Lluís Companys: “No somos una tropa de revolucionarios inexpertos”

Manuel Chaves Nogales logró entrevistar al político catalán cuando fue amnistiado en 1936

Siempre es bueno repetir que Manuel Chaves Nogales fue uno de los grandes periodistas de todos los tiempos. Sus crónicas no son solo un reflejo de su tiempo sino que nos aportan los materiales necesarios para poder entender mucho de lo que vivimos hoy en día. A diferencia de otros compañeros de profesión que prefirieron quedarse en su redacción o en los cafés de Madrid dividiendo el átomo, Chaves Nogales optó por salir a la calle y trasladarse a donde tuviera lugar la noticia. Eso es lo que hizo que no dudara en viajar a Cataluña para saber qué estaba pasando allí.

Había motivo para la curiosidad del reportero. Cataluña había sido uno de los grandes focos de atención a consecuencia de lo vivido en 1934, durante los llamados “Fets d’Octubre” cuando el 6 de octubre el presidente de la Generalitat, Lluís Companys, salió al balcón de la Generalitat, en la plaza Sant Jaume, para proclamar el Estado Catalán dentro de la República Federal Española. Para muchos, desde el gobierno de Madrid, aquello fue un golpe de Estado que acabó desembocando en una huelga general revolucionaria. La situación se prolongó durante una semana, hasta el día 7 cuando a las 7 de la mañana Companys y sus consellers eran arrestados. En aquellos días murieron 38 civiles y 8 militares, además de ser encarceladas unas 3.000 personas. El Govern fue juzgado por el Tribunal de Garantías Constitucionales y condenado a treinta años de cárcel por un delito de rebelión militar a cumplir en las prisiones de Cartagena y Puerto de Santa María. Por otro lado, la autonomía catalana fue suspendida al igual que la Generalitat. No fue hasta que el Frente Popular ganó las elecciones de febrero de 1936 que llegó la amnistía para Companys y los suyos.

Todo eso lo sabía Chaves Nogales a finales de ese febrero de 1936 llegó a Barcelona. El periodista estuvo presente mientras salían de la cárcel los condenados que estaban encerrados en prisiones de la capital catalana. El periodista anota en su primera crónica, aparecida en “Ahora” el 26 de febrero de 1936, que “el separatismo es una rara substancia que se utiliza en los laboratorios políticos de Madrid como reactivo del patriotismo, y en los de Cataluña como aglutinante de las clases conservadoras”.

El periodista también quiso saber qué pasaba en los despachos oficiales catalanes y fue probablemente el primero en entrevistas a Companys una vez que ya estaba de vuelta en el Palau de la Generalitat. Previamente, a su paso por Madrid, el político catalán ya había hecho algunas declaraciones en la que mostraba su extrañeza por pasar de presidiario a presidente de la Generalitat. Un día después de volver al poder, Companys se dispuso a conversar con Chaves Nogales. Rodeado de algunos de los miembros de su círculo personal y, como apunta el periodista, “con tono confidencial y verbo apasionado”, los dos se disponen a hablar, aunque el presidente catalán reconoce no se cree “en el caso de hacer declaraciones a la prensa”.

Desde el principio, Chaves Nogales enseña sus cartas y admite que esta no será una entrevista amable. Siendo Companys un hombre de izquierda, él quiere representar a la oposición conservadora y, por tanto, quiere saber qué pasará en Cataluña. El president apunta que las derechas veían en ellos “el caos y la anarquía”. El día antes, Companys ha sido recibido por la gente que ha salido en masa a su paso para darle la bienvenida, algo que recuerda diciendo que “el pueblo en libertad, sin control de la fuerza pública, sin la amenaza de los máusers y las ametralladoras, no era esa fiera sin instintos que temían, o decían temer, los hombres de la derecha. Dijeron en su campaña electoral, al día siguiente en cada pueblo de Cataluña habría un movimiento insurreccional y quién sabe cuántos asesinatos y depredaciones. Ya se ha visto que se equivocaron”.

Al escuchar esas palabras, el periodista apunta que el poder, en manos del Govern recuperado, “es un peligro para los fundamentos económicos de la sociedad actual”. El político se protege matizando que “al gobernar lo haré teniendo siempre presentes los intereses fundamentales de la economía de España y de Cataluña. No vamos a cegar estúpidamente las fuentes de riqueza del país con aventuras gubernamentales”.

Hay un momento en el que el entrevistador logra, de alguna manera, enfadar al entrevistado cuando le recuerdan que muchos creen que la nueva Generalitat no será “la avanzada liberal de la sociedad actual”. Companys estalla y clama que “yo no voy a convertirme en la defensa de la burguesía como ellos creen. Ni mucho menos. Defender sus privilegios, su anquilosamiento, su incapacidad, nunca”.

Surgen más dudas, como si Companys y los suyos estarían a la altura para hacer frente a un movimiento de rebeldía. El president trata de convencer a Chaves Nogales con la idea de que “no somos una tropa de revolucionarios inexpertos que escalan el Poder a merced de una coyuntura providencial. No vamos a esgrimir el Poder como arma de combate contra los que no piensan como nosotros ni a utilizarlo para suscitar en nuestra patria una nueva convulsión revolucionaria”.

Cuando el 2 de marzo de 1936, Chaves Nogales acaba de redactar la entrevista para “Ahora” considera que contando el contenido de esa charla “hago un buen servicio a Cataluña y al resto de España”.