Manuel Valls espera una oferta de Macron para dejar Barcelona

El ex primer ministro francés prepara su regreso a Parías tras las elecciones catalanas

El ex primer ministro francés, Manuel Valls
El ex primer ministro francés, Manuel VallsEnric FontcubertaEFE

Al ex primer ministro francés, Manuel Valls, nunca se le vio del todo cómodo en la política municipal barcelonesa. Sus resultados electorales distaron mucho de lo esperado, aunque le sirvieron para arrebatar la alcaldía a ERC sobre la campana, y desde entonces siempre se ha especulado con su salida, primero como candidato a la Generalitat y ahora, quizás, la alcaldía de París. Al menos así se desprende de un artículo publicado en “Le Parisien”. Según parece. Valls y el primer ministro francés, Emmanuel Macron han rehecho sus relaciones después de que este último haya perdido a varios de sus estrechos colaboradores entre escándalos.

Así las cosas, según El Confidencial, la salida de Valls estaba prevista para después de los comicios catalanes, aunque una eventual oferta en forma de ministerio del Interior, por ejemplo, podría precipitar los acontecimientos. Su lugar, según las quinielas, lo ocuparía Óscar Benítez, mosso en excedencia y número siete de la lista. Benítez, al fin y al cabo, forma parte de Barcelona pel Canvi y no de Ciudadanos, lo que permitirá a la formación seguir siendo un grupo municipal y evitar que Eva Parera, la lugarteniente de Valls, quede como regidora no adscrita. Benítez es experto en seguridad y ha ocupado durante 25 años cargos de relevancia en los Mossos d’Esquadra.

El proyecto ideado por Albert Rivera para asaltar la capital catalana, por lo tanto, se ha deshecho como un azucarillo. Valls llegó a Barcelona en septiembre de 2018 para ser una alternativa a Ada Colau y compartía cartel con el ex ministro Celestino Corbacho en una lista bautizada como Barcelona pel Canvi-Ciutadans. ERC, de la mano de Ernest Maragall, ganó los comicios por un puñado de votos y Valls, contra todo pronóstico, prefirió entregar la alcaldía a Colau antes que permanecer impasible mientras el independentismo se hacía con la capital catalana. Esto supuso la ruptura con la cúpula de Ciudadanos y con Corbacho. Valls y Parera se quedaban solos en Barcelona pel Canvi. Los desencuentros entre Rivera y Valls, sin embargo, venían de lejos. Los coqueteos del primero con la extrema derecha, como en la famosa foto de COlón, no gustaron nada a un Valls crecido al amparo del partido socialista francés e hijo de exiliados catalanes. La alcaldía de Barcelona, por lo tanto, fue la gota que colmó el vaso.