El independentismo ve “venganza” en la decisión del Tribunal Supremo

El separatismo carga contra el Estado por revocar la semilibertad de los políticos presos

El presidente de Òmnium Cultural, Jordi Cuixat (izquierda); el líder de ERC, Oriol Junqueras; y los exconsellers Raül Romeva y Jordi Turull (derecha) salen a las 6.55 horas de la mañana de este viernes de la prisión de Lledoners, en Sant Joan de Vilatorrada (Barcelona), por primera vez usando su clasificación en tercer grado, la semilibertad, con la que podrán pasar todo el fin de semana en casa.
JORDI CUIXAT;ORIOL JUNQUERAS;RAÜL ROMEVA;JORDI TURULL;LLEDONERS;SANT JOAN DE VILATORRADA;BARCELONA.
Pau Venteo / Europa Press
17/07/2020
El presidente de Òmnium Cultural, Jordi Cuixat (izquierda); el líder de ERC, Oriol Junqueras; y los exconsellers Raül Romeva y Jordi Turull (derecha) salen a las 6.55 horas de la mañana de este viernes de la prisión de Lledoners, en Sant Joan de Vilatorrada (Barcelona), por primera vez usando su clasificación en tercer grado, la semilibertad, con la que podrán pasar todo el fin de semana en casa. JORDI CUIXAT;ORIOL JUNQUERAS;RAÜL ROMEVA;JORDI TURULL;LLEDONERS;SANT JOAN DE VILATORRADA;BARCELONA. Pau Venteo / Europa Press 17/07/2020Pau VenteoEuropa Press

“Venganza política”. Esa es la reacción más extendida entre el independentismo tras la revocación del tercer grado dictaminada hoy por el Tribunal Supremo. Aunque siete de los nueve presos ya estaban bajo el segundo grado porque la juez de vigilancia penitenciaria les había suspendido ya en julio la semilibertad -tan solo Carme Forcadell y Dolors Bassa seguían bajo el régimen de tercer grado-, lo cierto es que la decisión del Supremo ha sido acogida con indignación entre el independentismo pese a que tampoco ha habido, en esta ocasión, ninguna protesta en la calle.

Así, el líder de Esquerra, Oriol Junqueras, ha reprochado que el “Estado dicta venganza de nuevo”. El líder republicano, además, ha reivindicado esta mañana que el Tribunal de Justicia de la Unión Europea ha recordado, en un tweet, que adquirió la inmunidad al ser escogido eurodiputado. Una circunstancia que, no obstante, sobre el papel tampoco variará su situación y continuará en prisión. Forcadell, por su parte, ha considerado que es una “falta de respeto” que hayan sabido la decisión del Supremo. Bassa también ha denunciado este hecho.

Carles Puigdemont también ha reaccionado contra la decisión del Supremo. “Venganza y escarmiento”, ha asegurado a través de las redes sociales el expresident. “Nada nuevo en la hoja de ruta del unionismo”, ha añadido, en alusión a las formaciones constitucionalistas. El secretario general de JxCat, Jordi Sánchez, ha lamentado que la “tenacidad” del Estado y el Tribunal Supremo es “constante y previsible”. “Ninguna sorpresa. Retuercen la Ley, cambian la jurisprudencia, destrozan garantías penales y derechos. España se lo vale. Y aquí, mientras tanto, aún buscamos el hilo perdido que nos hizo tan fuertes el 1-O”, ha añadido Sánchez.

El vicepresidente de Òmnium Cultural, Marcel Mauri, ha reprochado la decisión del Supremo y ha vuelto a insistir en la amnistía para liberar a los presos. “Para todas las personas que han luchado por los derechos y libertades de todas las personas de nuestro país, la única solución es una amnistía, una amnistía que resuelva la situación de todas las personas encausadas”. Ha añadido que “la amnistía sería el primer paso para demostrar que realmente se quiere acabar con esta situación, y se quiere buscar una solución política ante un problema político”.

Lo cierto es que, en todo caso, la decisión del Supremo ha quedado sin respuesta desde la calle en un momento en que el independentismo social empieza a dar síntomas de desfallecimiento, síntomas que se acentúan también por la situación epidemiológica.

De esta manera, los presos vuelven al régimen de segundo grado y pierden también el 100.2, que les permitía salir a trabajar entre semana. Ahora solo podrán pisar la calle mediante permisos penitenciarios y siempre que hayan rebasado la cuarta parte de la condena.