Los Fortunys perdidos de Muñoz Ramonet

Obras del pintor catalán en esta colección han sido vendidas en los últimos años

En enero de 1888, «La Ilustración Artística» dedicaba sus páginas a Marià Fortuny. El pintor, desaparecido en 1874, era ya todo un referente para los coleccionistas hasta el punto de existir una gran demanda en el mercado de sus obras. Eso hizo que no faltaran los falsificadores del artista. Eso es algo que sus admiradores sabían, por ejemplo, Josep Llovera, también de Reus como Fortuny. En la citada publicación aparecía una obra de Llovera titulada «Imitadores de Fortuny», una crítica descarnada a esos copistas como lo demuestra que en la imagen aparezcan monos pintando o un artista desesperado al no encontrar la suficiente inspiración como para imitar al pintor.

La colección Muñoz Ramonet, al menos las piezas localizadas recientemente por la Guardia Civil, son víctimas de estos copistas. Santiago Alcolea, una de las grandes autoridades en el artista recuerda, en declaraciones a este diario que «Fortuny en vida era consciente que existía una fábrica de “fortunys” en Roma. Él nunca dijo quién era». En este sentido, Emiliano Cano, estudioso del pintor, apunta que «su propio marchante ya le decía que se fuera de Roma porque todos lo copiaban. En su momento se hacían pasar por obras suyas cuadros que él no había pintado».

El interés por Fortuny en el mercado del arte nunca ha descendido, apareciendo en el comercio algunos trabajos del maestro. Tanto Alcolea como Cano señalan que en los últimos años han aparecido una serie de tablas de madera de Marià Fortuny en venta y que tendrían como origen la antigua colección Ròmul Bosch i Catarineu, punto de partida de la de Julio Muñoz Ramonet. No se ha podido saber el origen de estas pequeñas piezas pintadas por Fortuny, entre ellas un estudio para «Afilador de sables» u otro para «Un almuerzo en Granada». Las obras fueron presentadas en una exposición dedicada a la relación del artista con Granada realizada en 1999. Poco tiempo después aparecieron en venta en el comercio, pero no se ha podido concretar su procedencia.

En la rueda de prensa celebrada el pasado viernes por el Ayuntamiento de Barcelona para hablar de las piezas incautadas por la Guardia Civil a las hijas de Muñoz Ramonet, se habló de una serie de dibujos de Fortuny. ¿Podría tratarse de alguno de los dibujos del álbum de Fortuny que tenía Bosch i Catarineu? Uno de ellos, gracias a la información de Emiliano Cano, apareció publicado en 1942 en «Anales y Boletıín del Museo de Arte de Barcelona». El dibujo podría tratarse del interior del taller del artista, presidido por una guitarra apoyada sobre dos sillas plegables. En el inventario de Bosch i Catarineu tenía el número 35650. De ella no se sabe mucho más hasta que el 27 de octubre de 2016 apareció en una casa de subastas de Barcelona, Sala de Ventas, donde fue adjudicada por 2.400 euros. El dibujo, según ha podido constatar este diario, estuvo durante un tiempo tratando de encontrar un comprador, aunque sin suerte. Santiago Alcolea apunta que lo habitual es que una obra de estas características, si es original de Fortuny, suela valorarse en unos 10.000 euros. Por otra parte, como ocurría en el caso de los óleos sobre madera de Fortuny. se desconoce quién era el propietario del dibujo en el momento de venderlo en subasta.

Cuando en 1942 se publicaron por primera vez las imágenes del álbum, en el boletín del museo, se indicaba que éste había desaparecido. ¿Pudo saberlo Julio Muñoz Ramonet después?

Hay más, hay mucho más de Fortuny que ha pasado por las manos de Muñoz Ramonet que no ha aparecido por ahora. Es el caso de estudios preparatorios de dos de los cuadros más célebres del pintor de Reus, como son «La vicaría» o «Viejo desnudo al sol». Sigue el misterio.