El Parlament no reconoce como “legítima” la inhabilitación de Torra en el pleno de su despedida

Cs y PSC cuestionan la resolución aprobada y alertan a la Mesa de un intento de JxCat y ERC de “ignorar” al TS

El expresident de la Generalitat, Quim Torra, se ha despedido de la primera línea usando el Parlament para lanzar varios mensajes subidos de tono contra el Gobierno y la Justicia –ha tildado su cese de «golpe de Estado contra las instituciones catalanas»– y apelar a la «ruptura democrática» con la vista puesta en unos comicios que volvió a calificar de «plebiscitarios». «Tenemos unas elecciones por delante para demostrarlo. De nosotros y de todos los catalanes depende de que sea un plebiscito de ratificación del mandato del 1-O o que sea otra cosa», ha remarcado en clara alusión a los partidos independentistas, en especial a ERC.

Todo en un pleno inaudito, organizado para la ocasión por JxCat y ERC y criticado por gran parte de la oposición. De hecho, Cs y el PSC trataron de frenarlo hasta el último momento ya que consideraron que contravenía el reglamento. Los socialistas ni acudieron al hemiciclo en señal de protesta y Cs y PP no han participado en las votaciones.

De hecho, el independentismo ha escenificado en la sesión cierta unidad para despedir al expresident, poner el pleno a su servicio e impulsar y aprobar una resolución conjunta entre republicanos y postconvengentes -la CUP no firmó, aunque ha votado a favor- que calca algunas de las palabras pronunciadas por Torra. El texto constanta que el Parlament «mantiene la confianza» en Quim Torra como «presidente de la Generalitat» y «no reconoce como legítima» la sentencia del Tribunal Supremo que confirma su inhabilitación y la califica de “golpe a las instituciones de Cataluña por parte de la alta magistratura del poder judicial, que actúa en beneficio de la unidad de España y no en favor de la justicia, los derechos y las libertades fundamentales" aunque no menciona la «desobediencia». Estos dos aspectos han sometidos a reconsideración por PSC y Cs ante la Mesa –el último punto– al considerar que chocan con la Constitución y intentan «ignorar» al Supremo.

El pleno también ha aprobado la propuesta presentada por la CUP con el voto favorable de JxCat y ERC, y en contra de los comunes, que muestra su solidaridad con Torra y constata que su inhabilitación es “la síntesis de una legislatura marcada por la intromisión de los aparatos del Estado pero también las propias limitaciones de las instituciones para hacerle frente”. La CUP ha admitido finalmente una enmienda de JxCat y ERC para suprimir de su propuesta de resolución la parte en que se reprochaba la actuación del ejecutivo catalán.

Y es que Quim Torra ha subido hoy al atril de la cámara apenas 48 después de ser inhabilitado para pronunciar un breve discurso de apenas 20 minutos de marcado acento preelectoral, dominado por los reproches al Estado y lanzando una última consigna política. «Que el próximo Parlament que surja de las urnas sea fiel al mandato: O Monarquía española o república catalana». Es decir, que además de apostar por la «independencia», las elecciones también se conviertan también en una votación sobre la Monarquía. «Desde la responsabilidad que me toque, estaré a vuestro lado si lideráis esta nueva ruptura democrática y seguís al pueblo», ha zanjado en un mensaje directo a los diputados y a la ciudadanía, a la que se ha dirigido en más de una ocasión durante el discurso.

Torra, además, ha rescatado su faceta de activista para lanzar una ristra de reproches a las instituciones del Estado –«la soberanía del pueblo de Cataluña fue pisoteada y menospreciada por un tribunal de parte a 600 kilómetros»–, calificar su inhabilitación de «escándalo colosal de dimensiones internacionales» y advertir de que «será Europa quien juzgue al Estado español». «España tiene que entender que no puede sustituir la voluntad popular para hacer prevalecer la sagrada unidad de la patria española», una idea que ha calificado de «caduca, impuesta y decimonónica».

La oposición, por su parte, ha cargado con dureza contra Torra. El PP ha tildado de «preadolescente» el comportamiento del expresident y ha cuestionado la pensión vitalicia que cobrará a partir de los 65 años.