JxCat y ERC lanzan la precampaña divididos y en un 1-O de mínimos

Aprovechan el tercer aniversario de la consulta ilegal para prodigarse por separado. Solo participan en una foto conjunta con las entidades, que critican la falta de unidad

El independentismo ha evidenciado sus debilidades en un 1-O de mínimos, sin unidad entre partidos, con las entidades reprochando la falta de estrategia común y las formaciones inmersas en una precampaña que se alargará hasta principios de febrero, pero que ahora parece haber adoptado otro cariz. La inhabilitación de Quim Torra ha clarificado el calendario y tanto Junts per Catalunya como Esquerra aceptan que corra el reloj y que los comicios se enmarquen en febrero, con el día 7 marcado en rojo en el calendario. La política catalana entra en una nueva fase.

Hoy, tercer aniversario del referéndum ilegal y fecha icónica para el independentismo, postconvergentes y republicanos, cada uno por su cuenta, han multiplicado sus apariciones en los medios, se han esforzado en marcar su agenda y han organizado sendos actos propios. Como mensaje conjunto, apenas una imagen (y media) en un día: la principal, con representantes de todo el soberanismo –de los «comunes» a la CUP, más JxCat y ERC, las instituciones, las entidades e incluso los sindicatos–; y la segunda, las cuatro barras rojas colgadas del Palau de la Generalitat por encargo, eso sí, de Quim Torra.

El evento «unitario» se ha celebrado bajo el paraguas de Òmnium Cultural, la única asociación capaz de lograr el apoyo del partido de Ada Colau, aunque sea externo y para ocasiones como la de hoy. Sin embargo, la convocatoria se ha limitado a una fotografía en Arco del Triunfo ante las puertas del instituto Pau Claris de Barcelona, donde se produjeron importantes cargas policiales hace tres años.

Hasta ese punto se han acercado el presidente del Parlament, Roger Torrent, el presidente en funciones de la Genearlitat, Pere Aragonès, y el propio Quim Torra, omnipresente en los tres días posteriores a su inhabilitación. Luego, dirigentes de cada partido han hecho declaraciones a los medios por separado, cada uno por su cuenta. Los focos, eso sí, han apuntado hacia la ANC y Elisenda Paluzie, encargada de pronunciar las críticas más directas hacia las formaciones independentistas: «Sólo culminaremos el mandato del 1-O cuando recuperemos la iniciativa y tengamos proyecto. En estos momentos no lo tenemos», ha asegurado en alusión a los dos partidos que conforman el Govern, JxCat y ERC.

La unidad del independentismo ha terminado aquí, ejemplificando el estado actual de un movimiento disgregado y en declive por las disputas internas y la desmovilización de la calle. Y es que los partidos, especialmente JxCat, han aprovechado el significado del 1-O ante su electorado para dar el pistoletazo de salida a la precampaña de las próximas elecciones catalanas. Los postconvergentes, concentrados alrededor de la figura de Carles Puigdemont, se han avanzado al resto y han organizado un acto a primera hora de la mañana en Cornellà de Terri (Girona), municipio en el que votó el expresident el 1-O. Hasta allí se han desplazado dirigentes de la órbita de JxCat como el propio Quim Torra o Laura Borràs –quien ha anunciado en una entrevista que quiere dar el paso y presentarse a unas primarias para optar a ser la candidata a la presidencia de la Generalitat–; se ha proyectado un vídeo de Jordi Sànchez desde la cárcel de Lledoners , y Puigdemont ha comectado desde Waterloo para volver a la carga y dejar varios mensajes de cara a unos comicios que JxCat ha decidido calificar de «plebiscitarios» pillando a los republicanos con el pie cambiado.

Si el independentismo supera el 50% de los votos, debe haber «consecuencias políticas», ha advertido sin concretar. El expresident ha multiplicado sus apariciones publicas durante la jornada con una entrevista en «Els Matins» de TV3 y un «mensaje» alrededor de las 17.00 horas retransmitido también por la cadena y en el que ha reiterado el órdago lanzado estos días por su entorno: «O Monarquía española o República catalana».

ERC, por su parte, ha optado por celebrar un acto por la tarde en Girona con el pretexto de presentar el libro de Marta Rovira y Oriol Junqueras con la presencia de Pere Aragonès. Y si la estrategia de Puigdemont y JxCat es la «confrontación inteligente» y la «vía unilateral», la de los republicanos sigue siendo «ensanchar la base» evitando postulados radicales, aunque reivindicando la «república catalana» como objetivo final. «Debemos ser muchos más, trabajar para convencer a gente que hoy no es independentista», ha resumido la secretaria general, Marta Rovira

El propio Pere Aragonès también ha transitado por este camino y ha mostrado su faceta más conciliadora en una entrevista en Rac 1, cuando se ha referido a JxCat como «socio» negando que sea «adversario» y ha apostado públicamente por un futuro Ejecutivo en alianza con los postconvergentes y tratando de incorporar también a la CUP de alguna manera.

Mientras, la oposición trata de frenar las iniciativas independentistas: Cs llevará al Constitucional la propuesta de resolución de JxCat y ERC que se aprobó este jueves en el Parlament que no considera legítima la inhabilitación del expresidente Quim Torra.