El botellón se desmadra en Barcelona: 450 desalojados en una noche

La Guardia Urbana interpuso más de 3.000 multas por consumo de alcohol en la calle en los meses de julio y agosto

De un tiempo a esta arte, las diferentes autoridades sanitarias advierten que el grueso de los contagios de coronavirus se dan en el entorno familiar y social. De ahí la prohibición de reuniones con más de seis personas. Ante la falta de oferta de ocio, la postal nocturna de Barcelona empieza a recordar a finales de los noventa y principios de los 2.000. Los jóvenes y no tan jóvenes vuelven a plazas y parques cerveza en mano. Este mismo sábado, sin ir más lejos, la Guardia Urbana ha desalojado a 469 personas de espacios abiertos, 200 de ellas solo en la plaza dels Àngels, en el Raval. Echando la vista atrás, sólo los meses de julio y agosto, más de 23.600 personas fueron desalojadas. Se han impuesto más de 3.000 multas por consumo de alcohol en la calle, que llegan a los 600 euros.

Respecto a este sábado, tras cursar 42 denuncias en una noche, el cuerpo municipal ha apelado “a la responsabilidad para cumplir las medidas establecidas por la Covid-19 en materia de salud pública” en un tuit. En el botellón del Raval, concretamente, los agentes han identificado a diversos de los jóvenes y han levantado un total de 20 denuncias: 11 sanciones por consumo de alcohol en la vía pública, 4 por no llevar mascarilla y 5 multas por reunirse en grupos de más de seis personas.

Lo cierto es que con la llegada del otoño los botellones improvisados de la playa se han trasladado a diferentes puntos de la ciudad como la mencionada plaza o las baterías antiaéreas del Turó de la Rovira. La semana pasada, sin ir más lejos, 74 personas fueron denunciadas por participar de madrugada en otro botellón, en el que había más de 120 personas, en el Moll de la Fusta de Barcelona, donde estaban consumiendo alcohol sin guardar las distancias de seguridad, ni usar mascarilla.

Los datos que deja la pandemia en Cataluña, con más de 2.000 nuevos positivos por Covid-19 en el último día, no parecen influir en el ánimo de los jóvenes.