Cataluña abre la puerta a “flexibilizar” las restricciones con los contagios a la baja

Esta semana se valorará si se puede empezar a reducir la limitación de algunas actividades

Ya ayer, en una entrevista en “Rac 1”, la investigadora de la UPC (Biocomsc), Clara Prats, apuntaba que si la Rt (velocidad de transmisión) se mantenía en 0,9 como ahora –lleva varios días instalada entre el 0,95 y el 0,93-, la desescalada en Cataluña tardaría en producirse dos meses. Hoy, el president en funciones, Pere Aragonès, ha alejado el escenario de un regreso a la normalidad inmediato, aunque también ha dejado entrever que, si la tendencia de los contagios continúa a la baja y se consolida, se podría empezar a “flexibilizar” las restricciones.

Hay que ir por partes. El presidente en funciones, en una entrevista en “Catalunya Ràdio”, ha reiterado los tres objetivos que se ha impuesto la Generalitat para tener la situación bajo control y poder empezar la desescalada. Así, el primero de ellos ya está conseguido que era situar la Rt por debajo de 1 –ya que indica que la pandemia está remitiendo-, aunque lo ideal, según planteó ayer Clara Prats es que se situara en 0,7 para que los contagios empiecen a disminuir de manera más acelerada –es decir, ahora por cada 10 infectados, se contagian 9,3 personas-. El siguiente objetivo es reducir el número de contagios a mil diarios: hoy se han registrado 3.324. Si bien, con la Rt en 0,9 como ahora, Clara Prats prevé que la cifra de contagios no bajará a 1.000 hasta dentro de dos meses; si la Rt bajara a 0,8, se tardaría un mes en alcanzar ese umbral; y, si la Rt bajara a 0,7, quince días. A partir de ahí, el objetivo es reducir la presión hospitalaria y las Unidades de Cuidados Intensivos.

Por ahora, Aragonès descarta que haya “colapso hospitalario” por las medidas que se han tomado y la previsión con la que trabajan es que los pacientes en UCI sigan creciendo durante unos días. Asimismo, el president en funciones, que se ha mostrado prudente y ha evitado hacer previsiones a medio plazo y, por tanto, ha rechazado posicionarse sobre la necesidad de medidas como el confinamiento domiciliario, ha asegurado que, si el “cambio” de los últimos días en la tendencia de los contagios permanece y se consolida a la baja, se empezarán a levantar restricciones. Eso sí, en su línea habitual de prudencia, ha evitado dar detalles.

De hecho, el president en funciones se ha mostrado autocrítico con la desescalada que se hizo tras la primera ola. “Quizás fuimos muy rápido en la desescalada de la primera ola en mayo y junio. Otros países fueron más lentos y han podido ir conteniendo el incremento de casos”, ha afirmado. Por tanto, para evitar nuevos errores y evitar que se tenga que recular más tarde, Aragonès prefiere optar por “flexibilizar restricciones poco a poco”. En cualquier caso, también ha dejado claro que “no se volverá a la situación de febrero” y que el “invierno será largo”.

En este sentido, esta semana valorarán los datos de contagios para analizar si prorrogan el cierre de bares y restaurantes y centros de belleza otras dos semanas más -llevan cerrados desde el 16 de octubre- y los gimnasios y centros deportivos –desde el 30 de octubre-.

Otros indicadores que empiezan a dar esperanza sobre la evolución en Cataluña son la incidencia acumulada a 14 días, que se sitúa por debajo de 800 (ahora está en 787), y el riesgo de rebrote, que continúa su desescalada y ya está por debajo de 700 (697), cuando hace dos semanas estaba por encima de 1.000 (1.044).