El retraso con las PCR provoca que un grupo escolar vaya a clase con dos niños que ignoraban ser positivo

La saturación del laboratorio de Vall d’Hebron demora más de una semana la entrega de resultados de las pruebas diagnósticas realizadas entre el 19 y el 23 de octubre

Vista de la carpa montada para la realización de pruebas PCR frente al CAP del Passeig Sant Joan de Barcelona este miércoles, cuando el crecimiento de la epidemia en Cataluña ha empezado a desacelerarse, con un descenso de la velocidad de reproducción de la enfermedad (Rt), que ha pasado de 1,52 ayer a 1,38 hoy y mientras las autoridades sanitarias catalanas, que ven la situación "crítica e insostenible", estudian nuevas medidas restrictivas, incluido un confinamiento domiciliario, si el virus no se modera y amenaza con saturar los hospitales, que ya empieza a aplazar operaciones programadas para liberar camas para pacientes de covid. EFE/Enric Fontcuberta
Vista de la carpa montada para la realización de pruebas PCR frente al CAP del Passeig Sant Joan de Barcelona este miércoles, cuando el crecimiento de la epidemia en Cataluña ha empezado a desacelerarse, con un descenso de la velocidad de reproducción de la enfermedad (Rt), que ha pasado de 1,52 ayer a 1,38 hoy y mientras las autoridades sanitarias catalanas, que ven la situación "crítica e insostenible", estudian nuevas medidas restrictivas, incluido un confinamiento domiciliario, si el virus no se modera y amenaza con saturar los hospitales, que ya empieza a aplazar operaciones programadas para liberar camas para pacientes de covid. EFE/Enric FontcubertaEnric FontcubertaEFE

El pasado martes día 20, un grupo de primaria de una escuela privada de la zona alta de Barcelona iniciaba su particular cuarentena tras tener conocimiento del positivo por coronavirus de una de las alumnas. Puesto que ésta llevaba ya una semana sin acudir a clase, sus compañeros solo debían permancer aislados en casa hasta el viernes 23, cuando se cumplían diez días tras el último contacto estrecho con la estudiante con coronavirus.

Antes, el jueves 22, en la víspera de cumplirse los diez días de cuarentena previstos, una unidad móvil acudía a la escuela para realizar el test de PCR a todos los alumnos de la clase confinada. Únicamente un nuevo positivo  podía evitar que el grupo retomara las clases con normalidad a partir del lunes.

Tal y como establece el protocolo, entre las 24 o 48 horas después de haberse sometido a la prueba diagnóstica, todos los estudiantes debían conocer el resultado de sus PCR, sin embargo, el lunes por la mañana eso aún no había sucedido. Como señalaron después fuentes de la escuela, el laboratorio del Hospital Vall d’Hebron, centro de referencia del área de atención integral de salud de Barcelona Norte, que comprende cinco distritos de la ciudad- Sarrià-Sant Gervasi, Gràcia, Horta-Guinardó, Nou Barris y Sant Andreu- , se encontraba saturado, de manera que la entrega de resultados se iba a demorar más de previsto. Y es que, tal y como ha advertido  la dirección de los Laboratorios Clínicos del Servicio de Microbiología del centro,   las muestras recibidas entre los días 19 y 23 de octubre han visto retrasado su tiempo de respuesta, algunas hasta el 3 de noviembre, debido al  incremento del número de muestras de PCR que están recibiendo.

En este sentido, un portavoz del hospital confirmaba ayer que «Vall d’Hebron tiene capacidad para gestionar unas 3.500 muestras diarias y recibimos cerca de 7 mil al día», para a continuación añadir que además existe un segundo factor que contribuye a dificultar la entrega de resultados en el plazo deseado como es «la dificultad de la industria para suministrarnos los reactivos». Por último, apuntan desde el centro que el hecho de tener las máquinas trabajando a pleno rendimiento día y noche provoca fallos puntuales en algunas de ellas.

El caso es que el restaso en la entrega de resultados y una deficiente comunicación entre la escuela y su gestor COVID, que hizo que los padres creyeran que si en el plazo de dos días nadie se habia puesto en contacto con ellos para comunicales el resultado era porque su hijo había dado negativo, el lunes la clase regresó a las aulas tras haber cumplido su carentena.

Hasta ahí, todo bien, La sorpresa fue cuando a media mañana una madre se ponía en contacto con la escuela para comunicar que acaba de conocer el resultado del PCR de su hijo y ésta había dado positivo. Muchos otros padres aún no disponían de esa información y no fue hasta que la escuela informó al gestor COVID del nuevo positivo que éste les comunicó la existencia de un segundo caso de coronavirus en el aula, del que ni siquiera los padres de dicha alumna  tenían constancia.

Así las cosas, el lunes por la tarde, los alumnos de esa misma clase  tuvieron que inicar un nuevo periodo de cuarentena, esta vez hasta el 30 de octubre, puesto que según el gestor COVID de la escuela, los diez días de aislamiento deben empezar a contarse desde el martes 20, cuando los estudiantes iniciaron su primer confinamiento, y no desde el lunes pasado cuando estuvieron en contacto con los dos compañeros de clase que habían dado positivo. Al parecer y tal y como informó el gestor a la escuela,  no se contempla la posibilidad de que  pueda haber transmisión por  haber permanecido los niños en clase, en contacto con los dos positivos, durante solo dos horas, y más por cuanto  llevaban mascarilla.

El colapso que sufren algunos  laboratorios y la  consiguiente demora en la entrega de resultados provoca situaciones desafortunadas y de riesgo como la de esta escuela y ello preocupa al Departament de Salut, que, tal y como avanzó su secretario general, Marc Ramentol, «va a intentar compensar el incremento de peticiones de  PCR con la incorporación de pruebas antigénicas».