Cataluña abocada a elecciones: los escenarios que se abren tras la vista de Torra en el Supremo

¿Habrá candidato alternativo a la presidencia? ¿Se votará en febrero? La posible inhabilitación del president genera varios interrogantes que el entorno de JxCat se niega a despejar

Llegó el día de la vista de Quim Torra en el Tribunal Supremo para resolver sobre su inhabilitación por desobediencia y la pregunta del millón, la de “¿y ahora qué pasará en Cataluña?" sigue teniendo difícil respuesta. El president se ha enrocado y se ha negado en los últimos días a pactar una decisión conjunta con Esquerra y la CUP, las dos formaciones independentistas que siguen exigiendo al jefe del Govern consensuar una hoja de ruta común y acabar acordando la fecha electoral en Cataluña. La potestad para llamar a las urnas es exclusiva del president de la Generalitat y así lo remarcan desde su entorno para hacer valer la fuerza y la decisión final de Torra. Condenado por el TSJC a 18 meses de inhabilitación, el futuro de la legislatura catalana se juega entre el Supremo, el Parlament y el Palau de la Generalitat.

¿Inhabilitación inmediata?

El president podría ser inhabilitado de forma inmediata si el TS rechaza el recurso presentado por el propio president Torra a la condena a 18 meses de inhabilitación del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña por no descolgar en el plazo marcado la pancarta a favor de los dirigentes encarcelados en periodo electoral. En el juicio en el TSJC, el líder del Govern fue muy claro: “Sí, desobedecí”. Sin embargo, si los magistrados aceptan el recurso -la opción con más números, según los precedentes- habría que esperar unos días -principios de octubre- para saber el si el Supremo confirma la pena de inhabilitación.

Otro candidato a la investidura

Una vez inhabilitado Torra si se confirma la condena del TSJC, se abriría un periodo de 10 días -según marca la ley de la Presidencia de la Generalitat- en el que el presidente del Parlament, Roger Torrent (Esquerra), tras consultar a los grupos parlamentarios, debe proponer un candidato a la investidura. Hay que tener en cuenta, no obstante, que Torra se ha negado a nombrar a un sucesor y ha pedido a los demás grupos independentistas que no propongan ningún nombre, algo a lo que se han avenido tanto Esquerra como la CUP. Otra vía es que un grupo de la oposición dé el paso y presente un nombre alternativo.

En este sentido, Ciudadanos anunció ayer que quiere negociar con el resto de la oposición y «buscará fórmulas» para «evitar que el president (Quim) Torra se salga con la suya y bloquee Cataluña» tras su inhabilitación. De hecho, la formación naranja ha presentado dos propuestas de resolución relacionadas: de ser inhabilitado Torra, el Parlament declara que “deberán ponerse en marcha rápidamente los trámites legales que conduzcan a la elección de un nuevo presidente de la Generalitat; y constata la necesidad de que se constituya un nuevo Govern efectivo y para todos los catalanes que haga frente a sus necesidades”. A priori parece complicado que puedan salir adelante ya que ni la suma del bloque de PSC-Cs y PP (57) llega a la mayoría absoluta (68).

La clave: activar el reloj electoral

Otra de las vías que tendría Torrent sería acogerse a la doctrina que fijó el Consejo de Estado en 2003 –dictamen 1985/2003– tras el denominado “tamayazo” en la Comunidad de Madrid, que le permitiría convocar un pleno para comunicar que no hay ningún candidato y serviría para activar la cuenta atrás de cara a las urnas. Fuentes parlamentarias del entorno de ERC consultadas por Efe dan por bueno este informe de 2018 y lo ven “perfectamente aplicable” ahora si Torrent constata que no hay candidato a la investidura, ya que “nadie entendería que se permitiese un bloqueo institucional” que alargase la provisionalidad de este Govern en plena pandemia, algo a lo que se opone JxCat. Por tanto, se repite el choque entre postconvergente y republicanos con la vista puesta de nuevo en Torrent.

Con la vista puesta en febrero

De activarse la cuenta atrás, se abriría un periodo de dos meses para elegir nuevo president o, llegado el caso y si no hay acuerdo, las elecciones quedarían convocadas de forma automática y serían 54 días después. Por tanto, este escenario sitúa a los catalanes en las urnas a lo largo de febrero de 2021. Un tiempo con cinco meses de margen que los partidos deberían usar para tomar posiciones, definir estrategias y reconstruir espacios, especialmente dentro de la postconvergencia de Carles Puigdemont. Mientras tanto, Torra y su entorno tienen previsto denunciar su caso, recurrir al Constitucional y acudir en última instancia al Tribunal Europeo de Derechos Humanos.

Limbo institucional

Torra y Junts per Catalunya se niegan a pactar una fecha electoral con Esquerra y la CUP y rechazan proponer un candidato alternativo para agotar la legislatura. Otro de los escenarios en este sentido es el de que no haya nadie para una hipotética investidura, el reloj electoral no se active y la legislatura entre en un limbo institucional parecido al inicio del mandato, cuando Torrent no convocó el pleno de investidura a distancia de Puigdemont y la política catalana entró en un periodo de varios meses de incertidumbre antes de la designación final de Torra desde Waterloo y ratificada por las fuerzas independentistas en la cámara.

“Vía Venturós”

La CUP ha puesto sobre la mesa la llamada “vía Venturós”: Torra, en caso de ser inhabilitado, ejercería las funciones institucionales y representativas de la Presidencia, pero las potestades administrativas y legales recaerían en el presidente en funciones, que sería el actual vicepresidente del Govern, Pere Aragonès. Una “presidencia simbólica” rechazada en principio por el propio Torra y por su entorno en Junts per Catalunya.