Cerco a ERC en el Parlament: “Se le está poniendo cara de convergente, señor Aragonès”

La oposición pide aclarar las informaciones sobre la operación Voloh, carga con dureza contra la gestión del Govern y afea al independentismo su “lucha cainita” en plena pandemia

La consellera de Salud, Alba Vergés, junto al vicepresidente del Govern en funciones de presidente, Pere Aragonès, y la portavoz de ERC, Marta Vilalta, durante la sesión de control al gobierno catalán que se celebra en el Parlament este miércolesToni AlbirEFE

ERC, formación que siempre ha presumido de no tener ni una mácula en su currículum -"es un partido con más de 80 años de historia y ni un caso de corrupción", repiten a modo casi de mantra- se ve ahora entre la espada y la pared por parte de la oposición y después de la operación policial contra el entorno más directo de Carles Puigdemont. Un caso que ha puesto en el punto de mira a Xavier Vendrell, exconsejero republicano en la época del tripartito.

Su influencia en el seno de la formación, las informaciones que recogen las escuchas sobre su ascendencia en el Ejecutivo durante la pandemia del coronavirus y una comida con la titular de Salud para, presuntamente, “hacerle algunas reflexiones” sobre un concurso al que optaba una de sus empresas, según adelantó eldiario.es, han sido protagonistas hoy en el pleno del Parlament, dedicado en gran parte a la gestión de la crisis sanitaria.

Y es que el beneficio que presuntamente habrían tratado de obtener Vendrell, David Madí (exalto cargo de CDC) y el empresario Oriol Soler de la primera oleada del coronavirus ha enervado a la oposición, implacable en sus críticas a la gestión de la Generalitat. Especialmente vehemente ha sido el líder de Ciudadanos en el Parlament, Carlos Carrizosa: “Se le está poniendo cara de convergente, señor Aragonès. Es usted lo mismo de siempre. ¿Qué tiene el poder en Cataluña? ¿No saben administrar sin usar la administración como fuente de clientelismo infumable?”, le ha espetado en un claro dardo a la línea de flotación republicana, emparentando su gestión al famoso “3%” de la extinta CDC.

Según Carrizosa, el Govern carece de toda credibilidad para gestionar la pandemia porque está “bajo sospecha ante la evidencia de que se aprovecha de la maquinaria de la administración para que se lucren los amiguetes”, y ha criticado que no haya abierto ninguna investigación al respecto y se limite a negar irregularidades.

El PSC y los “comunes”, en dos discursos con un aroma parecido, han dado una mínima tregua al Ejecutivo y han rebajado el tono para evaluar la gestión actual de la crisis sanitaria. Eso sí, ambas formaciones han reprochado a su manera los recortes endémicos de la sanidad pública, la falta de recursos en la atención primaria y la precariedad del personal médico y de enferemería. “Vicepresidente, queremos que nos sienta a su lado. Nosotros queremos superar esta situación, dar a la sociedad catalana confianza y buen funcionamiento del Govern. No nos dejemos llevar por la querella partidista y por el ruido, busquemos la eficacia y la colaboración”, ha resumido Iceta en un tono completamente opuesto al de Carrizosa (Cs).

Sin embargo, la pausa ha durado apenas dos intervenciones. La CUP se ha mostrado muy crítica hoy con la Generalitat y ha vuelto a poner en el punto de mira a Esquerra, esta vez por su papel en la crisis sanitaria. Tras repasar que los republicanos ostentan las consejerías de Salud, Asuntos Sociales, Economía y Educación, la diputada Natàlia Sànchez ha reprochado a Aragonès sus políticas al frente del Govern: “¿Por qué no se está articulando una respuesta de izquierdas a la pandemia? Una respuesta claramente de izquierdas. ¿Puede haber una respuesta de clase a la pandemia?”.

El PP ha cerrado el turno de la oposición con otra dura intervención contra el Ejecutivo y contra Esquerra: “Señor Aragonès, si se acaba confirmando que han aprovechado algunos elementos de su partido una pandemia, una crisis humana que no se ha visto nunca, para generar este tipo de redes clientelares, estaríamos ante uno de los episodios más inmorales de la historia de Cataluña”, ha denunciado su líder Alejandro Fernández. También ha anunciado que, cuando los trámites parlamentarios lo permitan, pedirán una comisión de investigación en la cámara sobre “la presunta red de tráfico de influencias”, además de reprochar las “luchas cainitas” entre partidos independentistas en plena pandemia.