen su estrategia a la de JxCat: “No hay recetas mágicas. No hay camino fácil”. Rovira, además, ha planteado trabajar también para que el independentismo esté “más preparado” que en 2017. Para Aragonès, las tres claves en esta nueva etapa que abrirán las próximas elecciones pasan por: autodeterminación, amnistía y buen gobierno.