La Generalitat pedirá 3.000 mossos más a Grande-Marlaska

Los sindicatos insisten en que faltan recursos para paliar el auge delictivo provocado por la pandemia

La nominación de Miquel Sàmper como nuevo conseller de Interior en sustitución de Miquel Buch es muy reciente, pero este escaso tiempo parece suficiente para que intente entrar con buen pie en lo referente a su relación con uno de los pilares del cargo, la relación con los Mossos d’Esquadra. Los roces entre ambas partes se arrastran desde el despliegue en todo el territorio, a principios de siglo.

En una entrevista en el diario digital ElMon.cat, Sàmper anuncia que pedirá al ministro de Interior, Fernando Grande-Marlaska, ampliar la plantilla de los agentes de los Mossos d’Esquadra, ya que considera que en el cuerpo “faltan” 3.000 agentes.

La petición es nueva ni mucho menos, aunque las cifras siempre varían dependiendo de quien las realice. La novedad reside es que esta vez el conseller de Interior (el cargo, con independencia del nombre) se ha dirigido sin intermediarios al ministro del Interior, ni tampoco se ha escudado en las promociones de agentes.

“Es una competencia delegada, por lo tanto, quien lo pagaría no somos nosotros y se tendrá que trabajar porque es una prioridad”, ha explicado. Ante eventuales restricciones por la pandemia del coronavirus, ha sostenido que harán falta más efectivos en Cataluña: “Seguro que llegarán, o bien por la vía del estado de alarma, que Dios no lo quiera, confinamientos selectivos o parciales, o algún tipo de medida restrictiva, y los cuerpos de seguridad deberán ayudar a aplicarlos”.

En estos momentos, Cataluña cuenta con casi 17.000 mossos, aunque según los sindicatos precisa de 1.500 más para cubrir las bajas por jubilación, cambio de profesión o defunción de los últimos años. , según García. De 2011 a 2019 no se amplió el cuerpo de Mossos d’Esquadra. La promoción del año pasado supuso el ingreso de 500 agentes y ahora se han incorporado 700 más. Parecen cifras insuficientes para paliar este crónico déficit.

En apenas tres años de diferencia, han sucedido dos hechos muy graves en Barcelona. El 17 de agosto se produjo el fatídico atentado en La Rambla. Obra de un grupo de yihadistas radicales, provocó la muerte de quince personas, incluyendo niños, y más de un centenar de heridos. Este verano, ha habido y hay la pandemia de la Covid-19, que ha significado un auge de algunos hechos delictivos. Sobre todo en el área metropolitana.

Preocupa la situación en comarcas como el Maresme y el Baix Llobregat, con polémicos episodios vividos en los últimos meses. En el distrito barcelonés de Ciutat Vella siguen siendo noticia, lamentablemente, los pequeños hurtos y las peleas a pie de calle. Un ejemplo: años atrás, Badalona, con 350.000 habitantes, disponía de cinco o seis patrullas y gestionaban la sala de comunicación tres agentes y un cabo. Ahora, según la versiones de algún sindicato, la ciudad se cubre con una patrulla y un agente en la sala que gestiona los servicios de Badalona, Sant Adrià y Santa Coloma.

En la misma entrevista, y preguntado por su relación con Grande-Marlaska, Sàmper explica que han hablado por teléfono y que tienen “proyectos que por el bien del páis y de los Mossos” es necesario sacar adelante.

También ha explicado que, tras el relevo de Buch, la conselleria sigue trabajando en la ley integral de policía catalana que permitiría unificar cuerpos de seguridad: “Me gustaría que el proyecto quedara listo para cuando llegue el nuevo conseller de Interior”,señala.

“El proyecto prevé un cambio de paradigma brutal, donde sin que llegue el incremento de la dotación de plazas, ya ganaríamos un 25% por la eficacia que tendría la unión de los cuerpos”, ha explicado.

También ha detallado que ha pedido al comisario jefe de los Mossos, Eduard Sallent, recibir información sobre desahucios “con casos que pueden ser complicados un día antes”.