Apoyo a los bares

En este país de nuestros amores, todos somos expertos en todo, tan pronto hacemos la alineación perfecta para la Selección Nacional, como comentamos una sentencia u opinamos sobre las medidas del covid.

Servidor sabe algo de fútbol y hago alineaciones casi perfectas sólo entre amigos, un poco más de sentencias y en eso me lanzo más a menudo, nada del covid y en esto calladito estoy mejor. No obstante, y aun a riesgo de equivocarme, me da que esto de que sean los bares y restaurantes quienes paguen los platos rotos de la pandemia no parece muy razonable, porque por lo menos en los bares hay un control, y aquí hecha la ley hecha la trampa, los botellones proliferan por doquier.

Verán, en España los bares son un sector primordial, tenemos más bares que toda Europa junta, lo que significa que hay muchos puestos de trabajo que dependen de ellos y de los restaurantes. Es más y ahora uso la intuición, me da que en Suecia se vive mejor, pero la gente se suicida más y si esto es así es porque no tienen la costumbre de frecuentar bares.

A los españoles incluidos los catalanes nos gustan los bares, nos sirven de terapia contra los sinsabores del día a día, una copa con unos amigos hace olvidar el problema laboral que agobiaba media hora antes, calma las tensiones de una discusión familiar y sabemos por experiencia que la mejor forma de arreglar algo, desde un negocio, un mal entendido o un problema conyugal es organizar una cena y debatirlo frente a un buen vino.

Quizás este articulo les parezca una chorrada o una exageración, pero mis 63 años de vida, tras muchos bares y restaurantes pateados me lleva a concluir (haciendo un pseudoplagio del gran George Best) que “el dinero lo he gastado en comidas, puros y gintonics, el resto lo he malgastado”.