¿Quién es quién en la pugna de JxCat para “sustituir” a Puigdemont?

Laura Borràs encarna la facción más beligerante con el Estado, es la candidata de Torra y apela al 1-O. Damià Calvet, aupado por los presos, tiende la mano al diálogo y exhibe gestión postconvergente

La consellera Laura Borràs, junto al president Quim Torra y el conseller de Territori, Damià Calvet, tras una sesión parlamentaria
La consellera Laura Borràs, junto al president Quim Torra y el conseller de Territori, Damià Calvet, tras una sesión parlamentaria

Hoy domingo se decide en Cataluña la gran incógnita que resta por despejar antes de las elecciones del 14 de febrero: ¿Quién será el presidenciable en JxCat? Dos nombres en liza, Laura Borràs y Damià Calvet, se disputan en las primarias ser el cabeza de cartel en las urnas y “sustituir” a Carles Puigdemont después de que en 2017 se presentara con la promesa fallida de que volvería para ser investido. Un relato al que ha renunciado esta vez para mantenerse como eurodiputado y seguir en Bélgica, encabezando a distancia su espacio político y sin desvelar aún qué puesto ocupará en las listas.

De hecho, el papel presente y futuro de Puigdemont, con la vista puesta especialmente en el 14 de febrero y en el duelo directo con Esquerra, puede depender en gran parte de lo que ocurra en las primarias que terminan hoy a última hora y a las que están llamados poco más de 5.100 afiliados de JxCat. Fuentes del partido han deslizado en las últimas semanas que podría concurrir como “número uno” de alguna lista -por Barcelona o por Girona- pese a no ser presidenciable, aunque aún se desconoce qué decidirá el expresident -integrarse, lo hará seguro- ni cuándo lo comunicará.

El liderazgo de Puigdemont al frente del espacio postconvergente ha sido indiscutible desde 2017, reforzado por el nombramiento directo de Torra como vicario al frente de la Generalitat y apuntalado después tras su victoria ante Oriol Junqueras (ERC) en las elecciones europeas del año pasado. Ahora, sin embargo, su posición también puede verse condicionada -y mermada- por el resultado de las primarias, con una Laura Borràs mucho más independiente y beligerante que Damià Calvet, un hombre de partido.

Borràs vs Calvet: las dos almas de JxCat

Para entender las relaciones e influencias de ambos candidatos basta con saber con qué apoyos internos cuentan: la líder de JxCat en el Congreso es la candidata de Quim Torra, avalada por el expresident públicamente en varias ocasiones. No obstante, hay que tener en cuenta que la relación entre Puigdemont y el propio Torra se deterioró en los últimos meses por la inhabilitación y la convocatoria electoral, igual que con el resto del partido. Es más, la posición de Torra, el “padrino” político de Borràs en JxCat, quedaba muy comprometida en las conversaciones entre empresarios que recoge el sumario judicial de la ‘Operación Voloh’, con el exdirigente de CDC, David Madí, despreciando su papel.

Damià Calvet, por su parte, cuenta con el apoyo de los presos Jordi Turull, Josep Rull (con quien trabajó codo con codo en la Generalitat) y Joaquim Forn, además del extitular de Cultura Lluís Puig, en Bélgica junto a Puigdemont. También el extitular de Interior, Miquel Buch, le apoya.

A nivel político, las diferencias entre ambos también son sustanciales. Borràs encarna el alma más beligerante y dura contra el Estado, al que señala una y otra vez para reivindicar el “legado del 1-O”. Es una de las pocas dirigentes que recurre a esta fórmula de manera constante, en la próxima legislatura apuesta por implementar la independencia -aunque sin desvelar plazos- y asegura que ella en el Govern siempre había actuado como Ministra de Cultura “del país” (y no como consejera de un Ejecutivo autonómico). Un detalle, este último, que sirve de ejemplo para entender su perfil, más combativo y discursivo que técnico y de gestión. Otra de sus señas de identidad son las críticas constantes a Esquerra, futuro rival en las urnas. Esta semana, por ejemplo, desdeñó punto por punto el acuerdo de los republicanos con el Gobierno del PSOE y Unidas Podemos para los presupuestos.

Filóloga española, sin carné de partido hasta que se sumó a JxCat hace tan sólo tres años, frente a sus aspiraciones políticas se encuentra la causa investigada en el Supremo acerca de su gestión al frente de la Institució de les Lletres Catalanes (ILC) entre el 2013 y el 2017. En concreto, se investiga a la diputada por la presunta adjudicación irregular a un amigo de 18 contratos por valor de 259.863 euros cuando dirigía la ILC, unos hechos que, según el Supremo, podrían constituir presuntos delitos de prevaricación y malversación, entre otros. A favor cuenta con el apoyo de las bases de la formación: fue la cuarta más votada en la configuración de la ejecutiva, solo por detrás de Puigdemont, Sànchez y Turull.

Calvet personifica el alma opuesta de JxCat. Arquitecto técnico, goza de una dilatada experiencia política siempre vinculado a CDC, el PDeCAT y ahora a Junts. Concejal de urbanismo de Sant Cugat, ocupó varios puestos de alto nivel en el Ejecutivo de Mas y dio el salto cogiendo el mando de la influyente cartera de Territorio del Govern de Torra. Por tanto, su perfil es mucho más técnico y encarna la capacidad gestión que siempre se asoció a Convergència, un factor a tener en cuenta en tiempos de pandemia y crisis económica. De resultar elegido, su candidatura entraría en competición directa con la imagen de “partido de Gobierno“ que quiere proyectar ERC y Pere Aragonès ante el electorado.

En el terreno político, Calvet pone cara y voz al giro independentista de la postconvergencia desde el viraje de Artur Mas en 2012 -pertenece a esa nueva generación de dirigentes del partido netamente independentistas-, tiende la mano al diálogo y la negociación con el Estado -dice que una de las primeras cosas que haría si fuera president sería llamar a Pedro Sánchez- y habla de “una generación” cuando se refiere al tiempo para la independencia de Cataluña. Eso sí, apuesta por “hacerla”, por ejercerla día a día y desde el Govern de la Generalitat.