CaixaForum al primer mordisco

Una exposición recorre la huella que ha dejado el Drácula creado por Bram Stroker en el séptimo arte, desde la adaptación pirata de Murnau hasta la fidelidad de Coppola

Un espectador contempla una de las obras que componen la exposici?n ?Vampiros. La evoluci?n del mito? durante el d?a de su presentaci?n en Caixaforum, en Barcelona, Catalunya (Espa?a), a 29 de octubre de 2020. La relaci?n entre la criatura y el mundo del arte es el hilo conductor de la muestra.
29 OCTUBRE 2020;ARTE;CULTURA;EXPOSICI?N
David Zorrakino / Europa Press
29/10/2020
Un espectador contempla una de las obras que componen la exposici?n ?Vampiros. La evoluci?n del mito? durante el d?a de su presentaci?n en Caixaforum, en Barcelona, Catalunya (Espa?a), a 29 de octubre de 2020. La relaci?n entre la criatura y el mundo del arte es el hilo conductor de la muestra. 29 OCTUBRE 2020;ARTE;CULTURA;EXPOSICI?N David Zorrakino / Europa Press 29/10/2020David Zorrakino Europa Press

Cuando Bram Stroker escribió en 1897 «Drácula», no podía vislumbrar el alcance que tendría su creación. Aquel conde inspirado en un personaje real, en príncipe de Valaquia Vlad III, sigue todavía hoy en día asustando e inspirando especialmente al mundo del cine. Esa huella en la séptimo arte es el tema de una gran exposición que estos días puede verse en CaixaForum Barcelona. Con la implicación de la Cinémathèque Française de París, la muestra nos permite conocer cómo el vampiro más famoso de todos los tiempos ha seguido perviviendo y asustando a muchos gracias a esos mordiscos.

Para glosar todo esto se recopilan más de 310 obras de una treintena de museos y colecciones privadas, un conjunto formado por fotografías, dibujos, vestuario de películas, manuscritos, libros, cómics, carteles, pinturas, grabados, documentos y objetos diversos. A ello se le suma el cine, la labor de numerosos cineastas, desde Murnau a Coppola pasando por Warhol o Herzog y sin olvidar a Browning. Son un total de 16 montajes audiovisuales con fragmentos de más de 60 películas y series, que van desde los clásicos del terror de los años 30 a ese cine «gore» de los 70, con rarezas de Jess Franco o Vicente Aranda.

Todo arranca con un escritor irlandés, con Bram Stroker. Fue él quien escribió una novela de corte epistolar en el que se inicia con la peripecia de un joven abogado llamado Jonathan Harker quien debe viajar hasta el castillo del conde Drácula en Transilvania. Se convertirá en su huésped y descubrirá que se encuentra ante un personaje extraño, seductor y peligroso, Son los elementos con los que se ha forjado una leyenda sobradamente conocida. En la exposición puede verse una reproducción del guion original de Stroker para la redacción de su obra, de la historia que tantas y tantas veces hemos visto narrada con el rostro de Bela Lugosi o Christopher Lee.

Pero antes de que ellos fueran Drácula y que se pudiera adaptar el texto a la gran pantalla, había que rendir ante los herederos del escritor. Hubo un cineasta que pensó que lo mejor era reinventar el relato, reescribirlo para no tener que pagar derechos de autor. Eso es lo que pensó el alemán Friedrich Wilhelm Murnau cuando en 1922 estrenó uno de los grandes clásicos del cine de terror: «Nosferatu». La historia que narraba aquella producción era lo más parecido a un plagio, tomando casi al pie de la letra el relato de Stroker. Murnau contó a su favor con la impactante interpretación de Max Schreck en el papel del Conde Orlok, un trasunto de su homónimo Drácula. En 1979, Werner Herzog fue el encargado de firmar el «remake» de este clásico contando con el controvertido Klaus Kinski como Nosferatu, actor con el que cineasta siempre tuvo una relación de amor y odio. En la muestra pueden verse algunos de los trucos de maquillaje de la película y vestuario de Kinski.

Pero todo cambió cuando Hollywood acogió al personaje y le dio el aspecto con el que nos resulta familiar, gracias a las habilidades fílmicas de un maestro llamado Tod Browning. Inspirándose libremente en la novela homónima, «Drácula» contó con el actor que mejor ha sabido darle imagen: Bela Lugosi. Uno de los montajes dentro de la exposición nos ayuda a comprender la fascinación que la caracterización de Lugosi nos sigue provocando. Para ello, además de fragmentos de la obra de arte de Browning, también podemos ver diferentes entrevistas con el actor así como sus participaciones en las películas –si es que se pueden llamar así– de Ed Wood, el conocido como peor director de la historia y que fue rescatado por Tim Burton.

En CaixaForum hay, precisamente algunos originales artísticos de aquellos que han tratado el tema, como el mismo Tim Burton, así como visiones pictóricas de Goya, García Sevilla o Basquiat. Pero es el cine el protagonista y, por ello, la exposición no se olvida de la que sea posiblemente la adaptación más fiel del libro y que firmó Francis Ford Coppola. Titulada, para que no tengamos dudas, «Drácula de Bram Stroker», el cineasta tomó la novela siguiendo los consejos de Winona Ryder para hacer una oda sentimental a un tipo de cine, además de recordarnos, como dice el Vlad encarnado por Gary Oldman, que «he cruzado océanos de tiempo hasta encontrarte».