12 octubre

Ya he escrito en alguna ocasión sobre mi profunda animadversión a los días de…. Coherente con mis planteamientos me declaraba huérfano el día del padre o de la madre antes y después de tratar de ser un hijo ejemplar los días anterior y posterior. Me hacían gracia los regalos del día del padre que me hacían mis hijos porque coincide con el día de mi santo, único con el del cumpleaños que me parece digno de celebración, recuerdo haberle hecho muchos regalos a mi mujer, pero ninguno el día de los enamorados, por supuesto jamás he celebrado el día de comer butifarra con huevo, ni el de la solidaridad con los camellos Saharauis.

Suelto esta parrafada para que entiendan que a mí el 12 de octubre, durante muchos años no me decía nada, ni significaba nada especial para mí, servidor era, es y seguirá siendo español se pongan como se pongan Torras, Junqueras, Puigdemont o el mismísimo Sursuncorda.

El orgullo de lo que significa el día de la Hispanidad lo tengo todo el año y me fascinan las historias de unos tipos que con un par conquistaron un continente, llevaron una lengua, una cultura, una civilización aunque se cometieran excesos (díganme ustedes un solo episodio comparable si es que lo hay en la historia de la humanidad en la que no se cometieran), ayudados por unas tribus que estaban hasta los cataplines de otras tribus dominantes que jugaban al fútbol con sus cabezas y tiraban desde una pirámide a sus mujeres vírgenes, después de haberse ocupado de que dejaran de serlo.

Pero de un tiempo a esta parte, sí celebro el 12 de octubre, porqué?, pues para tocar a esos a los que les joroba que aquí en Cataluña haya quienes nos sentimos y queremos seguir sintiéndonos españoles.

Así que viva Cristóbal Colón, Francisco Pizarro, Hernán Cortes, Los Reyes Católicos, el Rey Felipe VI y sobre todo ¡Viva España!