La entrevista imposible de John F. Kennedy con José María Gironella

El escritor trató de tener un encuentro en la Casa Blanca, pero obtuvo respuesta presidencial por carta

En mayo de 1961, José María Gironella era probablemente el autor más leído en España, un auténtico superventas. En 1953 había publicado en Planeta “Los cipreses creen es Dios”, una de las primeras novelas que se atrevía a abordar por qué se llegó a la Guerra Civil a través de las vicisitudes de una familia de Girona llamada los Alvear. El libro se alzaría ese mismo año con el Premio Nacional de Literatura y conocería numerosas traducciones. Era la primera entrega de una trilogía que continuaría con “Un millón de muertos” (1961) y “Ha estallado la paz” (1964), aunque en 1986 Gironella ampliaría la serie con “Los hombres lloran solos”.

Gironella era el escritor a quien todos leían, pero no era la literatura su única pasión. La otra era viajar y en 1961, Gironella se encontraba en Nueva York. Poco antes, en enero, había tomado posesión de su cargo el nuevo presidente de Estados Unidos, John F. Kennedy, alguien que suponía un aire nuevo a la Casa Blanca tras los mandatos conservadores de Eisenhower, el general que se había pasado a la política y que había iniciado el acercamiento a España visitando a Franco en 1959. ¿Cuál era el punto de vista de Kennedy sobre el problema español? ¿Tenía algún plan? ¿Sería crítico con Franco? No se puede olvidar que el nuevo presidente, durante su juventud, había pasado por la España de la Guerra Civil para conocer en primera persona el conflicto bélico. A Gironella le picaba la curiosidad, así que aprovecho su estancia neoyorquina para redactar una larga carta de la que hay copia en la biblioteca presidencial que lleva el nombre de John F. Kennedy. La carta empieza así:

"Señor Presidente,

No soy un periodista de profesión. Soy un novelista español, preocupado por los problemas del hombre y nuestra época. Este es mi primer viaje a Estados Unidos y he sentido la necesidad de enviarle unas pocas preguntas a usted, con la certeza de que sus repuestas serán ávidamente leídas en España, un viejo país ligado a Estados Unidos por muchos, muchos conceptos históricos".

En la misiva, el escritor catalán apuntaba que había dos facetas de la personalidad de Kennedy que interesaban en España. Por un lado estaba el hecho de ser el primer presidente católico de Estados Unidos y, por el otro, su juventud, al llegar a la Casa Blanca con 43 años. Junto con la carta, Gironella enviaba copia de “Los cipreses creen en Dios” y “Un millón de muertos” en su traducción al inglés, con la esperanza de que sirvieran a JFK para entender mejor lo que había sido una guerra que no había cicatrizado. El mismo Gironella no disimulaba en su carta el hecho de que “en mi país estoy considerado como el autor que ha realizado el gran esfuerzo de tratar el tema de la Guerra Civil con imparcialidad y con una amplia perspectiva”.

A continuación, Gironella incluía un extenso cuestionario de cuatro páginas. Entre las cuestiones planteadas por el novelista destacaba el querer saber si se podía frenar “la expansión comunista” a través de la fe. También le preguntaba si creía que las Naciones Unidas era una organización eficaz para resolver problemas internacionales. Al escritor le parecía que en las películas estadounidenses que se estrenaban en España había “truculencias, una frivolización de la vida y erotismo”. ¿Podría un presidente católico y formado en la Universidad de Harvard frenar todo aquello? Sorprendentemente, José María Gironella no se atrevió a preguntarle directamente sobre Franco o España, aunque concluía preguntándole a Kennedy si quería decir algunas palabras a los españoles más allá de ese cuestionario.

En la Casa Blanca no se sabía nada de Gironella cuando llegó el sobre con los dos voluminosos libros y la carta. Antes de contestar se intentó saber algo más sobre el escritor, por lo que se realizó un perfil para McGeorge Bundy, el consejero de Seguridad Nacional de Kennedy. En él se indicaba que “José María Gironella es un escritor español de 43 años cuya fama se apoya en sus novelas (dos hasta la fecha) que cuenta la trágica historia de España desde 1931 hasta la actualidad”. El redactor del informe apuntaba que el último de los libros de Gironella, “Un millón de muertos” había sido elogiado por algunos críticos mientras que otros lo condenaban “por desfigurar la cuidadosamente construida ilusión de que la Guerra Civil fue una gloriosa y ennoblecedora experiencia”. En el documento se resaltaba que los libros del escritor retrataban aquel conflicto como “una actividad brutalizada y estéril”. Igualmente se añadía que pese a que Gironella “no se considera a sí mismo como un escritor de libros políticos” y que “aparentemente no se ha comprometido en política”, se aseguraba que “no se ha unido a las críticas abiertas al General Franco como han hecho miembros de la oposición española. Obviamente, algunos pro Franco consideran que sus novelas son críticas con el liderazgo de Franco”.

Con este material, Bundy redactó un informe para el presidente, consultado por este diario: “El señor Gironella tuvo originalmente la esperanza de conocer al Presidente y, tal vez, fotografiarse con él. Alternativamente, quiso asistir a la conferencia de prensa presidencial, pero esto no se llevó a cabo en el tiempo en el que estuvo en Estados Unidos. Dejó Estados Unidos el 26 de mayo para regresar a España”. Asimismo se recomendaba a Kennedy que agradeciera la recepción de los libros y que se disculpara por no contestar el cuestionario. Para hacerlo todo más fácil se facilitaba a JFK una carta a la que debía dar el visto y rubricarla.

El 26 de julio de 1961, Kennedy finalmente contestaba a Gironella.

"Querido señor Gironella:

Quiero agradecerlo su carta del 16 de mayo y las copias autografiadas de los dos primeros volúmenes de su trilogía sobre la España moderna. Lo acepto con placer, sabiendo desde mi experiencia personal que el autor que ofrece como regalo sus libros transmite algo suyo de muy especial valor.

Haber vivido una guerra civil y, sin embargo, poder escribir sobre ella con una objetividad que evite la trampa del frío desapego es un desafío para la habilidad de un autor, algo que me han dicho que ha conocido y superado en sus novelas.

Agradezco que diga que la gente de España siente un interés especial por mí y mi administración. Espero que en los artículos que pueda escribir sobre Estados Unidos, conciencien a la opinión pública española de la dedicación de la administración a la tarea de brindar un liderazgo responsable al pueblo estadounidense, de nuestra conciencia hacia la gravedad del problema con que nos enfrentamos en el mundo, y nuestra determinación de trabajar por la justicia, la libertad y la paz".