Los protagonistas del 1-O: de Puigdemont a Cuixart, pasando por Torra, Junqueras y Anna Gabriel

Repaso a la evolución de cinco figuras destacadas del “procés” tres años después del referéndum ilegal

Tres años después del 1-O, la política catalana ha experimentado cambios y, a su vez, la situación de algunas figuras destacadas del “procés”, también. A continuación, un repaso a la evolución de cinco protagonistas del proyecto rupturista.

Puigdemont: de impulsor a fugado

Carles Puigdemont pronunció su ya célebre “referéndum o referéndum” en la cuestión de confianza a la que se sometió en septiembre de 2016 en el Parlament para amarrar el apoyo de la CUP, una promesa que acabó convirtiéndose en el 1-O.

Principal impulsor de la consulta ilegal, firmó su decreto de convocatoria en un solemne acto en Palau, siguió adelante tras la suspensión del Tribunal Constitucional y el mismo día anunció que trasladaría los resultados al Parlament.

Más allá de la declaración unilateral de independencia suspendida el día 10 de octubre –de la que siempre dice que se arrepiente-, los hechos que marcan la historia son su giro de guion final para culminar el desafío el día 27 –cuando se había comprometido a convocar elecciones- y su posterior huida, sin avisar e incluso habiendo convocado a su gabinete en el Palau de la Generalitat. Procesado por rebelión y malversación y fugado de la justicia española, a nivel político se ha caracterizado por manejar casi a su antojo la presidencia de la Generalitat a distancia con el “vicario” Quim Torra y por abanderar un discurso radical de desafío constante contra el Estado. Una estrategia de choque y confrontación que le ha valido la victoria parcial sobre ERC y Junqueras en las elecciones europeas y la ruptura “de facto” con el PDeCAT y la herencia de Convergència. Junts es un partido totalmente personalista, repleto de independientes y dirigentes postconvergentes de su círculo que apoyan la estrategia de “confrontación inteligente” del expresident contra el Estado y sus negativas a los presupuestos y a la mesa de diálogo.

Junqueras: la vía unilateral que se transformó en diálogo

“Nunca nos levantaremos de una mesa que sirve para hablar, pero no renunciaremos a un referéndum de autodeterminación”. La frase es de Oriol Junqueras, se la dijo al periodista Jordi Évole desde la cárcel de Lledoners en una entrevista en febrero de este año y sirve para resumir el giro y el sentir de Esquerra: diálogo sin dejar de lado sus aspiraciones a favor de la República, un equilibrio difícil de compaginar dada la estrategia de confrontación de Junts.

Y Junqueras, líder de un partido sin fisuras, encarna a la perfección esta nueva vía abierta a raíz del 1-O y de las elecciones posteriores convocadas a raíz de la aplicación del 155. Unos comicios que los republicanos perdieron en su particular pugna con los postconvergentes precisamente tras no haber sabido digerir el encarcelamiento de su líder. Condenado a 13 años de por sedición y malversación en el juicio del “procés” y suspendido su tercer grado –pendiente del Supremo-, Junqueras y ERC siguen siendo los máximos exponentes y defensores de la mesa de diálogo con el Gobierno tras elpacto para investir a Pedro Sánchez.

La negociación de los presupuestos y la reforma del código penal son las siguientes paradas de su hombre de confianza, Pere Aragonès, ahora presidente en funciones a la espera de los comicios catalanes. Junqueras librará entonces su enésima batalla contra Puigdemont, con quien dice mantener una relación “cordial” pese a los constantes enfrentamientos entre JxCat y ERC. Eso sí, durante estos tres años le ha dirigido algún que otro reproche, especialmente a cuenta de la fuga del expresident: “Yo me quedé en Cataluña por sentido de responsabilidad hacia mis conciudadanos. Sócrates, Séneca o Cicerón tuvieron la oportunidad de huir y no lo hicieron. Esta responsabilidad cívica y ética me impresiona mucho”, dijo en una entrevista el año pasado.

Anna Gabriel: la antisistema afincada en Ginebra

Poco se sabe de Anna Gabriel desde que se marchara rumbo a Suiza para no acudir a una citación del juez del Supremo, Pablo Llarena, que en 2018 investigaba a varios dirigentes independentistas por los delitos de rebelión, sedición y malversación durante el 1-O.

La diputada antisistema, quien irrumpió en la política catalana con su propio “no es no” a Artur Mas –fue la gran artífice de la negativa del partido a investirle para mandarle “a la papelera de la Historia”- sorprendió eligiendo el país helvético como destino para no rendir cuentas ante la Justicia. “No iré a Madrid”. “Cuando he visto el destino de algunos de mis colegas, que se encuentran en prisión desde diciembre pasado, me he dado cuenta de que debía irme. No solo estoy arriesgando yo, sino que todo el gobierno [de la Generalitat de Cataluña] está amenazado”, dijo en una entrevista en un semanario local.

Sorprendió entonces con su cambio de imagen, sin su tradicional flequillo y sin rastro de las camisetas con mensaje tan características de la época del Parlament. Sus apariciones han sido a cuentagotas y en una de las últimas entrevistas en Catalunya Ràdio reveló que tiene un contrato estable en un despacho de abogados laboralistas. Mientras, la CUP insiste en la vía unilateral y busca nuevo líder para las elecciones, con el punto de mira puesto en el exdiputado David Fernàndez, su antecesor en la cámara.

Quim Torra: de activista a president

Tras su paso por la multinacional suiza Winterthur, donde estuvo 20 años (1987-2007), Quim Torra decidió volcarse en su papel de activista a favor de la independencia. Los primeros pasos, aunque tímidos, los dio desde el ámbito cultural: en 2008 con la creación de la editorial A Contra Vent; de ahí pasó a dirigir el Centro Cultural del Born en 2013; y, ya más tarde y en paralelo al aceleramiento e intensificación del “procés”, fue acercándose a la primera línea política -en 2016 fue aupado a la presidencia de Òmnium Cultural, tras su paso también por la ANC-.

El terreno asociativo y de la calle es en el que Torra más cómodo se encuentra, pese a que se vio forzado a dar el salto a la política institucional cuando Carles Puigdemont se lo pidió en 2017. Desde el primer momento, sin embargo, puso fecha de caducidad a su recorrido en las instituciones y tenía claro que duraría una legislatura. Más aún cuando descubrió las entrañas de la política y los continuos choques entre Esquerra y JxCat -Torra fue uno de los negociadores con la CUP para la investidura a inicios de 2018-. Desencantado de la política institucional tras su breve mandato -28 meses-, ha decidido no asociarse a JxCat como muestra de voluntad por alejarse de las dinámicas de partido. Se despide de la presidencia de la Generalitat, eso sí, con las manos vacías tras no lograr conseguir ningún objetivo de los que propuso en el “procés” cuando llego -de la restitución del Govern cesado por el 155 a la constitución de la República catalana, planteó-.

Jordi Cuixart: del liderazgo en la calle a voz autorizada en el independentismo

Empresario, Jordi Cuixart aterrizó en la primera línea del “procés” en diciembre de 2015 cuando fue escogido presidente de Òmnium, tras muchos años de activismo político. Desde el primer momento, Cuixart cogió vuelo y se convirtió en actor esencial en la fase decisiva del “procés”, que culminó con el 1-O y la declaración unilateral de independencia: formaba parte del alto y reducido mando del independentismo que se encargó de diseñar el desafío al Estado. Su capacidad de acción y liderazgo, sin embargo, se vieron truncados por el ingreso en prisión el 16 de octubre de 2017, pero, pese a ello y pese al paso de los años y de los momentos convulsos que ha atravesado el separatismo, ha conseguido erigirse en una de las voces más respetadas y autorizadas en el movimiento independentista, sujeto ahora mismo a una encarnizada lucha intestina en el que los ataques alcanzan hasta los primeros espadas (Carles Puigdemont y Oriol Junqueras).