El 98% de las escuelas de Barcelona vuelve a respirar aire contaminado

En los últimos dos días, 730 colegios de la ciudad superan los niveles de contaminación recomendados. Las sanciones de la Zona de Bajas Emisiones sólo afecta al 3% del parque móvil

La escuela infantil I-Beth en la calle Aragó, entre Entença y Vilamarí ha batido un récord que no quiere nadie: es el centro educativo de Barcelona donde se respira el aire más contaminado. En los dos últimos días, se han registrado 84 mg por cada metro cúbico de dióxido de nitrógeno (NO2), cuando la media anual que recomiendan la Unión Europea y la Organización Mundial de la Salud (OMS) está en 40 mg/m3. Cerca, la escuela Àgora, en la calle Entença, alcanza los 83,5 mg/m3 de dióxido de nitrógeno y la Mainada, en Gràcia, los 82,25 mg/m3. Son datos recogidos por la plataforma Eixample Respira, que denuncia que en los dos últimos días, 730 de las 755 escuelas de la ciudad, esto es el 98%, han superado los niveles de contaminación recomendados, en horario escolar. A través de su web contaminacio.cat y de la cuenta de Twitter @contaminacio_, esta plataforma ciudadana publica los niveles de contaminación de Cataluña y Barcelona. Estos datos son una de las razones que hoy ha desgranado el concejal el concejal de Emergència Climática y Transición Ecológica, Eloi Badia, para defender que el Ayuntamiento de Barcelona haya activado en tiempos de covid las sanciones a los turismos y motos que circulen dentro del perímetro de la Zona de Bajas Emisiones (ZBE) sin el distintivo ambiental de la Dirección General de Tráfico (DGT).

Multas de 100 a 500 euros

Desde hoy, la Guardia Urbana puede multar a los vehículos contaminantes. Las sanciones a los infractores tenían que haber entrado en vigor el pasado 1 de abril, pero el decreto del estado de alarma obligó a posponer la medida. Desde enero de 2020, de lunes a viernes, los días laborables de 7.00 a 20.00 horas, los coches y motos contaminantes no pueden circular dentro de los límites de la ZBE que marcan las Rondas de Barcelona y que afecta a L’Hospitalet, Sant Adrià del Besòs, parte de Esplugues de Llobregat y de Cornellà. Pero hasta hoy no había multas. Hasta ayer, era una cuestión de conciencia. Ahora, también lo será de bolsillo. Las multas van de los 100 a los 500 euros, según la infracción. Badia ha explicado que este verano se han hecho más de 42.000 avisos. Pero los primeros 15 días de septiembre, la Guardia Urbana ha detectado 15.000 coches y motos sin distintivo, sólo es un 3% del parque automovilístico. Además, el 1,7% contaba con la moaratoria. El volumen de vehículos sin etiqueta ha bajado respecto a 2022 cuando se estimó que un 22% de turismos contaminantes y un 25% de furgonetas. La ZBE se está quedando corta para luchar contra la contaminación en la ciudad que vuelve a recuperar los niveles de polución por encima de lo que recomiendan las autoridades sanitarias.

66 cámaras leen matrículas

Para detectar a los infractores, Badia ha explicado que el Ayuntamiento de Barcelona cuenta con la ayuda de 66 cámaras que leen matrículas, además de una treintena de patrullas móviles. Hay excepciones que permiten circular dentro del perímetros de las ZBE con un vehículo de gasolina matriculado antes del años 2000 o un diésel anterior a 2006. Por ejemplo, las personas que estén en tratamiento médico y tengan visita se pueden inscribir en la web del Ayuntamiento de Barcelona o del área metropolitana (AMB) para tramitar la documentación necesaria. En caso de urgencia, pueden reclamar un permiso tres días después de la infracción. A través de la web de la AMB, también se pueden tramitar los diez permisos al año que tienen los vehículos sin etiqueta y que cuestan dos euros.

Vehículos exentos

Vehículos singulares como grúas, unidades móviles de radio y televisión, laboratorios, fúnebres, médicos, de emergencias o que transportan a personas con movilidad reducida están exentos de esta normativa. Además, las personas con rentas bajas que utilizan el vehículo para trabajar también tienen permisos.

Los camiones y autocares tienen plazo hasta el año que viene para adaptarse a la normativa, los primeros hasta el 1 de julio y los segundos,, vehículos de transporte colectivo, hasta enero de 2022. A diferencia de los turismos, motos o furgonetas, pueden instalar filtros para reducir los niveles de emisión. Las furgonetas contaminantes podrán circular hasta el 1 de abril de 2021.

Urgencia climática

Badia ha explicado que si bien durante los tres meses de confinamiento, los niveles de contaminación cayeron a niveles nunca vistos, en junio volvieron a rozarse los límites aconsejados por la OMS y tras el parón de agosto, ahora están expectantes con lo que ocurra tras la vuelta al colegio. La disminución del tráfico, gracias también al teletrabajo, ha caído un 9%. También ha caído un 40% el uso del transporte público, un dato que preocupa a Badia. “Hemos de recuperar la confianza de los ciudadanos en el transporte público porque es uno de los pilares para mejorar la calidad del aire”, ha dicho. Badia recuerda que Barcelona está en los tribunales europeos por una mala calidad del aire que según cálculos de la Agencia de Salud Pública cada año mata prematuramente a 650 personas.

El aire de Barcelona supera los niveles aconsejados por la OMS de cinco contaminantes. Los más perjudiciales para la salud son el NO2, que genera en gran medida el tráfico rodado y puede influir a la larga en la aparición de enfermedades respiratorias crónicas, así como las llamadas PM10, micropartículas en suspensión que afectan especialmente el aparato respiratorio y el sistema cardiovascular. Según análisis del Ayuntamiento de Barcelona, el 68 % de la población está expuesta a niveles anuales de NO2 superiores a los fijados por la OMS y el 95 % a niveles superiores de PM10, que expulsan, sobre todo, los vehículos diésel.